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miércoles, 11 de septiembre de 2013

Todas íbamos a ser madres....una compartida razón para la conservación

Vine a Puerto Madryn a ver ballenas. Trabajando en WCS venía escuchando hace años del prodigioso mar atlántico y de su magnífica fauna marina, pues fue nuestra organización la que cimentó el conocimiento y valoración de la diversidad marina de esta parte del mundo. Y que hoy sostiene una bullante actividad turística en estas alejadas costas patagónicas. Una gran población de ballenas francas viene año a año a reproducirse en esta zona, la cual han recuperado luego de que por años fuera utilizada para prácticas de guerra.

Vine con mi vida de siempre. La de una bióloga de la conservación que entiende muy profundamente del valor de la biodiversidad para el bienestar de la humanidad. De la complejidad de esta biodiversidad, cuya mayor desgracia es ser invisible. Pues la mayoría de las especies y de las cosas que hacen (que finalmente terminan por generar todos los elementos mínimos que permiten la vida humana (y la de otros!) en este azul planeta), no son atractivas para nada. No son como las ballenas.

Pero igual me vine a Madryn, curiosa por conocer a estos emblemáticos animales, que poco o nada tienen que ver con los desafíos y necesidades más urgentes de la conservación de la biodiversidad. Al menos de los desafíos que yo conozco.

Cachorro de ballena franca saltando gozoso
Y allí estaban estos gigantes de alquitrán! Madres con sus cachorros revoloteando en las someras y azules aguas del Chubut. Jugueteando, saltando y cantando. Disfrutando unas con otras, acariciándose de mil formas. Gozando este gigantesco y maternal momento, embriagadas del ahora. Sin conciencia de su incierto futuro.



Y miraba este espectáculo junto a mis hijos. Mientras yo misma jugueteaba con ellos a esquivar el viento. A mojar nuestros pies. Mientras yo misma acariciaba y besaba sus cabezas, disfrutando de sus risas y juegos. Gozando de mi propio y gigantesco maternal momento. Embriagada del ahora.

Dejé que mi vida de siempre abandonara mi cuerpo. Y que mi entendimiento racional de la conservación de la biodiversidad quedara relegado hasta nuevo aviso. Sólo quería permanecer allí. Admirando esta danza gigante en el agua. Este goce titánico de estas madres y sus hijos. Tal como el mío con mis propios cachorros. En la playa...sus cachorros y los míos....todas madres...

Cachorros de Bárbara saltando gozosos
Y finalmente mientras escribo pienso en la madre de todos: natura. En su magnífica creación de vida, que nos sostiene a todas las madres...y en su incierto futuro. Y re-concilio mi vida de siempre con el goce que me da esta nueva mirada: la de una madre ballena correteando por el mar con su cría. Y paradojalmente, aunque el desafío de la conservación de estos gigantes marinos es titánico, en vez de angustiarme duermo tranquila. Ahíta. Llena.

Chile central - pinos que dan pena

Voy en viaje al sur. Una vez más recorro el camino desde Santiago a la región de Los Lagos. La primera vez que lo hice, hace más de treinta años atrás, recuerdo claramente la maravilla de sentir el arribo de la verde selva valdiviana, húmeda, fresca, sonora, tangible, luego de horas de viaje. Después de una vida vivida en el centro chileno... más café que verde, la exuberancia valdiviana se grabó a fuego en mi memoria. Junto a la constatación que esa variedad  compleja y excitante es la base de la vida en la que vale la pena vivir.

Este paisaje esmeralda hoy casi no existe. Ha sido reemplazado brutalmente por una alfombra de plantaciones de pino radiata. Bosques que no son bosques. Verde que no es vida. Inicialmente desperdigados en manchones a lo largo de la carretera sur, hoy estas plantaciones son un continuo que prácticamente se extiende desde Pichilemu hasta Temuco. Y más. Para colmo, son plantaciones de eucaliptos las que de vez en cuanto ofrecen un respiro de este monótono tapiz.

Una sola línea (la de la punta de los pinos), un solo olor (la de las espinas de los pinos), una sola imagen en la que no caben las especies naturales de la zona central de Chile. Una de las más ricas y exclusivas del mundo. Una monotonía tan desastrosa como peligrosa. Pues después de todo la vida es variedad. Y la variedad es la que mantiene la vida en movimiento. Y hemos visto como a lo largo de los años esta parte de Chile se ha ido empobreciendo en vidas: de plantas, de animales, de suelos, de gentes, de paisajes...

Conmemorando un nuevo aniversario del golpe, no puedo dejar de pensar que este asesinato masivo de la maravillosa diversidad de toda una región como la zona central de Chile, constituirá para las generaciones por venir en una nueva forma de atropello de la humanidad. No sólo a la chilena, sino a toda ella en su conjunto. Los equivalentes ambientales a los informes Rettig o Valech deberán venir pronto, no sólo para constatar este atropello a la vida de este lugar, sino para decidir las medidas reparatorias que permitan comenzar a revertir este proceso, y recuperar al menos en parte la riqueza y complejidad de la vida natural de nuestro Chile mediterráneo y más al sur. Y con ello la fuerza impulsora de vida y bienestar no sólo actual, sino futuro de nuestra gente.

domingo, 11 de noviembre de 2012

Costas de Patagonia y Tierra del Fuego: el Dorado del siglo XXI

Después de mucho esfuerzo, estimulados y apoyados por fondos Innova-Corfo, logramos contactar a uno de los líderes globales en ecoturismo: Lindblad Expeditions y traer su mirada a nuestro proyecto en Tierra del Fuego. Es un mandato nacional, un anhelo regional, un pilar sobre el cual impulsar y hacer crecer Magallanes: el turismo de intereses especiales. Ese turismo que se acerca a pasos agigantados y que en Patagonia podría crecer gustoso: cobijado (y cobijando) una naturaleza extraordinaria; extasiado de paisajes sin límites (y pudiendo crecer de la misma forma).  Uno de los inventores de este tipo de turismo. Uno de los referentes globales. Ofrece expediciones muy sencillas: donde se visitan lugares de naturaleza extraordinaria; y donde se pueda conocer los esfuerzos de científicos por conservarla. Galápagos. La Antártica. Groenlandia. Son algunos de los destinos de este grupo. Largos y dedicados viajes de conocimiento, exploración y delicado goce.

WCS, con su larga y atractiva experiencia en conservación en las costas de Patagonia, hizo notar el enorme valor de estos mares, y de los esfuerzos variados por protegerlos. Uno de los más notables ciertamente es nuestra bella Karukinka, en Tierra del Fuego. Y Lindblad se animó a visitarnos. En un mes se vendió todo el crucero. Cupo para unas 150 personas. A varios miles de dólares cada uno. Listas de espera para los próximos viajes.

National Geographic Explorer en las costas de Karukinka
No hay duda que estos mares siguen atrayendo los exploradores del nuevo siglo. Las costas de Patagonia, nuestras costas, están en la mente y corazones de los argonautas de esta nueva era. Esta vez el vellocino que buscan es verdeazul. Y está en nuestra tierra. En nuestra Patagonia.

Y nosotros en Karukinka hacemos un esfuerzo por conservarlo, darlo a conocer, promoverlo, y por sobre todo: convencer a los chilenos que tenemos el oro del nuevo siglo en nuestras tierras. No mentían los nativos originales. No se equivocaron los colonos aquellos.  El Dorado existe. Está en nuestro sur. Y vale más que oro, pues es vida pura.

Bahía La Paciencia y glaciar al fondo, todo en Karukinka,
Tierra del Fuego
Tenemos una de las riquezas mayores del mundo: la inmensa y bella vida silvestre de Patagonia. Un bien que casi no existe en el primer mundo, y que cada vez será más valorado en un mundo hipertrofiado de gentes, ciudades, tecnologías.

Podemos comenzar a darle valor hoy. Generar y aprovechar oportunidades como las de Lindblad. Promover nuestras tierras a los cuatro vientos. Atraer visitantes especiales. Que puedan valorar y aportar al desarrollo con conservación de nuestros parajes. Ese es el compromiso de WCS en Karukinka. Estos son nuestros primeros pasos hacia ese futuro.

lunes, 1 de octubre de 2012

Transformar para conservar: el cambio que impulsamos desde Tierra del Fuego!

La biodiversidad es un concepto complejo, a la vez que crítico para mantener el bienestar de la población humana (y de los cerca de 20 millones de especies restantes con las que compartirmos este planeta nuestro). Más crítica aún es la conservación de la biodiversidad, la cual es una práctica muy joven, cuyas bases científicas están en pleno desarrollo, y la que aún es cuestionada como lo han sido en su momento todos los grandes (y pequeños) cambios en los que ha entrado la humanidad a lo largo de toda su historia.

Una cosa indiscutida sin embargo es que la clave para alcanzar la conservación, es lograr el cambio necesario que debemos realizar en una y mil prácticas humanas, transformándolas desde actividades que destruyen la base natural de nuestro planeta, a prácticas que nos permitan sostenerla en el tiempo. Este es un trabajo duro, pues por cientos de generaciones los humanos hemos dado por sentado que la biodiversidad nos estaba dada, dispuesta para siempre a entregar sus múltiples e invisibles beneficios. Pero eso no es así y cada vez enfrentaremos con más fuerza la necesidad de conservarla.
 
En Chile los desafíos de conservación son variados: establecer áreas protegidas en donde aún no existen, gestionar las áreas dedicadas a protección con efectividad (no administrativa, sino real!), pero por sobre todo...tenemos el gran desafío de integrar la conservación a todas y cada una de las prácticas que las personas, compañías y otros, realizamos en los diferentes rincones de nuestro territorio nacional.

Y quizá el rincón más importante de alcanzar con el cambio que necesitamos: es nuestro propio corazón...para que descubra el lugar que tiene en este mundo, y comience a bombear la energía que necesitamos para conservarlo.

En Karukinka, en Tierra del Fuego, llevamos varios años trabajano para levantar un modelo alternativo que favorezca la conservación de Patagonia (y el resto de Chile!). Somos un grupo de personas del más florido origen, los que hemos desarrollado investigaciones. Hemos instaurado sendos programas de educación escolar. Hemos desarrollado talleres e impartido cursos. Hemos invitado expertos del mundo, y los hemos integrado a esta cruzada. Hemos sacado Tierra del Fuego del sur y lo hemos llevado al centro de nuestro centralizado país. Hemos guiado jóvenes profesionales, entusiastas visitantes, artistas, curiosos de todo tipo....todos ellos han podido maravillarse del beneficio extraordinario que significó para nuestro país conservar los parajes y la biodiversidad de Karukinka. Y lo mucho que esa conservación (y su actual manejo) aporta a la región y el resto de Chile.

Pero el cambio más grande que ha ocurrido en Karukinka ha sido la transformación que nosotros mismos hemos tenido. La que hemos vivido en silencio y con profundidad. La que nos ha hecho creer que podemos alcanzar cualquier sueño y que cada sueño puede ser una realidad. Hemos transitado desde cada una de nuestras vidas anteriores (de científicas, ingenieros, choferes, recepcionistas, cocineros, soldadores, carpinteros, y tantas otras!) a la vida que tenemos hoy.


Hemos florecido en habilidades y descubierto cualidades que jamás imaginamos! Somos personas nuevas, en un mundo aún viejo. Hemos aprendido a aprender! hemos accedido a crecer. Estamos fortaleciendo nuestra capacidad de confiar, de compartir lo aprendido, de disfrutar con la fría mañana y gozar las escasas estrellas de nuestras noches. Hemos aprendido a caer, y a intentarlo de nuevo. Hoy esuchamos mil veces más que ayer, y tenemos una palabra amable a la mano. Nos hemos levantado en Karukinka sintiendo que estamos de pie...y que podemos dar pasos...y sentimos que avanzamos....todo gracias a que sabemos que necesitamos cambiar...y que queremos hacerlo.

El camino clave para poder siquiera vislumbrar un futuro en este mundo actual es la conservación de nuestro patrimonio natural. Y esa conservación debe empapar y teñir todas y cada una de acciones que realicemos. Y debe marcar todo rincón de nuestro territorio. De nuestros territorios....aquellos que llevamos dentro y que podemos elegir transformar! En Karukinka lo sabemos. En Karukinka lo practicamos. En Karukinka hemos encontrado la clave para hacerlo! Y lo que es mejor! Estamos dispuestos y ávidos de compartirla!!

domingo, 13 de mayo de 2012

Guanacos en Tierra del Fuego, ser o no ser...es esa la cuestión?

El guanaco es una especie bella y singular, cuya historia ha estado íntimamente ligada a la historia de nuestras gentes. Desde Arica a Magallanes, e incluso más allá. Es uno de los pocos camélidos que existe en América, es uno de los herbívoros más grandes de este continente, y el más grande en Chile.

Es muy plástico y por lo mismo fue capaz de usar todos los ecosistemas que disponía para él nuestra América: las zonas alto-andinas, la costa, estepas patagónicas. Las manadas de guanacos eran millonarias hasta antes de la introducción de ganado europeo, y daban vida a los paisajes a lo largo de Chile (y más), alimentando de paso a las poblaciones humanas por centurias.

Como otros seres originarios, el guanaco fue desplazado de sus tierras, afectado negativamente por las actividades económicas novas como ganadería, o directamente eliminado por cacería. El resultado de esto salta hoy a la vista (o mejor dicho, no se ve!): los guanacos desaparecieron de gran parte de nuestro territorio, y los pocos que quedan están lejos, son pocos, y en muchos casos están en malas condiciones.

En Tierra del Fuego la historia no era diferente....hasta que nuestro Estado, en un esfuerzo innovador, visionario y exitoso! decidió invertir en la conservación de guanacos en esta parte del país. Y desde la década de los 70 se dedicó a protegerlos, contarlos y atesorarlos. Entendiendo que la especie requería ayuda, que su conservación era buena y necesaria.

Y los guanacos se han estado recuperando desde ese momento, y gracias a eso hoy es posible verlos en muchas parte de esta Isla. Saltando y correteando por las estepas fueguinas. Completando los paisajes naturales de Patagonia, los que por tantos años permanecieron cojos de sus gentes, animales y plantas.

Pero no todos se alegran por esto. Los ganaderos los ven como amenaza a su negocio. Y tal como antaño apoyaron el exterminio de los Selk'nam, hoy abogan por el "control" de esta otra especie nativa. No dicen sin embargo, que la ganadería desproporcionada practicada en Tierra del Fuego ha erosionado las estepas en más de un 50%, y que incluso si hoy se eleminaran todos los guanacos de esta isla su "negocio" ganadero no podría recuperarse ni tan fácil ni tan rápidamente. La solución parece ir por otro lado, pero quién está dispuesto a verla?! o buscarla?

Por otro lado los forestales ven a los guanacos como amenaza a la explotación de los bosques, argumentando que "se lo comen", y de hecho, hoy están cazando guanacos por miles en la Isla. Pero no consideran sin embargo, que los guanacos existieron por millones en Tierra del Fuego por siempre, y junto con ellos, se desarrolló el bosque más espectacular de esta parte del mundo. O sea...el guanaco no tiene mucho que explicar en la desaparición de este ecosistema. Más aún, parecen no ver lo evidente: que el "manejo" que se ha hecho del bosque hasta ahora ha degradado los bosques fueguinos de manera rotunda. Manejo que se ha realizado incluso cuando quedaban muy pocos guanacos. Hagamos el mismo ejercicio: si borráramos todos los guanacos de Tierra del Fuego hoy día, el bosque tal como se explota hoy día, no podría recuperarse. Al menos ni tan fácil, ni tan rápidamente. La solución parece ir por otro lado, pero quién está dispuesto a verla?! o buscarla?

Las razones que se esgrimen entonces, ni la evidencia obvia, ni la científica, sustentan la propuesta de la captura de guanacos hoy en Tierra de Fuego. Mucho menos el establecimiento de cotos de caza a la usanza africana (un modelo muy poco apetecido por lo demás, cuya emulación en si misma no es muy promisoria). Una propuesta como esta debería venir de la autoridad competente y debería estar respaldada no sólo por data dura, sino por la revisión de de expertos nacionales y de los otros. Los hay de sobra. Muchos de ellos están en el mundo académico, ONGs (de hecho, nosotros en WCS tenemos gran parte de esa capacidad humana y ecológica!), tanto en Chile como en Argentina. Modelos positivos que seguir también los hay por montones. Mucho más promisorios que el viejo (y obsoleto) concepto de coto. Y mucho más beneficiosos para nuestro país y el mundo.

Pensando en proyectar a Chile al Siglo XXII, y pensando en llegar al futuro como un país desarrollado, no nos queda otra que buscar las soluciones que requerimos. El resto son cuentas de vidrio, con las que algunos sacan mezquinas cuentas alegres. Nosotros en WCS estamos aportando a esta búsqueda! entre otras cosas manteniendo un refugio para guanacos (y otras bestias) en Karukinka, a la espera que podamos manejar a la especie de manera efectiva, eficiente y genorosa... o al menos razonable.

Las fotos son de Guy Wenborne, Ricardo Muza, Stjepan Pavicic y Cristóbal Edwards

domingo, 22 de abril de 2012

Conservación sin restricción!

Cuando celebramos con amor, deseamos con pasión. Cerramos los ojos, imaginamos lo que más anhelamos con toda la fuerza posible, creyendo que en ese instante comienza el camino de la realización de lo deseado.

Celebramos hoy el día de la Tierra. Uno más de los millones que ha tenido, uno de los miles que podría tener si abrazamos su conservación plena: en cada rincón, en cada actividad que realicemos, en cada futuro que imaginemos.



Nosotros ya hemos comenzado. En Karukinka, en Tierra del Fuego. Creando un mundo en el que podamos llevar su magnífica vida silvestre, su extraordinaria naturaleza hacia el resto de Chile. Pero por sobre todo hacia el futuro de nuestra Tierra.

Celebramos este día con amor y pasión. Por lo que estamos haciendo. Por lo que esperamos lograr. Agradecemos a todos los que nos acompañan en este camino! Pero por sobre todo, esperamos que Chile entero se sume a Karukinka, y abrace sin restricción una cultura de conservación en nuestro país, única alternativa para llegar a un futuro próspero y sostenible. 

domingo, 19 de febrero de 2012

Sendero La Paciencia en Karukinka: ruta de conservación, ruta de cambio (para la vida)

La vida es un camino del que podemos tener certeza solo de dos cosas: su inicio y su final. Aparte de esos dos conocidos momentos (los que a pesar de ello nos asombran, sorprenden y dejan perplejos!), toda la vida que conecta esos dos puntos de nuestro tiempo, espera ser caminada y descubierta por cada caminante. Y nos gustaría poder tomar lo mejor de la vida a medida que la transitamos, aprendeher los frutos que nos pone a la mano, disfrutarlos, gozar y quizá hacernos un poco más sabios a medida que avanzamos en nuestro caminar.



La conservación que hacemos en Karukinka espera generar muchos y deliciosos frutos para nuestras vidas (y para los que vendrán mucho más adelante aún). Y este verano hemos cosechado una fruta espectacular: el Sendero La Paciencia, el que tal como la vida nos ofrece una partida (Lago Despreciado) y un destino conocidos (Seno del Almirantzgo), y una extraordinaria ruta que los conecta, la que como cada vida, debe ser vivida para experimentar el disfrute y aprendizaje que cada camino de vida otorga a quien la vive.

Caminamos la Paciencia por primera vez en Karukinka hace unas semanas y transitamos esta ruta de 33 Km apertrechados con entusiasmo y curiosidad. Todo repartido en un grupo diverso y generoso de personas. Cada uno de ellos enriqueciendo con su mirada este camino. Cada uno experimentado en solitario y en comunidad este trozo de senda de vida.

Y lo caminamos abiertos los ojos, oídos y sobre todos los corazones. Y nos maravillamos desde su inicio al fin, experimentado la diversidad de vidas que dan vida a este sendero: bosques centenarios, pequeñas y bulliciosas aves de foresta, discretos insectos multicolores, hierbas por doquier, guanacos fisgoneando tras las matas, y hongos! Tanta vida que nutre estos parajes, a la que sumamos por un rato nuestra propia y pequeña existencia.

La Paciencia es una ruta bella, de comienzo a fin, la cual se llenó de nuestras vidas por unos días. Gracias a la mirada de Alfredo Prieto y Macarena Fernández, entendimos que ella ha existido por mucho tiempo: utilizada por los Selk'nam de antaño, cuyas huellas han sobrevivido su muerte y hoy nos acompañan en la ruta. La senda que ahora (re)inauguramos hoy sigue el camino que hace más de cien años era usada para alcanzar el mar y permitir la comercialización de lana producida en Argentina. Y podemos verla aún hoy a largo de metros y metros de mohosas empalizadas, que servían de "ecológico" pavimento a las antiguas carretas.

El Sendero La Paciencia corre kilómetros y kilómetros por bajo el majestuoso bosque fueguino, y nos recuerda a cada metro el valor inmenso de haberlos conservado y traído hasta este siglo XXI. A la vez que en los momentos de cansancio, la ruta nos hace patente el tremendo esfuerzo que hoy realizamos para poder empujar este magnífico patrimonio hasta el siglo XXII!

Y lo hacemos día a día, palmo a palmo, acompañados por tantos! Todos los que aman esta tierra como nosotros. Y tantos otros que gracias a rutas de conservación como esta, están amando esta tierra cada día más! Nómadas (quienes han construido la ruta La Paciencia con amor), Travesía (quienes esperan transitar esta ruta con otros caminantes), Equilibra (quienes esperan inspirar a otros a conservar como se conserva en Karukinka), WenborneDupradou (quienes esperan descubrir el velo que cubre esta tierra y producir fotos hermosas para ello), Furci (quien descubre día a día el mundo de hongos que da vida a este mundo!) y tantos más! Anónimos constructores (de futuro) fueguinos: vecinos, guardaparques, socios todos en este camino.

Y tanta riqueza que cosechamos en este caminar para nuestras vidas! Difícil de compartir, como es difícil compartir las experiencias más sentidas de nuestra existencia... Por lo que solo podemos aspirar a inspirar a otros a caminar nuestros caminos. A acompañarnos en nuestras rutas, con la esperanza que pueda cada uno llenarse de gozo y alegría como lo hicimos nosotros. Y salir al final de este viaje más llenos, más grandes de mente, más fuertes de cuerpo y más frescos de alma.


La Paciencia es poderosa. Esperamos que su poder guíe nuestra ruta de conservación. Que guíe a otros a ella. Que nos ofrezca nuevos destinos para seguir empujando nuestro deseo de avanzar. Y que sobre todo se abra como un espacio firme e inspirador para transformar nuestra manera de transitar nuestras vidas, conjuntamente...integradamente...en este mundo (aun) vivo.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Mujeres en ciencia y conservación, la mitad que completará el siglo 21!

Ayer en su cuenta pública la Ministra del Medio Ambiente decía una cosa que comparto totalmente: “que su ministerio era uno de los más importantes. Y estratégico para el desarrollo del país, pero que todavía poca gente se había dado cuenta de eso”. La tarea de dar a conocer la importancia del medio ambiente, y dentro de ello la conservación de la biodiversidad es un esfuerzo enorme, en el que participamos mucha gente! Y que quema gran parte de mis pestañas…Más aún, creo que este trabajo de conservación sólo puede ser exitoso en la medida que vaya de la mano con un desarrollo científico de calidad, enfocado explícita y rigurosamente a abordar los problemas críticos que afectan a los pilares de la conservación de nuestro patrimonio natural.
Estas últimas semanas de este largo año han se me han hecho cortas y no he podido (como siempre) verter varios de mis pensamientos al líquido espacio de mi blog. Pero hay uno que me ronda como mosca en la miel, y que en esta hora del recuento de fin de año cobra vida en estas letras: el gran aporte de mujeres trabajadoras de las ciencias y la conservación en Chile. Con algunas he trabajado de manera intensa, apasionada y diría “exitosa” durante este último año, y  me han hecho constatar que el factor innovador y poderoso que podrá cambiar el curso de la historia en este siglo joven: es el aporte intenso, apasionado y exitoso que miles de mujeres hoy (y millones mañana) realizarán en las diferentes actividades de trabajo creativo de nuestro nuevo mundo. Incluyendo por supuesto las ciencias y la conservación!

En el Siglo 21, por primera vez en la historia de la humanidad, las mujeres tendrán una presencia (y reconocida!) masiva en diversas esferas de la economía, idealmente duplicando en número (y multiplicando en creatividad, pasión y esfuerzo quizá), la fuerza trabajadora existente hoy día (mayoritariamente masculina), y serán clave en los procesos que lleven a resolver los problemas de nuestra humanidad.
Ha sido un agrado haber sacado adelante mi primer año como Presidenta de la Sociedad de Ecología, lo que no hubiese podido lograr sin el apoyo de la extraordinaria científica Audrey (Yaya) Grez. Su rigor y pasión para abordar problemas de frontera ecología en sistemas productivos es un ejemplo digno de ser copiado por muchas!
Desde la distancia, pero presente en ideas y empuje, logramos con Claudia Bobadilla sacar adelante dos tareas que parecían imposibles! La primera, llevar a un grupo de líderes nacionales,  entusiastas y visionarios a Karukinka, y en medio de lujo cero, ponerlos en contacto directo con la naturaleza y con los valores más profundos de la conservación en Patagonia. La segunda, fue implementar con éxito un programa, único en su tipo, que permitió develar el misterio de la sustentabilidad a ejecutivos nacionales, dándoles a conocer cómo las ciencias ecológicas pueden/deben ir de la mano con la conservación para poder avanzar en el desarrollo.
Este trabajo fue no sólo posible, sino mejorado gracias al apoyo fuerte y decidido de las exitosas ecólogas criollas: Olga Barbosa - el referente nacional para pensar en alcanzar la ansiada sustentabilidad en la industria del vino. Miriam Fernández – un motor fuera de borda para impulsar la ecología y conservación marina en esta parte del mundo. Sonia Reyes – y su tozudo esfuerzo por meter la biodiversidad nativa (para ganar en calidad de vida) en los espacios urbanos nacionales.
Destacar la frescura, generosidad, empuje y fuerza de CamilaMarambio, curadora Chilena empeñada en integrar las artes a la práctica de la ciencia de la conservación, y con ello aportar y enriquecer la construcción de una cultura de conservación nacional.

Mi punto de referencia y cordura en temas críticos para mis tareas de conservación ha sido Kathy Barclay. Ella es una generosa, creativa, inusitadamente inteligente y visionaria "socia", que me lleva a puertos seguros muchas veces que estoy a la deriva.

Hoy siento y valoro la fuerza con que muchas profesionales aportan desde sus trincheras públicas a la conservación. Con paciencia y porfiado respeto a las reglas administrativas, hacen avanzar, pasito a pasito, temas de importancia nacional. Beatriz Ramírez surfeando las dificultades enormes para hacer que Chile se lance en piquero al cuidado de su biodiversidad marina. Alejandra Figueroa, bióloga y férrea promotora de la valoración y cuidado de los ecosistemas acuáticos nacionales. Sofía Guerrero, con delicada persistencia ha logrado llamar la atención y convocar a la acción, para que chilenos enfrentemos el flagelo de las especies invasoras. Y cómo no destacar el empuje y capacidad de trabajo de Aida Baldini, quien en su mundo forestal es capaz de ver mucho más allá de los bosques, y reconocer la compleja biodiversidad que origina y de la que dependen de estos ecosistemas.

Y el trabajo binacional, la necesaria integración con nuestros hermanos de continente para resolver problemas comunes, como la pérdida de los bosques del sur de Sudamérica en las mandíbulas de castores, es una carga que alegremente he compartido con Fernanda Menvielle! Una extraordinaria mujer argentina, con visión, pasión, empuje, cabeza alegremente fría para planificar y ejecutar las acciones que nos guíen a la erradicación de las pestes forestales que amenazan Patagonia!

También en Tierra del Fuego se ha alzado con fuerza la voz de mujer para traer e instalar la conservación en el desarrollo de estos frágiles y extraordinarios parajes. Catalina Besnier, su gobernadora dio un paso firme en esa dirección apoyando la exclusión de la salmonicultura de toda la Provincia de Tierra Fuego! Tres hurras por su visionario coraje! Ivette Martínez, Margarita Norambuena, Cecilia Durán y María Teresa Bhöm, vecinas/empresarias de las duras! Son colonas del siglo XXI. Carmen Espoz, flamante decana-ecóloga, estudiosa de aves migratorias, y paciente promotora de su conservación. Cada una de ellas está construyendo a pulso un futuro con futuro, gracias a su interés explícito en conservación y en desarrollo de esta magnífica Isla!  
Y cómo no destacar el compromiso a sangre realizado por todo el equipo femenino de Karukinka (y también del masculino, por cierto!), quienes como amazonas patagónicas se baten en duelo día a día con todo lo que sea necesario convencer, vencer o esquivar, para hacer avanzar la balsa de la conservación hacia aguas más calmas y benignas. Desde las ciencias y la educación Daniela Droguett, Fiorella Repetto, Valeria Falabella y Marcy Uhart; apoyadas con una administración entusiasta Susan Arismendi, Vivana Urbina, Gemita Molina se las arreglan para sortear toda clase de obstáculos impuestos por malignas burocracias. Y finalmente nuestro recientemente armado brazo de terreno, donde Sharon Zegarra y Francisca Farías, son las guardaparques mujeres más australes existentes en el planeta.

Somos fuerza nueva, numerosa, creativa, apasionada, preparada. Marcaremos la diferencia y torceremos la mano de la historia como la conocemos hasta ahora. Construiremos un futuro diferente. No me cabe hoy ninguna duda de aquello.

martes, 4 de octubre de 2011

Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas: herramienta clave para la sostenibilidad nacional

A pesar del vértigo de velocidad que me produce el internet, durante este año he vivido una vida laboral que definitivamente corre más rápido que la vertiginosa web!! Se me han quedado en el tintero virtual varios temas esperando su turno para entrar a este líquido mundo, los que espero ir sacando de a poquito, y saldar mi deuda personal con ellos.

Pero lo que no puedo dejar pasar es todo el trabajo que hemos realizado muchos, para participar (e idealmente cambiar) el proyecto de ley que espera establecer el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas. Un servicio que esperamos se cree pronto y permita completar la estructura del trunco Ministerio de Medio Ambiente, nacido hace un par de años en nuestro querido paisito.

Este proyecto de ley fue entregado al Congreso a principios de año, y lo que debía ser una oportunidad para finalmente reconocer el valor de la biodiversidad no sólo como sustento de nuestra economía, sino como elemento clave para siquiera pensar en sostenibilidad, se ha transformado en la constatación más grotesca de la total ignorancia del Ejecutivo (quienes realizaron la propuesta) respecto de este tema, y de la tozudez de los grupos que piensan que interviniendo cada rincón de nuestro país (sin resguardo efectivo de la biodiversidad), encontraremos la llave mágica que llevará a Chile al tan ansiado como ilusorio desarrollo.

Pero la verdad más bruta, es que tal como es la Tierra la  que gira alrededor del Sol, la conservación de la biodiversidad es la clave no sólo para fortalecer una economía como la chilena que depende totalmente de la explotación directa de sus recursos naturales, sino para pensar siquiera en tener algo sobre que sostener nuestra sobrevivencia como grupo humano en el futuro.

Como suele suceder en estas situaciones, las gentes se han movido, organizado y dado lo mejor de si para poder entrar al mundo de las decisiones, e intentar poner un poco de cordura y generosidad en la discusión. Cordura, pues el desafío es mostrar a quienes no quieren ver que la conservación de la biodiversidad es la base biológica necesaria para crear y pensar en mantener una economía saludable. Y Generosidad, pues dada la naturaleza de la biodiversidad, los beneficios que deriven de su conservación podrán se compartidos por muchos, no sólo los que esperan hacer uso directo y casi sanguinario de este patrimonio nacional.

La líder natural en este proceso ha sido la Flavia Liberona, quien desde Terram ha convocado, movido, puesto paños fríos y certeros a la discusión que se ha generado entre muchos otros actores, incluyendo diversas ONGs y personas con competencias variadas en  el tema: WWF, CODEFF, Greenpeace, Ingenieros Forestales del Bosque Nativo, WCS, TNC, Académicos, Eduardo Fuentes, Katherine Kenrick, Carlos Weber, Juan Carlos Urquidi, entre muchos muchos otros.

Todos han participado haciendo disecciones al proyecto de Ley: tratando de rescatar el tejido sano, dejando de lado el canceroso. Porque es necesario salvar esto, y dejar un cuerpo de Ley que cobre vida lo antes posible, y de sustento al Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas.

Hemos presentado parte de nuestras propuestas en el Congreso, confiados que más de algún Honorable entenderá la magnitud del desafío y el tamaño de la oportunidad. Pero vamos a necesitar más, mucho más, para poder intentar revertir la creencia falaz que el mundo que nos acoge es proveedor infinito y que podrá satisfacer las infinitas ansias de riqueza de algunos.

Y para convencer a quien sea necesario en Chile, que la biodiversidad es el capital natural sobre el que se sostienen todas las actividades humas. De todos. Y que la gestión eficiente y efectiva de este capital debe ser hecha por un organismo competente y poderoso, visionario e integrador. Que hoy día no existe en Chile, y cuya carencia ha traído y seguirá trayendo numerosos y cada vez más desastrosos problemas a nuestra economía y nuestras gentes.

Yo estoy en esta pelea, aportando un granito de arena a esta construcción. Que espero caiga en el ojo de quien deba caer, obligándolo a refregarse los párpados, lavando la ceguera casi endémica de nuestros dirigentes. Y que ayude a la luz de la razón y la generosidad de entrar en su mente, para que vea la necesidad/oportunidad que Chile tiene hoy de reconocer que la biodiversidad es el elemento clave sobre el que nuestro país está parado y que es su conservación la que debemos fortalecer si es que pensamos proyectarnos seria y sanamente más allá de este siglo.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Inversión en conservación: la urgencia de hoy para el Chile de mañana

Hace semanas que no escribo nada en mi blog. No comenté nada del extraordinario proceso en el que estoy participando, junto a un montón de científicos, ONGs, agentes del mundo público, los que hemos sido convocados por Leonel Sierralta del Ministerio de Medio Ambiente para avanzar en la conservación marina nacional. Un excelente ejemplo de integración y cooperación. No compartí nada del día que pasé en la Cumbre de Sustentabilidad, invitada por Guillermo Turner, entre ministros, ejecutivos de empresas, un público entusiasta y positivo, además de la famosa y desconocida Erin Brockovic. Ni tampoco pude poner en palabras el extraordinario viaje que hicimos con la Sociedad de Ecologia y la Red de la Alta Dirección de la UDD, a Tregualemu y Constitución, apoyados por Masisa y Arauco. Donde de la mano de Javier Simonetti vimos cómo es posible usar las plantaciones de pino y generar espacios que ayuden a la conservación de la extraordinaria biodiversidad de esa zona. Tampoco me animé a escribir nada cuando lanzamos un corto animado que espera promocionar la ecología y conservación del guanaco! Y que fue gozado por cientos de estudiantes en la austral ciudad de Punta Arenas.

La verdad es que no me he animado a nada, pues a pesar de todos los éxitos que día a día logramos, ellos se escurren entre los dedos como arena de playa, cuando constato que todavía estamos básicamente solos en este camino. Con recursos extraordinariamente reducidos, insuficientes para la magnitud de los desafíos e inconmesurablemente mínimos en comparación al retorno que nuestra labor tiene para Chile. Y sobre todo...veo cómo día a día perdemos oportunidades de integración, por no ver lo que la inversión en conservación ofrece no sólo para el que la hace, o para el que la recibe, sino para servir de motor de cambio, de espacio de cooperación, de gozo mutuo, y finalmente de bienestar para tantos, nacidos y sobre todo por nacer.

El proyecto que dirijo en Tierra del Fuego se llama Karukinka. Es el emprendimiento en conservación más grande de esta isla. Un esfuerzo gigante por tener presencia en esta zona de singular valor: ambiental, estratégico, geopolítico, social, entre tantos otros. Es único por su origen: fue una donación. Es único por sus objetivos de conservación: los bosques subantárticos más grandes y mejor conservados que existen en el mundo. Las turberas más grandes que existen en esta provincia. Un ensamble extraordinario de especies chilenas, singulares, amenazadas. Único por su visión de conservación: basada en ciencias y educación, comprometida e integrada con la comunidad local, que espera posicionar a Chile en el mapa global de la conservación.


Cada día hacemos esfuerzos extraordinarios para lograr nuestros objetivos. Con capacidad, convencimiento, pasión. Y avanzamos. Allí casi al fin del mundo, sentimos que "hacemos patria" en el sentido más moderno y profundo de la palabra: creando un mundo nuevo, sano, integrado, positivo, cooperativo, sostenible, bello. Pero podríamos hacer tanto más. Tanto mucho más! si sólo contáramos con un poco de apoyo financiero. Y si éste fuera nacional, sería tan grande el camino que se nos abriría a todos! Cómo mostrar eso. Cómo convencer a otros. Cómo poner ojos a quien está ciego a este mundo.

Karukinka está al sur de Tierra del Fuego. Y para llegar a ella debemos viajar entre 7-12 horas (dependiendo del clima) desde Punta Arenas. Tenemos dos bases (Vicuña y Lago Escondido), donde nuestros guardaparques y científicos desarrollan gran parte de su actividad. Básicamente tenemos tres vecinos, dispersos en casi 70 km a la redonda. Una comunidad incipiente, visionaria y tremendamente esforzada. En invierno la temperatura desciende por debajo de los -15 °C. El agua se congela. Generamos energía con un generador a petróleo, el cual debemos acarrear desde Porvenir, la única ciudad que existe en nuestro lado de la Isla, distante 4-5 hrs de Karukinka. Todo lo que comemos y usamos debemos traerlo por tierra, ya sea de Punta Arenas o Porvenir. Una lechuga en Karukinka resulta un lujo asiático, el que nos damos día a día, y nos permite mantener un contingente permanente de guardas y científicos colonizando estos verdes parajes. Tenemos dos camionetas que están al límite, las cuales son insuficientes y que deberíamos haber cambiado hace dos años...pero que todavía no hemos podido. Todo cuesta en promedio un 20-30% más caro que en el resto de Chile. Todos viajamos a Karukinka con ganas y esperanza cada vez que lo hacemos. Con ganas porque es un lugar maravilloso. Con esperanza, porque creemos que nuestro trabajo permitirá transformar este sitio en un legado para las futuras generaciones: no sólo el espacio físico, sino la forma de desarrollar desarrollo y de crear país.

Nuestro trabajo casi en su totalidad está financiado hoy día por dineros de filantropía proveniente de nuestra base, en EE.UU. Es poco. Y cada vez menos debido en gran parte a las sucesivas crisis globales, las que han mermado y llevado al mínimo fondos de inversión de donantes y propios. Nuestro desafío hoy es complementar eso con aportes nacionales, y abrazar este proyecto nacional, transformándolo en un destino para la inversión criolla. Y por qué esto? Porque sabemos que la conservación es fuente de desarrollo. Y que Chile está en esta senda. Y que el mundo privado nacional puede beneficiarse, tanto o más que el mundo público, invirtiendo en ella. Y porque sabemos que hoy día muchas empresas hacen inversiones como parte de sus programas RSE u otros, que sabemos podríamos transformar en inversiones con gran sentido y futuro. Y porque sabemos que las inversiones que hoy necesitamos son pequeñas. Minúsculas erogaciones en proporción a la retribución que deriva de sumarse a un proyecto como el nuestro. Y porque vemos tantas tantas tantas posibilidades de establecer alianzas estratégicas, variadas, diversas, positivas, creativas, estimulantes y sobre todo de ayudar a abrir el verdadero mundo de la conservación al gran sector privado nacional. Porque somos expertos en ello. Como pocos por ahora. Como espero muchos mañana.

Ejemplos de espacios para la cooperación tenemos muchos, casi se puede decir "a gusto del consumidor". Porque la conservación es así: diversa, variada, creativa. Nuestro Programa de Educación, con el que hemos abierto la puerta a los niños de Porvenir, Puerto Edén, y de Magallanes al mundo de la ciencia de la conservación, posicionándolos a nivel nacional e internacional, necesita una inversión de 20 mil dólares al año (el grueso, incluyendo salarios, lo ponemos nosotros). Con montos similares  hemos generado materiales educativos escritos y audiovisuales, de carácter nacional, en castellano, cercanos a la gente, y hemos acercado a los niños de Magallanes al patrimonio natural más importante de esta parte del mundo. El que desconocían antes del nacimiento de Karukinka. Y al cual hoy aman y se sienten orgullosos de cuidar.
La costa Patagónica, una de las más grandes y ricas del mundo, nos baña y motiva para el desarrollo de nuestro Programa marino, el que tiene como desafío lograr la sostenibilidad de las industrias de la zona: pesca artesanal y turismo. Entre muchas otras cosas, realiza una expedición anual al Seno del Almirantazgo, fiordo ideal para desarrollar y poner a prueba modelos de conservación con desarrollo sostenible. Esta expedición  tiene un costo de 30 mil dólares, la que nos ha permitido develar la extraordinaria fauna marina de esta zona, explorar el mar interior de Magallanes, y generar un espacio de integración y cooperación entre investigadores nacionales y extranjeros, que esperamos nos ayude a posicionar el área dentro de las prioridades nacionales de conservación costera. Cada año tenemos más socios involucrados en este proceso, y cada año es más difícil conseguir los fondos para emprender el viaje.

El sur de Tierra del Fuego es reconocidamente un área crítica para el desarrollo del turismo de intereses especiales. En Karukinka tenemos un Plan de Uno Público que hemos implementado sólo en sus fases más primarias. Hoy estamos literalmente peleando el aporte de 50 mil dólares para poder construir un sendero de 30 km en el Valle La Paciencia, el que esperamos sea un eje del Circuito Karukinka, una ruta de más de 500 km que permitirá recorrer la zona y admirar parte de los parajes más espectaculares del mundo, incluyendo: Cordillera Darwin, su costa, sus glaciares. Este Sendero es una pequeña inversión, un pequeño paso para construir un Destino Mundial para visitantes outdoor. Pero tenemos que convencer a quien nos da el dinero, que es un negocio. Constante y sonante. Hoy. Ahora. Y eso no es tan sencillo considerando que es un área remota, casi sin gente, que recibe un par de cientos de visitantes al año ... por ahora. La inversión que necesitamos hoy debe ser más flexible. Generosa no sólo en montos, sino también en plazos, en ideales y en paciencia!
Y como creemos que el desarrollo, así como la conservación, debe ser planificado en base a elementos objetivos, que puedan ser puestos a prueba, y que pueda ser mejorado cada vez, y es por ello que realizamos investigaciones diversas, que apoyan nuestro trabajo de restauración de Patagonia, de erradicación de castores, o de conservación de turberas (amenazadas por minería), o de investigaciones marinas, las que requieren unos pocos miles cada año. Y que nos permitirán realizar la erradicación más grande de especies exóticas del mundo, o la conservación de los humedales más importantes de esta parte del globo, o el desarrollo de mecanismos de extracción sostenible de recursos marinos, respectivamente. Todas y cada una, iniciativas de conservación de nivel mundial, que necesitan ser conocidas y apoyadas, pues muchas tendrán injerencia directa sobre las industrias del mañana, y que hoy son las sostienen la economía nacional.
Entregamos incluso una Beca, de menos de 5 mil dólares, la que permite apoyar jóvenes investigadores que trabajan en Tierra del Fuego. Y recibimos decenas de estudiantes en práctica y voluntarios. Y decenas más son rechazados, pues no damos abasto para todos ellos!

Todos estos son espacios esperando ser colonizados por socios nacionales. Inversiones menores, con potenciales grandes retornos, enormes beneficios tangibles y sobre todo intangibles. Todos nuestro programas educativos podrían ser blanco de empresas comprometidas con educación ambiental, las que trabajan a lo largo de Chile. Además de los productos específicos como libros u otros, Karukinka puede ser usado como destino de giras de  trabajadores, sus hijos, de ejecutivos, espacio para la integración nacional, de goce estético, de energía de cambio.
Todo nuestro programa de conservación de turberas puede ser blanco de compensaciones en biodiversidad para la industria minera nacional. Inversiones mínimas para una industria millonaria, que ayudaría a mitigar problemas globales de balances de carbono, además de conservar el agua escasa en su industria, y escasa en el resto del planeta.

Y la conservación de nuestros bosques podría ser fácilmente blanco de inversiones en conservación hechas por la industria forestal nacional, la cual se construye mayoritariamente sobre especies exóticas. Karukinka podría ser su cara de conservación, de conservación de bosques nativos, complementaria a su producción. Ambas en una misma moneda llamada Chile.
Y por qué a industria pesquera y acuícola nacional no podría pensar en invertir en la conservación de los fiordos más importantes que existen en Patagonia, incluyendo el Seno del Almirantazgo? O la exitosísima Banca nacional no podría invertir en desarrollar aquí un negocio sustentable de turismo y de pesca? Una inversión futura, un negocio del siglo XXI?
Y vemos un espacio enorme para la inversión de industrias outdoor, de energías alternativas, de construcción para zonas extremas, quienes podrían usar Karukinka como un gran laboratorio natural para probar y promocionar sus productos, ayudando a construir este Destino, haciendo que el norte de los visitantes del mundo sea Patagonia Sur. Por qué no adoptar un Sendero en Karukinka, construirlo, proveerlo de materiales de promoción, por 3 mil dólares aportar con un módulo a los refugios que debemos disponer en estos senderos, para asegurar calor y vida a turistas, investigadores y estudiantes, y que cual módulos espaciales, debemos llevar al medio de este universo natural. Cápsulas de vida. Pasos hacia el futuro.

Todas invitaciones a conocer, a romper el hielo, a comenzar a saber, a preguntar, a mirar al sur. Vemos tantas posibilidades! Tenemos tanto que ofrecer! Y así como nosotros, muchos otros que hacen conservación a lo largo de Chile. Todos esperamos poder llegar a la persona correcta, a tocar su corazón, su cabeza y lograr que su bolsillo vea y apoye esta inversión que es necesaria y beneficiosa. Necesitamos abrir estos canales de cooperación, que nos ayuden a transportar el agua fresca y  limpia de la conservación, dejarla correr por las venas de nuestro país, que bañe nuestros cuerpos y nos permita refrescar el alma para transitar nuevos caminos. Para construir futuros. Para fortalecer relaciones. Para crear destinos: positivos, cooperativos, bellos.