viernes, 16 de diciembre de 2011

Mujeres en ciencia y conservación, la mitad que completará el siglo 21!

Ayer en su cuenta pública la Ministra del Medio Ambiente decía una cosa que comparto totalmente: “que su ministerio era uno de los más importantes. Y estratégico para el desarrollo del país, pero que todavía poca gente se había dado cuenta de eso”. La tarea de dar a conocer la importancia del medio ambiente, y dentro de ello la conservación de la biodiversidad es un esfuerzo enorme, en el que participamos mucha gente! Y que quema gran parte de mis pestañas…Más aún, creo que este trabajo de conservación sólo puede ser exitoso en la medida que vaya de la mano con un desarrollo científico de calidad, enfocado explícita y rigurosamente a abordar los problemas críticos que afectan a los pilares de la conservación de nuestro patrimonio natural.
Estas últimas semanas de este largo año han se me han hecho cortas y no he podido (como siempre) verter varios de mis pensamientos al líquido espacio de mi blog. Pero hay uno que me ronda como mosca en la miel, y que en esta hora del recuento de fin de año cobra vida en estas letras: el gran aporte de mujeres trabajadoras de las ciencias y la conservación en Chile. Con algunas he trabajado de manera intensa, apasionada y diría “exitosa” durante este último año, y  me han hecho constatar que el factor innovador y poderoso que podrá cambiar el curso de la historia en este siglo joven: es el aporte intenso, apasionado y exitoso que miles de mujeres hoy (y millones mañana) realizarán en las diferentes actividades de trabajo creativo de nuestro nuevo mundo. Incluyendo por supuesto las ciencias y la conservación!

En el Siglo 21, por primera vez en la historia de la humanidad, las mujeres tendrán una presencia (y reconocida!) masiva en diversas esferas de la economía, idealmente duplicando en número (y multiplicando en creatividad, pasión y esfuerzo quizá), la fuerza trabajadora existente hoy día (mayoritariamente masculina), y serán clave en los procesos que lleven a resolver los problemas de nuestra humanidad.
Ha sido un agrado haber sacado adelante mi primer año como Presidenta de la Sociedad de Ecología, lo que no hubiese podido lograr sin el apoyo de la extraordinaria científica Audrey (Yaya) Grez. Su rigor y pasión para abordar problemas de frontera ecología en sistemas productivos es un ejemplo digno de ser copiado por muchas!
Desde la distancia, pero presente en ideas y empuje, logramos con Claudia Bobadilla sacar adelante dos tareas que parecían imposibles! La primera, llevar a un grupo de líderes nacionales,  entusiastas y visionarios a Karukinka, y en medio de lujo cero, ponerlos en contacto directo con la naturaleza y con los valores más profundos de la conservación en Patagonia. La segunda, fue implementar con éxito un programa, único en su tipo, que permitió develar el misterio de la sustentabilidad a ejecutivos nacionales, dándoles a conocer cómo las ciencias ecológicas pueden/deben ir de la mano con la conservación para poder avanzar en el desarrollo.
Este trabajo fue no sólo posible, sino mejorado gracias al apoyo fuerte y decidido de las exitosas ecólogas criollas: Olga Barbosa - el referente nacional para pensar en alcanzar la ansiada sustentabilidad en la industria del vino. Miriam Fernández – un motor fuera de borda para impulsar la ecología y conservación marina en esta parte del mundo. Sonia Reyes – y su tozudo esfuerzo por meter la biodiversidad nativa (para ganar en calidad de vida) en los espacios urbanos nacionales.
Destacar la frescura, generosidad, empuje y fuerza de CamilaMarambio, curadora Chilena empeñada en integrar las artes a la práctica de la ciencia de la conservación, y con ello aportar y enriquecer la construcción de una cultura de conservación nacional.

Mi punto de referencia y cordura en temas críticos para mis tareas de conservación ha sido Kathy Barclay. Ella es una generosa, creativa, inusitadamente inteligente y visionaria "socia", que me lleva a puertos seguros muchas veces que estoy a la deriva.

Hoy siento y valoro la fuerza con que muchas profesionales aportan desde sus trincheras públicas a la conservación. Con paciencia y porfiado respeto a las reglas administrativas, hacen avanzar, pasito a pasito, temas de importancia nacional. Beatriz Ramírez surfeando las dificultades enormes para hacer que Chile se lance en piquero al cuidado de su biodiversidad marina. Alejandra Figueroa, bióloga y férrea promotora de la valoración y cuidado de los ecosistemas acuáticos nacionales. Sofía Guerrero, con delicada persistencia ha logrado llamar la atención y convocar a la acción, para que chilenos enfrentemos el flagelo de las especies invasoras. Y cómo no destacar el empuje y capacidad de trabajo de Aida Baldini, quien en su mundo forestal es capaz de ver mucho más allá de los bosques, y reconocer la compleja biodiversidad que origina y de la que dependen de estos ecosistemas.

Y el trabajo binacional, la necesaria integración con nuestros hermanos de continente para resolver problemas comunes, como la pérdida de los bosques del sur de Sudamérica en las mandíbulas de castores, es una carga que alegremente he compartido con Fernanda Menvielle! Una extraordinaria mujer argentina, con visión, pasión, empuje, cabeza alegremente fría para planificar y ejecutar las acciones que nos guíen a la erradicación de las pestes forestales que amenazan Patagonia!

También en Tierra del Fuego se ha alzado con fuerza la voz de mujer para traer e instalar la conservación en el desarrollo de estos frágiles y extraordinarios parajes. Catalina Besnier, su gobernadora dio un paso firme en esa dirección apoyando la exclusión de la salmonicultura de toda la Provincia de Tierra Fuego! Tres hurras por su visionario coraje! Ivette Martínez, Margarita Norambuena, Cecilia Durán y María Teresa Bhöm, vecinas/empresarias de las duras! Son colonas del siglo XXI. Carmen Espoz, flamante decana-ecóloga, estudiosa de aves migratorias, y paciente promotora de su conservación. Cada una de ellas está construyendo a pulso un futuro con futuro, gracias a su interés explícito en conservación y en desarrollo de esta magnífica Isla!  
Y cómo no destacar el compromiso a sangre realizado por todo el equipo femenino de Karukinka (y también del masculino, por cierto!), quienes como amazonas patagónicas se baten en duelo día a día con todo lo que sea necesario convencer, vencer o esquivar, para hacer avanzar la balsa de la conservación hacia aguas más calmas y benignas. Desde las ciencias y la educación Daniela Droguett, Fiorella Repetto, Valeria Falabella y Marcy Uhart; apoyadas con una administración entusiasta Susan Arismendi, Vivana Urbina, Gemita Molina se las arreglan para sortear toda clase de obstáculos impuestos por malignas burocracias. Y finalmente nuestro recientemente armado brazo de terreno, donde Sharon Zegarra y Francisca Farías, son las guardaparques mujeres más australes existentes en el planeta.

Somos fuerza nueva, numerosa, creativa, apasionada, preparada. Marcaremos la diferencia y torceremos la mano de la historia como la conocemos hasta ahora. Construiremos un futuro diferente. No me cabe hoy ninguna duda de aquello.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Guías para guiar conservación y desarrollo*

Chile es un país de biodiversidad extraordinaria, la que además de poseer un elevado valor biológico, es el soporte final de los todos los recursos naturales que mantienen directa o indirectamente la economía nacional. 
Dentro de ella, la industria forestal es un buen ejemplo de esto, pues su riqueza depende de la provisión adecuada de suelos, aguas, control de plagas, y toda una variedad de procesos ecológicos que son necesarios para mantener y prolongar sus operaciones forestales e industriales. Dado que estos procesos operan de manera natural en ecosistemas sanos, normalmente no los reconocemos y los damos por sentados. Hasta que fallan. 
Estos son los servicios ecosistémicos que provee el patrimonio natural de Chile, y que tal como los animales que habitan los bosques sureños, son poco conocidos, poco valorados, a la vez que críticos para sostener y dar bienestar a nuestra existencia.
El bosque templado del sur de Chile es el escenario natural sobre el que la industria forestal ha montado una obra de espectacular éxito económico, la que sólo puede sostenerse en el tiempo, en la medida que pueda mantener los servicios ecosistémicos que requiere. Por ello su conservación es crítica. 
Para el mundo forestal es sencillo ver el bosque, pero más complicado evidenciar toda la infinita red de relaciones que lo sostiene. Una variada y rica malla de interacciones ecológicas, que articula organismos diversos -incluyendo a los vertebrados- que son finalmente los obreros que dan cuenta de los servicios ecosistémicos que requiere esta industria. 
Toda esta red de organismos está compuesta fundamentalmente por especies nativas, patrimonio y capital natural cuyo verdadero valor todavía espera ser estimado.
La participación de la industria para alcanzar el desarrollo es una verdad que no se discute. Se reconoce asimismo, la necesidad de las ciencias para fomentar y sostener este desarrollo en el tiempo. Pero verdaderamente es la integración de la una con la otra: ciencia e industria, lo que puede sostener a un país entero. 
Esta Guía de Fauna del Bosque Templado es un ejemplo concreto e inspirador, que abre y muestra un camino positivo y necesario de caminar. En donde se resume e integra el conocimiento especialista a la realidad de una industria que opera en el bosque más importante existente en esta parte del mundo. Más aún, este conocimiento se pone a disposición de la gente toda, de manera generosa y visionaria, y se espera ayude a correr el velo que cubre la biodiversidad nativa de Chile. Permitiendo su conocimiento y valoración.
Que este esfuerzo sirva de ejemplo para la creación de una y mil nuevas guías de biodiversidad a lo largo de Chile. De uno y otro grupo: aves, insectos, arácnidos, hongos, hierbas, moluscos, anfibios, y tantos tantos más! Que pongan en nuestras manos el patrimonio natural chileno, que acerquen la vida natural a nuestro cotidiano. 
Que este conocimiento alcance a cada niño, madre, profesional, visitante y que dé a conocer de manera sencilla y clara toda la diversidad de organismos que hacen nuestro Chile. Y que especialmente lo lleven a la mano de aquellos que los usan de manera directa, los que dependen de ellos para su subsistencia, los que lo han habitado por años, los que están por llegar…
Gracias a guías como esta, todos y cada uno de nosotros podemos encontrar un camino para conocer nuestro entorno, y con ello una ruta para alcanzar la conservación del patrimonio natural de Chile y como consecuencia de ello, la sostenibilidad de nuestra industria y el bienestar de nuestras gentes. 

Prólogo de Guía de Fauna de Vertebrados del Bosque Templado (Celis et al. 2011)

Chile, una gran montaña*

Descolgado de la Cordillera de Los Andes y con sus faldas empapadas por el océano, Chile es prácticamente sólo una gran montaña. Este rugosa plataforma alberga una biodiversidad extraordinaria de paisajes, comunidades de plantas y animales (incluyendo a los grupos humanos), de singular valor, muchos de ellos propios y únicos de nuestro país. El Lago Chungará o lo salares altiplánicos, sostienen especies de peces, artrópodos y aves como los flamencos, únicos por su belleza. 

Las cumbres de Los Andes, desde Arica a Tierra del Fuego, están coronadas por gélidas gemas glaciares, que dan vida y sostienen los ríos que nutren nuestro país. Las montañas de Chile sostienen los ecosistemas boscosos más extraordinarios de esta parte del mundo incluyendo: el maravilloso bosque esclerófilo, la sobrecogedora selva fría, o los vastos bosques templados de Patagonia.

Diferencias de altitud, historias geológicas de variado calibre y antigüedad, sazonados por chorreos  volcánicos frecuentes, las montañas de Chile han generado una variedad enorme de hábitats a lo largo de su existencia, los que han servido de escenario para la puesta en escena de apabullantes historias evolutivas, y producto de ello una biodiversidad que no tiene réplica en el mundo.  


Es esta biodiversidad la que ayer y hoy (y esperamos que mañana) ofrece servicios claves para el bienestar de nuestra población, incluyendo: el suelo y agua que sostiene la agricultura que nos alimenta; la minería nuestra de cada día, o la industria forestal nacional. 

El valor del patrimonio montañoso de Chile se va los cielos, si consideramos el deleite permanente que ella ofrece a nuestros ojos y espíritus. Cada vez  que subimos un cerro, admiramos un colosal bosque de alerces o araucarias, refrescamos nuestros corazones a los pies de una cascada, o simplemente sentimos el aleteo de los cóndores sobre nuestras cabezas.

La montaña nos ha provisto de papas, choclos, ganado, piñones, yareta, rica-rica, tejuelas, quínoa, hielo, agua fresca. Nos ha refrescado con su viento, ha albergado poetas. Será esta misma montaña la que servirá de refugio o corredor para resistir o escapar de cambios futuros, como el climático. Somos hijos de Los Andes, somos padres de su destino. 


*Publicado en Club Lectores El Mercurio
Fotos de Wenborne, Muza, Silva 

jueves, 20 de octubre de 2011

Planificar para el éxito, la herramienta clave para el desarrollo... y la conservación también!

Bosques de Karukinka en Tierra del Fuego
Como podrán imaginarse, la gestión de la conservación es siempre compleja. Por un lado se debe conservar lo que cambia, por otro se deben tomar decisiones sin poseer toda la información. La mayoría de las veces debemos actuar rápido. Dada la naturaleza de la biodiversidad, la que no reconoce propiedad o límites políticos, se debe necesariamente trabajar con otros. Y muchas veces se depende de otros para pode tener éxito. Más encima, la conservación en general se hace con recursos limitados, lo que reduce el número de veces en que una se puede equivocar. Ello sin considerar que más encima, los factores que afectan la biodiversidad, muchas veces dependen de decisiones de orden político/económico, más que puramente biológico.

Cuenca natural (izq) y otra impactada por castor (der)
En escenarios complejos como este, la mejor manera de lograr acercarse al éxito, es planificar al dedillo la gestión de la conservación. Identificar las partes, conjugarlas de manera diversa. Reconocer potenciales escenarios, y evaluar la probabilidad que uno se anteponga sobre otro. Es necesario tener una idea más o menos sensata del proceso general que se pretende abordar, una especie de hoja de ruta que nos permita al menos discriminar si vamos avanzando o sólo nos estamos dando vueltas en círculos. Debemos estar dispuestos a ser flexibles, aprender en el proceso y aplicar lo aprendido en etapas posteriores (lo que se llama ser adaptativo). Debemos reconocer las diferentes escalas en que tendremos que trabajar (esto es propio de los sistemas ecológicos), y ser capaces de diseñar y articular el trabajo apropiado para cada una de ellas. Y los más importante quizás, es que en general estaremos obligados a trabajar con diferentes actores (o interesados), a muchos de los cuales el tema de la conservación les es indiferente o amenazante. Mejor aún! Para poder hacer una mejor planificación, necesitaremos tener diferentes visiones. Muchas cabezas pensando crítica y positivamente un problema, disponiéndose a entregar los mejor de si con una sola causa: lograr la conservación de la biodiversidad.

Este es el tipo de planificación que hemos tratado de promover para abordar algunos problemas de conservación en Tierra del Fuego: control de castores, o conservación marina, por nombrar sólo un par. En el primer caso, hemos luchado por convocar a expertos (no necesariamente nacionales) y sentarlos a la mesa con los que tenemos el problema (necesariamente bi-nacionales). Logramos identificar bastante bien el problema: los castores son la más grave amenaza a los bosques templados del sur de Sudamérica, y de otras actividades que sostienen la economía nacional. Inicialmente logramos definir una pequeña hoja de ruta, en la que pediríamos la opinión a expertos, sobre qué alternativa sería la más adecuada para enfrentar el problema de la invasión de castores. Ellos indicaron que sería la erradicación de la especie. Y a partir de allí, nos hemos esforzado por desarrollar una Plan Estratégico que permita guiar el proceso que nos podría permitir llegar a la implementación del programa de erradicación de especies invasoras más grande que se haya realizado nunca en el mundo: sacar a todos los castores de la Patagonia.

En este proceso hemos participado muchos. Algunos por mucho tiempo, otros por menos, chilenos, argentinos, y de otros lares: SAG, CONAF, Ministerio de Medio Ambiente (cuando todavía era CONAMA), investigadores, APN, CADIC, SAyDS, Gobiernos locales de Tierra del Fuego y Magallanes, Gobiernos centrales de Chile y Argentina, Landcare Research, APHIS, Island Conservation, y tantos, tantos otros! Incluyendo a WCS, mi actual organización. Todas representadas por personas, con mayor o menor interés, mayor o menor capacidad, mayor o menor habilidad. Nos hemos ido acomodando los unos a los otros. Aprendiendo de a poco no sólo de la experiencia mundial en el tema, sino de nosotros mismos.

Y hemos avanzado! Logrado dar uno y otro paso: un estudio de factibilidad por aquí, un experimento de remoción por allá. Un Taller de expertos allí, una encuesta de opinión por allá. Un acuerdo binacional o acuerdos de cooperación bilaterales. Todos ladrillos de esta construcción. Que esperamos albergue el éxito en su seno, y nos permita sacar esta especie de Patagonia, y dar con ello un paso rotundamente definitivo para avanzar en la restauración de estos ecosistemas australes! Y lo que es mejor, evitar que un desastre como el que ha afectado los bosques de Tierra del Fuego, se instale y destruya biodiversidad crítica para sostener las economías locales de Chile y Argentina.

Taller Internacional Erradicación, Santiago 2010
Creemos que debemos hacerlo. Pensamos que vale la pena aprender a planificar para el éxito. Estamos poniendo lo mejor de nosotros para lograrlo! Creemos que en el peor de los casos, aprenderemos de todas maneras a abordar problemas de manera coherente, trabajando en equipo, cooperativamente, aprendiendo a mejorar! A avanzar en un camino que le hace bien a Chile.

Las fotos de son WCS, Guy Wenborne y Walter Alvial

viernes, 7 de octubre de 2011

El Seno del Almirantazgo, una joya de mar en Tierra del Fuego

Costa de Karukinka, vista desde el Seno del Almirantazgo
Llevo algún tiempo intentando compartir las cosas más extraordinarias de Tierra del Fuego, muchas de la cuales paradojalmente no son tierra, sino mar. Como es mar el resto de la Patagonia. Y como es mar el resto de nuestro país.

Seno del Almirantazgo, Tierra del Fuego
El majestuoso Océano Pacífico se mete hasta el corazón de Tierra del Fuego con el Seno del Almirantazgo. No como una daga que daña, sino como una corriente de energía y vida  que refresca y enriquece aún más estos  extraordinarios parajes. Este singular fiordo patagónico es un emblema extraordinario de lo  que ocurre en Patagonia: donde marytierra se unen, y se encuentran en cada rincón, en cada cañón, para danzar un baile agua, hielo, y vida bullente, cambiante, y definitivamente evidente. Que desafía a los exploradores hasta lo más profundo de sus médulas.

Seno del Almirantazgo, visto desde el Valle
La Paciencia en Karukinka
El Seno del Almirantazgo es además una acuosa columna vertebral que articula y evidencia nuestra dependencia fraternal con Argentina, pues su cabecera (en Caleta María), recibe el torrente dulce y cristalino del río Azopardo, el desague del gigantesco Lago Fagnano, el que mayoritariamente baña Tierra del Fuego en Argentina. Al mismo tiempo este Seno sostiene los fiordos Parry, Marinelly, Brooks, todos dedos pleistocénicos. Coronado cada uno con glaciares homónimos, que cual gemas mágicas abren una ventana al pasado, y nos evidencian un futuro cálido, producto de su derretimiento por el calentamiento global. Besa por último este Seno, el Parque Karukinka, el que con sus espectaculares bahías: Puerto Arturo, La Paciencia, Jakson, ofrece a los sentidos una demostración austral de la existencia del cielo en la Tierra (del Fuego), sosteniendo parajes de abusiva belleza.

Y pasa que cuando una navega el Seno, una se siente grande!.. y a la vez tan pequeña... Grande porque las opciones de promover conservación marina de lujo están allí a la mano, y se constatan en cada rincón. Por un lado la presencia de Karukinka y del Parque Nacional Alberto de Agostini ofrecen un anfiteatro terrestre ya protegido, el que sólo resta completar con mar de este Seno.

Suma a esto la existencia de numerosas y variadas especies majestuosas, incluyendo elefantes marinos, focas leopardo, albatros, pingüinos rey, y tantas tantas otras. Muchas  de las cuales encuentran aquí espacios únicos para crecer o reproducirse. Y sobre todo el Seno ha sido generoso en bestias invertebradas. Las  más sabrosas imaginables! Ofreciendo una cuna a centollas, ostiones, erizos, todas ellas pudiendo ser manejadas de manera sustentable, pero que hoy se encuentran sobreexplotadas o definitivamente agotadas. Me siento al mismo tiempo tan pequeña, porque el desafío de conservarlo es enorme...

Bahía Jakson, en Karukinka
Todo  estos elementos, sumados y articulados de manera adecuada, son las piezas que se necesitan para montar la mejor obra de conservación costera en Patagonia, y donde su leit motiv sea uno solo: integración para la conservación. De la mano los esfuerzos públicos y privados. Abrazados los ecosistemas marinos y los terrestres. Hermanadas, la conservación en Chile con Argentina. Conectadas las investigaciones científicas con el manejo. Reunidas la conservación de la biodiversidad marina con su uso sostenido.

Este Seno es un lujo. Una joya de valor desmedido para Tierra del Fuego, Magallanes, Chile y el Mundo. Que su fulgor nos abra los ojos, y nos alumbre el camino para llegar a él. Y que nos conduzca a la conservación del resto de nuestro Chile marino.
Bahía Jakson, Parque Karukinka

Las fotos son de R Muza, G Wenborne, J Plana

miércoles, 5 de octubre de 2011

Bosques de Tierra del Fuego, un legado de Chile al futuro

Las diferencias que existen entre el hemisferio norte y sur son muchas y variadas, aunque normalmente las olvidemos o las demos por sentadas. Una de las desigualdades críticas es la distribución de las masas de tierra, epecialmente a altas latitudes. Mientras que el norte está dominado por tierra, el sur es fundamentalmente agua.

Es notable por ejemplo, que si una traza una línea imaginaria a la latitud 54, en el hemisferio norte esta línea cruzará mayoritariamente hábitat terrestre: incluyendo porciones de NorteAmérica, Norte de Europa, Siberia. Grandes extensiones de tierra, las que albergan enormes y diversas comunidades vegetales.
A la misma latitud por el sur (por el contrario), lo que hay es fundamentalmente agua, excepto por Tierra del Fuego (y la Antártica, pero ella está cubierta de hielo...al menos por ahora). Por ello las comunidades terrestres de plantas y animales encuentran un espacio muy limitado para desarrollarse en esta parte del mundo. De hecho, ese espacio existe sólo en Tierra del Fuego, en lo que vendría siendo un Arca de Noé austral, que bien manejada podría servir de navío para salvar el patrimonio natural de esta parte del mundo, y transportarlo hacia bien entrado el futuro.

Allí en Tierra del Fuego se encuentran los bosques templados (no tropicales) más importantes de esta parte del globo, y la mayoría de ellos están protegidos en Karukinka. Es una carpeta verde que bordea las 100 mil hectáreas, fundamentalmente bosques vírgenes, dominados principalmente por lenga. Este es un ecosistema majestuoso, imponente, a la vez que frágil, pues la riqueza de estos parajes está contenida justamente en su masa arbórea. Allí se concentra el poder esta tierra, y no en el suelo (que es muy pobre). Y si esta masa boscosa se retira (por explotación forestal por ejemplo) o se pierde (por incendio por ejemplo), su recuperación resulta muy muy poco probable.

Estos bosques son el hábitat de una variedad enorme de especies de plantas y animales, los que muchas veces encuentran en Tierra del Fuego sus poblaciones más australes. Son una fría y acogedora casa para carpinteros, cachañas, zorros, guanacos, rayaditos, cientos de hongos, hierbas, entre muchos muchos otros.

Y son estos bosques el único pulmón forestal activo en esta parte del mundo. Donde además de almacenar carbono en sus troncos, año a año capturan millones de toneladas de carbono adicional en sus hojas, retirando este gas invernadero de la atmósfera para dejarlo cautivo en su biomasa. Es esta una increíble contribución nacional a la mitigación del cambio climático global, que opera en estas altas latitudes australes. Desconocida por cierto, pero que cada vez será más necesaria y ciertamente más valiosa.

Además de ser hábitat y pulmón del sur del sur, estos bosques prestan otros diversos servicios a la población local (además de la población global): manteniendo ciclos de agua sanos, o generando un espacio extraordinario para el goce y deleite de la naturaleza. Una verdadera joya natural, chilena, que corona el fin de SudAmérica. Y que a medida que los humanos del mundo vayamos ocupando más y más rincones reomotos del planeta, su valor irá in crescendo. Y la necesidad de conservarlos también. De hecho en Tierra del Fuego, producto de su historia biogeográfica y su explotación, los bosques que están fuera de Karukinka, han sido en general explotados, y hoy no tiene la capacidad de recuperarse en el corto plazo. Nosotros creemos que los bosques de Karukinka merecen la oportunidad de tener un destino diferente: el de su supervivencia. Y es allí hacia donde estamos concentrando nuestros esfuerzos.

Los mejores bosques de Tierra del Fuego están en Karukinka, y nosotros en WCS estamos haciendo un esfuerzo casi sobrehumano por conservarlos, restaurarlos y manejarlos activamente para darles valor en pie, y permitir que se integren y promuevan la economía de la zona. Con sostenibilidad. Y dar lustre a esta joya fueguina, para que brille cada vez más, alumbrando el camino de la conservación nacional. Y para dejar un legado natural de lujo para las generaciones por venir.


La mayoría de las fotos son de Guy Wenborne.

martes, 4 de octubre de 2011

Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas: herramienta clave para la sostenibilidad nacional

A pesar del vértigo de velocidad que me produce el internet, durante este año he vivido una vida laboral que definitivamente corre más rápido que la vertiginosa web!! Se me han quedado en el tintero virtual varios temas esperando su turno para entrar a este líquido mundo, los que espero ir sacando de a poquito, y saldar mi deuda personal con ellos.

Pero lo que no puedo dejar pasar es todo el trabajo que hemos realizado muchos, para participar (e idealmente cambiar) el proyecto de ley que espera establecer el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas. Un servicio que esperamos se cree pronto y permita completar la estructura del trunco Ministerio de Medio Ambiente, nacido hace un par de años en nuestro querido paisito.

Este proyecto de ley fue entregado al Congreso a principios de año, y lo que debía ser una oportunidad para finalmente reconocer el valor de la biodiversidad no sólo como sustento de nuestra economía, sino como elemento clave para siquiera pensar en sostenibilidad, se ha transformado en la constatación más grotesca de la total ignorancia del Ejecutivo (quienes realizaron la propuesta) respecto de este tema, y de la tozudez de los grupos que piensan que interviniendo cada rincón de nuestro país (sin resguardo efectivo de la biodiversidad), encontraremos la llave mágica que llevará a Chile al tan ansiado como ilusorio desarrollo.

Pero la verdad más bruta, es que tal como es la Tierra la  que gira alrededor del Sol, la conservación de la biodiversidad es la clave no sólo para fortalecer una economía como la chilena que depende totalmente de la explotación directa de sus recursos naturales, sino para pensar siquiera en tener algo sobre que sostener nuestra sobrevivencia como grupo humano en el futuro.

Como suele suceder en estas situaciones, las gentes se han movido, organizado y dado lo mejor de si para poder entrar al mundo de las decisiones, e intentar poner un poco de cordura y generosidad en la discusión. Cordura, pues el desafío es mostrar a quienes no quieren ver que la conservación de la biodiversidad es la base biológica necesaria para crear y pensar en mantener una economía saludable. Y Generosidad, pues dada la naturaleza de la biodiversidad, los beneficios que deriven de su conservación podrán se compartidos por muchos, no sólo los que esperan hacer uso directo y casi sanguinario de este patrimonio nacional.

La líder natural en este proceso ha sido la Flavia Liberona, quien desde Terram ha convocado, movido, puesto paños fríos y certeros a la discusión que se ha generado entre muchos otros actores, incluyendo diversas ONGs y personas con competencias variadas en  el tema: WWF, CODEFF, Greenpeace, Ingenieros Forestales del Bosque Nativo, WCS, TNC, Académicos, Eduardo Fuentes, Katherine Kenrick, Carlos Weber, Juan Carlos Urquidi, entre muchos muchos otros.

Todos han participado haciendo disecciones al proyecto de Ley: tratando de rescatar el tejido sano, dejando de lado el canceroso. Porque es necesario salvar esto, y dejar un cuerpo de Ley que cobre vida lo antes posible, y de sustento al Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas.

Hemos presentado parte de nuestras propuestas en el Congreso, confiados que más de algún Honorable entenderá la magnitud del desafío y el tamaño de la oportunidad. Pero vamos a necesitar más, mucho más, para poder intentar revertir la creencia falaz que el mundo que nos acoge es proveedor infinito y que podrá satisfacer las infinitas ansias de riqueza de algunos.

Y para convencer a quien sea necesario en Chile, que la biodiversidad es el capital natural sobre el que se sostienen todas las actividades humas. De todos. Y que la gestión eficiente y efectiva de este capital debe ser hecha por un organismo competente y poderoso, visionario e integrador. Que hoy día no existe en Chile, y cuya carencia ha traído y seguirá trayendo numerosos y cada vez más desastrosos problemas a nuestra economía y nuestras gentes.

Yo estoy en esta pelea, aportando un granito de arena a esta construcción. Que espero caiga en el ojo de quien deba caer, obligándolo a refregarse los párpados, lavando la ceguera casi endémica de nuestros dirigentes. Y que ayude a la luz de la razón y la generosidad de entrar en su mente, para que vea la necesidad/oportunidad que Chile tiene hoy de reconocer que la biodiversidad es el elemento clave sobre el que nuestro país está parado y que es su conservación la que debemos fortalecer si es que pensamos proyectarnos seria y sanamente más allá de este siglo.