sábado, 18 de agosto de 2012

Conociendo de biodiversidad amazónica, para abrazar la conservación en Chile - 5. Un día sublime!


Objetivo del día: contar delfines. Meta alcanzada: uno de los mejores días de mi existencia! Nuestro programa en la Reserva incluía diversas actividades de trabajo: contando papagayos, caimanes, monos, y delfines. Cada día debíamos elegir una actividad y realizarla de la mano de los ecólogos, expertos, con años de experiencia en el tema y en el sitio. Hoy mi elección fueron los delfines de río. Los bellos y rosados espíritus del Samiria.
Navegamos discreta (aunque ruidosamente!) por el río, para alcanzar una cocha (laguna formada por un antiguo meandro del río). Por aquí! Por allá! Delfines a diestra y siniestra del barco acompañaron la travesía gran parte del viaje. Luego de un rato aprendí a “leer el agua” y saber dónde y cuándo aparecería el delfín para respirar. Uno, dos, tres, cuatro! Juntos en una danza abierta, en la que incluso nosotros fuimos convidados a participar.


Sentí el calor por dentro…llena como pocas veces se está en la vida. Pero cuando pensé que vendría el respiro…estallé completa y gozosamente. Miles y miles de cormoranes y garzas cubriendo el cielo, cubriendo el agua, cubriendo y renovando nuestras almas. Cubierto el cielo. Cubierta el agua... un chorro de vida cubriendo el cielo….una belleza como pocas…una belleza que querría para muchos…



Conociendo de biodiversidad amazónica, para abrazar la conservación en Chile - 4. Bosque!

Las ciencias ecológicas y el alba se llevan muy bien. Especialmente cuando se desea observar fauna. Partimos temprano rumbo a la selva, con el objeto de monitorear poblaciones de monos y otros animales. Nuestra ruta por supuesto es el río Samiria, el que remontamos suave y tempranamente. Y el río se abrió a nosotros de manera espectacular. Como una amante amiga. Cientos y miles de aves acuáticas, cormoranes, bajaban en ordenada formación hacia la boca del Samiria, para disfrutar allí del raudal de comida que baja por el rio en esta breve y prodigiosa época del año. Centinelas aéreos, hermosos y sobrecogedores. ¡Tanta vida que abruma!

Entramos al bosque con grandes  ganas y como ocurre rara vez: encontramos lo que buscábamos. El agua transformada en una infinita y húmeda variedad de vida. Los más espectaculares árboles se aferran al delicado suelo con tanta fuerza que impacta. Raíces gaudianas sostienen estas catedrales de madera, y les permiten alcanzar su dios sol, y resistir de paso la tentación de entregarse al agua que se empeña en ahogarlos por meses y meses. 

La fauna es la corona de este reino: aves, monos, ardillas, roedores, mariposas azules, grandes, pequeñas, hormigas, termitas, y caracoles babosos! peces, avispas, abejas, ranas, lagartijas, y todo lo demás que no podemos ver, pero cuya fuerza flota en el aire y entra en nuestros cuerpos a medida que la respiramos.

La gran fuerza de esta experiencia está, como en todo lo demás, en la visión que la sustenta y la gente que la implementa. Este viaje a Pacaya-Samiria fue concebido por la Red de la Alta Dirección y Wildlife Conservation Society. Dos miradas...competencia-mutualismos, empuje con cooperación...ambos motores necesarios para la conservación y la sustentabilidad.

Fotos Pablo Puertas

martes, 7 de agosto de 2012

Conociendo de biodiversidad amazónica, para abrazar la conservación en Chile - 3. Fauna!

La exploración de fauna es una tarea laboriosa. Llena de paciencia, ceros, espera, y una gran nada. La que cuando se quiebra es fantástica!                      Exploramos de noche la costa del río Samiria en busca de caimanes, usando una luz como lupa, la que debía hacer brillar los ojos del estos reptiles en la oscuridad. La primera noche no vimos ninguno, pero a cambio el río nos brindo la espectacular noche amazónica: que no duerme, que fiestea de ruido y olor, dando imaginación a quien no la tiene, y ofreciendo un mezqino y la vez generoso atisbo de su riqueza.


La noche amazónica! Con ranas conversando de esquina a esquina, con peces volando a la noche cual aviones de plata en miniatura, con aves sonámbulas que aprovechan la noche a su manera. Y cómo no! Mamíferos! Los más esquivos!  Esa noche la selva fue generosa y nos envió una paca de bienvenida. Ella diligente corría por el bosque, sus ojos brillantes, su forma elegante. El silencio más bello y ruidoso nos acompañó el resto de la exploración. Esta selva se duerme mientras está despierta.



¡Algunas otras cosas que vimos!






La mayoría de las fotos son de Pablo Puertas, WCS-Perú!

domingo, 5 de agosto de 2012

Conociendo de biodiversidad amazónica, para abrazar la conservación en Chile - 2

La vida es cambio. Y el cambio renueva la vida. La reserva Pacayá-Samiria llegó a nuestro barco al atardecer, y la notamos primero en el agua, la que de pronto comenzó a “lavar” el río Marañón y a transformarlo en una oscura y brillante taza de té.

La boca del río (y de la Reserva) nos acogió gustosa con una explosión de vida: delfines danzando de espaldas, allá y acá. Sin detenerse un minuto, saliendo y entrando. Una cortina de aves acuáticas apostada como escoltas del río Samiria, dando la bienvenida a este grupo de chilenos. Más tarde comprenderíamos que disfrutaban de un festín de peces, que les brinda el río una vez al año. Una cena a la que llegamos nosotros de invitados, y que comenzamos a conocer en ese momento.

Y finalmente la gente! Tanta gente! Silenciosa, pequeña, alegre, gentil! Hábil en sus artes de pesca, navegación, e incluso juegos! Los Cocama son los nativos de la Reserva Pacayá-Samiria. 

Ellos viven en la reserva y se mueven en ella como nosotros por nuestra ciudad. Pescando, riendo, cazando. Conocen los nombres de cada cosa, y distinguen los rincones del río como nosotros nuestro barrio. Aquí un buen sitio de cultivo, allá un lugar de caracoles. El próximo ruedo una buena oferta de frutas o peces. 


Tal como para nuestras vidas, la conservación de esta zona es vital para la subsistencia de los Cocama. Tal como para nuestras vidas, la conservación es la base sobre la cual puede existir un futuro. Me vuelvo al Ayapúa-nuestro barco centenario- extasiada. Llena! Pero aún con espacio para más! Luego de que mañana comencemos con las exploraciones de fauna!



Dorita, la hermana mayor. Una dulzura e inspiración. Un dulce suspiro del Samiria.

Conociendo de biodiversidad amazónica, para abrazar la conservación en Chile


Navegar sin navegar, avanzando sin avanzar. Escribo esto mientras viajo por el Amazonas: el mar verde, el corazón del mundo, que bombea la vida con fuerza, calor, olor! en todas las direcciones. Inicié este viaje hace dos días. Y sin internet, reloj, calor... ya parece una semana. Desde Santiago a Iquitos non-stop. Desde el invierno al más tórrido verano de un paraguazo….cambio climático instantáneo!




Embarcados desde ayer en dos barcos centenarios refaccionados, comenazmos a remonar el Marañón: río de “aguas blancas” (aunque son totalmente café), enorme manga que alimenta al río Amazonas unos escasos kilómetro más al norte. Nuestro destino es la Reserva Pacayá-Samiria. Nuestro deseo es explorar y sentir la enorme riqueza de vida que sostiene y es parte esta parte del mundo. Un nuevo esfuerzo exploratorio de la Red Alta Dirección y WCS.



Desde mi pequeña cabina no percibo el movimiento. Veo hacia el horizonte y encuentro lo mismo que vi ayer: un ribete verde a cada lado del río, gentes diversas que van y vienen en embarcaciones de variado calado, forma, velocidad. Sin montañas que sirvan de referencia es difícil apreciar que avanzamos.

Este, como gran parte de los ríos del amazonas: una carretera fluvial, la única vía que conecta estos parajes. No sólo a las gentes, sino a sus animales, a sus plantas...que mueve y renueva los nutrientes del suelo. Que trae y lleva la vida, en sus infinitas formas, de un lado a otro de esta enorme llanura esmeralda. 

Hoy navegaremos todo el día, para entrar a la reserva esta noche. Estoy expectante y ansiosa, pues comenzará allí nuestra exploración ecológica del área, de la mano de científicos de WCS, quienes han trabajado y custodiado la zona por más de 20 años! Ayer sin buscar, vimos delfines, loros, y otras aves diversas. Y eso que este trozo del Marañón es como nuestra Alameda ! Un buen augurio de lo que podremos encontrar en una zona con protección.

Siento el hambre de la  mañana, único indicio del paso del tiempo por ahora. Parto a desayunar y a continuar la aventura que he comenzado a relatar.

jueves, 19 de julio de 2012

Chile, cultura, patrimonio....sin naturaleza, la ecuación no cuadra

Con mucho entusiasmo visité este domingo la exposición Chile 15.000 años, que muestra la larga y diversa presencia que los grupos humanos han tenido en lo que hoy es nuestro territorio. Y cómo ellas cambian (la mayoría para desaparecer) a través del tiempo y el espacio. Desde Arica hasta la magnífica Patagonia. Una bella exposición de arte-factos bellos, incluyendo desde litos, ceramicos, tejidos, entre otros. Bellamente montada (aunque algo oscura!), muy sucinta, pero contundente. Muy sencilla de seguir y aprehender. Pero a la vez muy vacía de entorno.
Recorriendo esta muestra, una reconoce el sesgo (arrogancia le llaman algunos) brutal que tiene la mirada de lo cultural y lo patrimonial hacia los componentes netamente humanos. Una mirada (y entrega) "aséptica" de lo que son los desarrollos culturales, como si ellos y cada uno se desarrollara en ambientes vacíos, en territorios inexistentes, en escenarios invisibles. Como si los desarrollos humanos no ocurrieran en un espacio definido, y más aún, estuvieran definidos por ellos. Como si la "naturaleza" que permite, cobija, da vida, modela, restringe, estos desarrollos no fuera. Como si ella no fuera el complemento básico y necesario para el desarrollo de nuestro "patrimonio".
Esta mirada es común en Chile. Parcial e incompleta, pero común. Y se traduce en que se consideremos patrimonio los artefactos, los cantos y danzas, los relatos, pero no la base natural que los sustenta y da origen. Y que celebremos días del patrimonio visitando cuanta obra antigua o nueva que queda en pie en nuestro territorio, pero no miremos ni  de reojo el escenario natural, diverso, bello y vivo que ha permitido lo otro.



 
Esta mirada parcial es críticamente dañina a la construcción de la sustentabilidad y el desarrollo de la conservación. Pues hace invisible todo lo que nos permite la existencia. Lo que la ha permitido durante los últimos 15 mil años, y lo que podría permitirnos proyectarnos otros 15 mil años en el futuro.

Esta mirada parcial es una daga para el trabajo de conservación que hacemos muchos en Chile, pues invisibiliza nuestro objeto de conservación, y reduce por ello alternativas para conseguir apoyo. Dineros patrimoniales van con frecuencia a restaurar iglesias, museos, hacer rescates culturales, pero son casi inexistentes para conservar los bosques de Patagonia, recuperar especies en peligro, proteger mares australes.

Los desarrollos culturales son con la naturaleza. Una misma cosa. Un yin y un yan. Uno no existe sin el otro. Y el patrimonio es uno solo. Lo mismo que su rescate y conservación. Y si queremos tener la alternativa de proyectarnos profundamente hacia el futuro como cultura, debemos entender esto ahora. Lo contrario es un error, y su persistencia no hace más que acercarnos a un desfiladero...el mismo que una a una se ha tragado a las varias culturas que florecieron en Chile a lo largo de sus más de 15 mil años de historia y más de 5000 km de largo.

miércoles, 4 de julio de 2012

Una invitación que puede transformar al mundo*

Hemos llegado a la mitad del año y acumulado una serie de comentarios relacionados con ecología, conservación, medio ambiente, con la esperanza de atraer la atención de los lectores del Club al mundo de las ciencias ecológicas, el medio ambiente y la sustentabilidad. Luego de este andar nos preguntamos si hemos avanzado o no en este proceso, tal como el mundo entero se preguntó hace unos días en Río+20 si como planeta estamos avanzando hacia donde necesitamos llegar: la conservación y el desarrollo. Nuestras interrogantes son las más grandes que la humanidad se haya hecho en mucho tiempo, y tan críticas como el aire que respiramos. Necesitamos respuestas precisas, y compromisos sólidos para poder avanzar hacia un futuro  mejor para todos.   

Nuestra pequeña comunidad del Club, en su quehacer de consumidor, está tratando de aportar a esta construcción: golpeando la puerta al consumidor responsable, invitando a pasar a los productos verdes, con tecnología limpia, o cualquier servicio que promueva el conocimiento y valoración de la biodiversidad, y el uso sustentable de nuestros escuálidos recursos. Nuestro camino como Club Verde es el camino en el que querríamos embarcar a todos. Tal como en los debates globales de conservación, se espera puedan embarcarse una a una las naciones de nuestra Tierra. Como toda gran travesía, nuestro viaje partió con pequeños pasos. Pero con la convicción de que estamos en lo correcto seguimos avanzando a tranco  firme, convencidos que podremos servir de farol para guiar el camino de los nuestros y de los tantos otros más que necesitamos.  

En este momento crítico para nuestra humanidad, no hay humano que sea pequeño, y cuya decisión personal de cambio no sea crítica para cambiar este mundo. Cada uno de los miembros del Club puede resolver ser parte. Puede elegir saber, entender y decidir. Y transformarse por ello en líder de este proceso. La invitación está hecha. ¡Este Club está construyendo y abriendo las puertas! ¡Adelante entonces!

*Publicado en el Club de Lectores de El Mercurio en Julio 2012