lunes, 20 de febrero de 2012

El valor del agua: humedales para la vida*

El agua es vida, y nuestra vida depende del agua. Los ecosistemas que proveen agua y vida, son los humedales y Chile posee una gran diversidad de ellos. A lo largo de toda la costa, encontramos estuarios, lagunas costeras o marismas. En la altura, a lo largo de Los Andes, toman la forma de salares, lagunas salobres, bofedales, vegas. De la alta cordillera al mar disfrutamos de ríos, riachuelos, esteros, lagos y lagunas… y en su conjunto son hábitat de plantas, peces, crustáceos, anfibios, reptiles, aves que migran o no, mamíferos, microorganismos variados y por supuesto gente!


Los humedales sostienen la vida tal como la conocemos en la Tierra,  y es por ello que las actividades humanas se han concentrado en torno a estos. Santiago, en torno al Mapocho. Concepción en torno al Biobío. Calama en torno al Loa. Arica en torno al Lluta, Valdivia no es sin su Calle Calle.

De su existencia dependen todas las actividades humanas: incluyendo minería, energía, agricultura, pesca, forestal,  ciudades, y cualquier otra que se le pueda ocurrir. La vida de miles de millones de personas depende y hace uso de los humedales, obtienen de estos sus bienes y servicios, extraen recursos, o los aprovechan con fines recreativos o de esparcimiento. Pero el uso intensivo y descuidado de los humedales ha provocado su degradación y pérdida, y traído consigo el deterioro de la calidad de vida de las gentes y la miseria de sus almas.


Nuestro desafío como país es resguardar y recuperar los humedales, en beneficio de las personas. 


Deténgase un minuto y piense en el que tiene más cerca: Mamiña? Salar Atacama? Azapa? Humedales de Tongoy? El Elqui? El Río Petorca? Batuco? Aculeo? El Yali? El Aconcagua? El Estero Lo Campo? El Marga Marga? Cahapoal? Vichuquén? Lanalhue? Lleulleu? Icalma? Panguipulli? Humedales de Toltén y Queule? Ralún? Llanquihue? Maullín? Pascua? Rassmussen? Cada uno de ellos debe ser resguardo, otros recuperados de manera urgente. Se debe promover su uso sostenible y asegurar así la mantención de los bienes y servicios que han entregado por generaciones. 


Que sus aguas sean reflejo de nuestras almas: sanas, cristalinas, frescas, profundas y generosas, en vida y futuro.

Escrito en conjunto con Alejandra Figueroa, Encargada de Humedales, División de Recursos Naturales, Ministerio Medio Ambiente y publicado en Revista del Club de Lectores de El Mercurio.

domingo, 19 de febrero de 2012

Sendero La Paciencia en Karukinka: ruta de conservación, ruta de cambio (para la vida)

La vida es un camino del que podemos tener certeza solo de dos cosas: su inicio y su final. Aparte de esos dos conocidos momentos (los que a pesar de ello nos asombran, sorprenden y dejan perplejos!), toda la vida que conecta esos dos puntos de nuestro tiempo, espera ser caminada y descubierta por cada caminante. Y nos gustaría poder tomar lo mejor de la vida a medida que la transitamos, aprendeher los frutos que nos pone a la mano, disfrutarlos, gozar y quizá hacernos un poco más sabios a medida que avanzamos en nuestro caminar.



La conservación que hacemos en Karukinka espera generar muchos y deliciosos frutos para nuestras vidas (y para los que vendrán mucho más adelante aún). Y este verano hemos cosechado una fruta espectacular: el Sendero La Paciencia, el que tal como la vida nos ofrece una partida (Lago Despreciado) y un destino conocidos (Seno del Almirantzgo), y una extraordinaria ruta que los conecta, la que como cada vida, debe ser vivida para experimentar el disfrute y aprendizaje que cada camino de vida otorga a quien la vive.

Caminamos la Paciencia por primera vez en Karukinka hace unas semanas y transitamos esta ruta de 33 Km apertrechados con entusiasmo y curiosidad. Todo repartido en un grupo diverso y generoso de personas. Cada uno de ellos enriqueciendo con su mirada este camino. Cada uno experimentado en solitario y en comunidad este trozo de senda de vida.

Y lo caminamos abiertos los ojos, oídos y sobre todos los corazones. Y nos maravillamos desde su inicio al fin, experimentado la diversidad de vidas que dan vida a este sendero: bosques centenarios, pequeñas y bulliciosas aves de foresta, discretos insectos multicolores, hierbas por doquier, guanacos fisgoneando tras las matas, y hongos! Tanta vida que nutre estos parajes, a la que sumamos por un rato nuestra propia y pequeña existencia.

La Paciencia es una ruta bella, de comienzo a fin, la cual se llenó de nuestras vidas por unos días. Gracias a la mirada de Alfredo Prieto y Macarena Fernández, entendimos que ella ha existido por mucho tiempo: utilizada por los Selk'nam de antaño, cuyas huellas han sobrevivido su muerte y hoy nos acompañan en la ruta. La senda que ahora (re)inauguramos hoy sigue el camino que hace más de cien años era usada para alcanzar el mar y permitir la comercialización de lana producida en Argentina. Y podemos verla aún hoy a largo de metros y metros de mohosas empalizadas, que servían de "ecológico" pavimento a las antiguas carretas.

El Sendero La Paciencia corre kilómetros y kilómetros por bajo el majestuoso bosque fueguino, y nos recuerda a cada metro el valor inmenso de haberlos conservado y traído hasta este siglo XXI. A la vez que en los momentos de cansancio, la ruta nos hace patente el tremendo esfuerzo que hoy realizamos para poder empujar este magnífico patrimonio hasta el siglo XXII!

Y lo hacemos día a día, palmo a palmo, acompañados por tantos! Todos los que aman esta tierra como nosotros. Y tantos otros que gracias a rutas de conservación como esta, están amando esta tierra cada día más! Nómadas (quienes han construido la ruta La Paciencia con amor), Travesía (quienes esperan transitar esta ruta con otros caminantes), Equilibra (quienes esperan inspirar a otros a conservar como se conserva en Karukinka), WenborneDupradou (quienes esperan descubrir el velo que cubre esta tierra y producir fotos hermosas para ello), Furci (quien descubre día a día el mundo de hongos que da vida a este mundo!) y tantos más! Anónimos constructores (de futuro) fueguinos: vecinos, guardaparques, socios todos en este camino.

Y tanta riqueza que cosechamos en este caminar para nuestras vidas! Difícil de compartir, como es difícil compartir las experiencias más sentidas de nuestra existencia... Por lo que solo podemos aspirar a inspirar a otros a caminar nuestros caminos. A acompañarnos en nuestras rutas, con la esperanza que pueda cada uno llenarse de gozo y alegría como lo hicimos nosotros. Y salir al final de este viaje más llenos, más grandes de mente, más fuertes de cuerpo y más frescos de alma.


La Paciencia es poderosa. Esperamos que su poder guíe nuestra ruta de conservación. Que guíe a otros a ella. Que nos ofrezca nuevos destinos para seguir empujando nuestro deseo de avanzar. Y que sobre todo se abra como un espacio firme e inspirador para transformar nuestra manera de transitar nuestras vidas, conjuntamente...integradamente...en este mundo (aun) vivo.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Mujeres en ciencia y conservación, la mitad que completará el siglo 21!

Ayer en su cuenta pública la Ministra del Medio Ambiente decía una cosa que comparto totalmente: “que su ministerio era uno de los más importantes. Y estratégico para el desarrollo del país, pero que todavía poca gente se había dado cuenta de eso”. La tarea de dar a conocer la importancia del medio ambiente, y dentro de ello la conservación de la biodiversidad es un esfuerzo enorme, en el que participamos mucha gente! Y que quema gran parte de mis pestañas…Más aún, creo que este trabajo de conservación sólo puede ser exitoso en la medida que vaya de la mano con un desarrollo científico de calidad, enfocado explícita y rigurosamente a abordar los problemas críticos que afectan a los pilares de la conservación de nuestro patrimonio natural.
Estas últimas semanas de este largo año han se me han hecho cortas y no he podido (como siempre) verter varios de mis pensamientos al líquido espacio de mi blog. Pero hay uno que me ronda como mosca en la miel, y que en esta hora del recuento de fin de año cobra vida en estas letras: el gran aporte de mujeres trabajadoras de las ciencias y la conservación en Chile. Con algunas he trabajado de manera intensa, apasionada y diría “exitosa” durante este último año, y  me han hecho constatar que el factor innovador y poderoso que podrá cambiar el curso de la historia en este siglo joven: es el aporte intenso, apasionado y exitoso que miles de mujeres hoy (y millones mañana) realizarán en las diferentes actividades de trabajo creativo de nuestro nuevo mundo. Incluyendo por supuesto las ciencias y la conservación!

En el Siglo 21, por primera vez en la historia de la humanidad, las mujeres tendrán una presencia (y reconocida!) masiva en diversas esferas de la economía, idealmente duplicando en número (y multiplicando en creatividad, pasión y esfuerzo quizá), la fuerza trabajadora existente hoy día (mayoritariamente masculina), y serán clave en los procesos que lleven a resolver los problemas de nuestra humanidad.
Ha sido un agrado haber sacado adelante mi primer año como Presidenta de la Sociedad de Ecología, lo que no hubiese podido lograr sin el apoyo de la extraordinaria científica Audrey (Yaya) Grez. Su rigor y pasión para abordar problemas de frontera ecología en sistemas productivos es un ejemplo digno de ser copiado por muchas!
Desde la distancia, pero presente en ideas y empuje, logramos con Claudia Bobadilla sacar adelante dos tareas que parecían imposibles! La primera, llevar a un grupo de líderes nacionales,  entusiastas y visionarios a Karukinka, y en medio de lujo cero, ponerlos en contacto directo con la naturaleza y con los valores más profundos de la conservación en Patagonia. La segunda, fue implementar con éxito un programa, único en su tipo, que permitió develar el misterio de la sustentabilidad a ejecutivos nacionales, dándoles a conocer cómo las ciencias ecológicas pueden/deben ir de la mano con la conservación para poder avanzar en el desarrollo.
Este trabajo fue no sólo posible, sino mejorado gracias al apoyo fuerte y decidido de las exitosas ecólogas criollas: Olga Barbosa - el referente nacional para pensar en alcanzar la ansiada sustentabilidad en la industria del vino. Miriam Fernández – un motor fuera de borda para impulsar la ecología y conservación marina en esta parte del mundo. Sonia Reyes – y su tozudo esfuerzo por meter la biodiversidad nativa (para ganar en calidad de vida) en los espacios urbanos nacionales.
Destacar la frescura, generosidad, empuje y fuerza de CamilaMarambio, curadora Chilena empeñada en integrar las artes a la práctica de la ciencia de la conservación, y con ello aportar y enriquecer la construcción de una cultura de conservación nacional.

Mi punto de referencia y cordura en temas críticos para mis tareas de conservación ha sido Kathy Barclay. Ella es una generosa, creativa, inusitadamente inteligente y visionaria "socia", que me lleva a puertos seguros muchas veces que estoy a la deriva.

Hoy siento y valoro la fuerza con que muchas profesionales aportan desde sus trincheras públicas a la conservación. Con paciencia y porfiado respeto a las reglas administrativas, hacen avanzar, pasito a pasito, temas de importancia nacional. Beatriz Ramírez surfeando las dificultades enormes para hacer que Chile se lance en piquero al cuidado de su biodiversidad marina. Alejandra Figueroa, bióloga y férrea promotora de la valoración y cuidado de los ecosistemas acuáticos nacionales. Sofía Guerrero, con delicada persistencia ha logrado llamar la atención y convocar a la acción, para que chilenos enfrentemos el flagelo de las especies invasoras. Y cómo no destacar el empuje y capacidad de trabajo de Aida Baldini, quien en su mundo forestal es capaz de ver mucho más allá de los bosques, y reconocer la compleja biodiversidad que origina y de la que dependen de estos ecosistemas.

Y el trabajo binacional, la necesaria integración con nuestros hermanos de continente para resolver problemas comunes, como la pérdida de los bosques del sur de Sudamérica en las mandíbulas de castores, es una carga que alegremente he compartido con Fernanda Menvielle! Una extraordinaria mujer argentina, con visión, pasión, empuje, cabeza alegremente fría para planificar y ejecutar las acciones que nos guíen a la erradicación de las pestes forestales que amenazan Patagonia!

También en Tierra del Fuego se ha alzado con fuerza la voz de mujer para traer e instalar la conservación en el desarrollo de estos frágiles y extraordinarios parajes. Catalina Besnier, su gobernadora dio un paso firme en esa dirección apoyando la exclusión de la salmonicultura de toda la Provincia de Tierra Fuego! Tres hurras por su visionario coraje! Ivette Martínez, Margarita Norambuena, Cecilia Durán y María Teresa Bhöm, vecinas/empresarias de las duras! Son colonas del siglo XXI. Carmen Espoz, flamante decana-ecóloga, estudiosa de aves migratorias, y paciente promotora de su conservación. Cada una de ellas está construyendo a pulso un futuro con futuro, gracias a su interés explícito en conservación y en desarrollo de esta magnífica Isla!  
Y cómo no destacar el compromiso a sangre realizado por todo el equipo femenino de Karukinka (y también del masculino, por cierto!), quienes como amazonas patagónicas se baten en duelo día a día con todo lo que sea necesario convencer, vencer o esquivar, para hacer avanzar la balsa de la conservación hacia aguas más calmas y benignas. Desde las ciencias y la educación Daniela Droguett, Fiorella Repetto, Valeria Falabella y Marcy Uhart; apoyadas con una administración entusiasta Susan Arismendi, Vivana Urbina, Gemita Molina se las arreglan para sortear toda clase de obstáculos impuestos por malignas burocracias. Y finalmente nuestro recientemente armado brazo de terreno, donde Sharon Zegarra y Francisca Farías, son las guardaparques mujeres más australes existentes en el planeta.

Somos fuerza nueva, numerosa, creativa, apasionada, preparada. Marcaremos la diferencia y torceremos la mano de la historia como la conocemos hasta ahora. Construiremos un futuro diferente. No me cabe hoy ninguna duda de aquello.

sábado, 10 de diciembre de 2011

Guías para guiar conservación y desarrollo*

Chile es un país de biodiversidad extraordinaria, la que además de poseer un elevado valor biológico, es el soporte final de los todos los recursos naturales que mantienen directa o indirectamente la economía nacional. 
Dentro de ella, la industria forestal es un buen ejemplo de esto, pues su riqueza depende de la provisión adecuada de suelos, aguas, control de plagas, y toda una variedad de procesos ecológicos que son necesarios para mantener y prolongar sus operaciones forestales e industriales. Dado que estos procesos operan de manera natural en ecosistemas sanos, normalmente no los reconocemos y los damos por sentados. Hasta que fallan. 
Estos son los servicios ecosistémicos que provee el patrimonio natural de Chile, y que tal como los animales que habitan los bosques sureños, son poco conocidos, poco valorados, a la vez que críticos para sostener y dar bienestar a nuestra existencia.
El bosque templado del sur de Chile es el escenario natural sobre el que la industria forestal ha montado una obra de espectacular éxito económico, la que sólo puede sostenerse en el tiempo, en la medida que pueda mantener los servicios ecosistémicos que requiere. Por ello su conservación es crítica. 
Para el mundo forestal es sencillo ver el bosque, pero más complicado evidenciar toda la infinita red de relaciones que lo sostiene. Una variada y rica malla de interacciones ecológicas, que articula organismos diversos -incluyendo a los vertebrados- que son finalmente los obreros que dan cuenta de los servicios ecosistémicos que requiere esta industria. 
Toda esta red de organismos está compuesta fundamentalmente por especies nativas, patrimonio y capital natural cuyo verdadero valor todavía espera ser estimado.
La participación de la industria para alcanzar el desarrollo es una verdad que no se discute. Se reconoce asimismo, la necesidad de las ciencias para fomentar y sostener este desarrollo en el tiempo. Pero verdaderamente es la integración de la una con la otra: ciencia e industria, lo que puede sostener a un país entero. 
Esta Guía de Fauna del Bosque Templado es un ejemplo concreto e inspirador, que abre y muestra un camino positivo y necesario de caminar. En donde se resume e integra el conocimiento especialista a la realidad de una industria que opera en el bosque más importante existente en esta parte del mundo. Más aún, este conocimiento se pone a disposición de la gente toda, de manera generosa y visionaria, y se espera ayude a correr el velo que cubre la biodiversidad nativa de Chile. Permitiendo su conocimiento y valoración.
Que este esfuerzo sirva de ejemplo para la creación de una y mil nuevas guías de biodiversidad a lo largo de Chile. De uno y otro grupo: aves, insectos, arácnidos, hongos, hierbas, moluscos, anfibios, y tantos tantos más! Que pongan en nuestras manos el patrimonio natural chileno, que acerquen la vida natural a nuestro cotidiano. 
Que este conocimiento alcance a cada niño, madre, profesional, visitante y que dé a conocer de manera sencilla y clara toda la diversidad de organismos que hacen nuestro Chile. Y que especialmente lo lleven a la mano de aquellos que los usan de manera directa, los que dependen de ellos para su subsistencia, los que lo han habitado por años, los que están por llegar…
Gracias a guías como esta, todos y cada uno de nosotros podemos encontrar un camino para conocer nuestro entorno, y con ello una ruta para alcanzar la conservación del patrimonio natural de Chile y como consecuencia de ello, la sostenibilidad de nuestra industria y el bienestar de nuestras gentes. 

Prólogo de Guía de Fauna de Vertebrados del Bosque Templado (Celis et al. 2011)

Chile, una gran montaña*

Descolgado de la Cordillera de Los Andes y con sus faldas empapadas por el océano, Chile es prácticamente sólo una gran montaña. Este rugosa plataforma alberga una biodiversidad extraordinaria de paisajes, comunidades de plantas y animales (incluyendo a los grupos humanos), de singular valor, muchos de ellos propios y únicos de nuestro país. El Lago Chungará o lo salares altiplánicos, sostienen especies de peces, artrópodos y aves como los flamencos, únicos por su belleza. 

Las cumbres de Los Andes, desde Arica a Tierra del Fuego, están coronadas por gélidas gemas glaciares, que dan vida y sostienen los ríos que nutren nuestro país. Las montañas de Chile sostienen los ecosistemas boscosos más extraordinarios de esta parte del mundo incluyendo: el maravilloso bosque esclerófilo, la sobrecogedora selva fría, o los vastos bosques templados de Patagonia.

Diferencias de altitud, historias geológicas de variado calibre y antigüedad, sazonados por chorreos  volcánicos frecuentes, las montañas de Chile han generado una variedad enorme de hábitats a lo largo de su existencia, los que han servido de escenario para la puesta en escena de apabullantes historias evolutivas, y producto de ello una biodiversidad que no tiene réplica en el mundo.  


Es esta biodiversidad la que ayer y hoy (y esperamos que mañana) ofrece servicios claves para el bienestar de nuestra población, incluyendo: el suelo y agua que sostiene la agricultura que nos alimenta; la minería nuestra de cada día, o la industria forestal nacional. 

El valor del patrimonio montañoso de Chile se va los cielos, si consideramos el deleite permanente que ella ofrece a nuestros ojos y espíritus. Cada vez  que subimos un cerro, admiramos un colosal bosque de alerces o araucarias, refrescamos nuestros corazones a los pies de una cascada, o simplemente sentimos el aleteo de los cóndores sobre nuestras cabezas.

La montaña nos ha provisto de papas, choclos, ganado, piñones, yareta, rica-rica, tejuelas, quínoa, hielo, agua fresca. Nos ha refrescado con su viento, ha albergado poetas. Será esta misma montaña la que servirá de refugio o corredor para resistir o escapar de cambios futuros, como el climático. Somos hijos de Los Andes, somos padres de su destino. 


*Publicado en Club Lectores El Mercurio
Fotos de Wenborne, Muza, Silva 

jueves, 20 de octubre de 2011

Planificar para el éxito, la herramienta clave para el desarrollo... y la conservación también!

Bosques de Karukinka en Tierra del Fuego
Como podrán imaginarse, la gestión de la conservación es siempre compleja. Por un lado se debe conservar lo que cambia, por otro se deben tomar decisiones sin poseer toda la información. La mayoría de las veces debemos actuar rápido. Dada la naturaleza de la biodiversidad, la que no reconoce propiedad o límites políticos, se debe necesariamente trabajar con otros. Y muchas veces se depende de otros para pode tener éxito. Más encima, la conservación en general se hace con recursos limitados, lo que reduce el número de veces en que una se puede equivocar. Ello sin considerar que más encima, los factores que afectan la biodiversidad, muchas veces dependen de decisiones de orden político/económico, más que puramente biológico.

Cuenca natural (izq) y otra impactada por castor (der)
En escenarios complejos como este, la mejor manera de lograr acercarse al éxito, es planificar al dedillo la gestión de la conservación. Identificar las partes, conjugarlas de manera diversa. Reconocer potenciales escenarios, y evaluar la probabilidad que uno se anteponga sobre otro. Es necesario tener una idea más o menos sensata del proceso general que se pretende abordar, una especie de hoja de ruta que nos permita al menos discriminar si vamos avanzando o sólo nos estamos dando vueltas en círculos. Debemos estar dispuestos a ser flexibles, aprender en el proceso y aplicar lo aprendido en etapas posteriores (lo que se llama ser adaptativo). Debemos reconocer las diferentes escalas en que tendremos que trabajar (esto es propio de los sistemas ecológicos), y ser capaces de diseñar y articular el trabajo apropiado para cada una de ellas. Y los más importante quizás, es que en general estaremos obligados a trabajar con diferentes actores (o interesados), a muchos de los cuales el tema de la conservación les es indiferente o amenazante. Mejor aún! Para poder hacer una mejor planificación, necesitaremos tener diferentes visiones. Muchas cabezas pensando crítica y positivamente un problema, disponiéndose a entregar los mejor de si con una sola causa: lograr la conservación de la biodiversidad.

Este es el tipo de planificación que hemos tratado de promover para abordar algunos problemas de conservación en Tierra del Fuego: control de castores, o conservación marina, por nombrar sólo un par. En el primer caso, hemos luchado por convocar a expertos (no necesariamente nacionales) y sentarlos a la mesa con los que tenemos el problema (necesariamente bi-nacionales). Logramos identificar bastante bien el problema: los castores son la más grave amenaza a los bosques templados del sur de Sudamérica, y de otras actividades que sostienen la economía nacional. Inicialmente logramos definir una pequeña hoja de ruta, en la que pediríamos la opinión a expertos, sobre qué alternativa sería la más adecuada para enfrentar el problema de la invasión de castores. Ellos indicaron que sería la erradicación de la especie. Y a partir de allí, nos hemos esforzado por desarrollar una Plan Estratégico que permita guiar el proceso que nos podría permitir llegar a la implementación del programa de erradicación de especies invasoras más grande que se haya realizado nunca en el mundo: sacar a todos los castores de la Patagonia.

En este proceso hemos participado muchos. Algunos por mucho tiempo, otros por menos, chilenos, argentinos, y de otros lares: SAG, CONAF, Ministerio de Medio Ambiente (cuando todavía era CONAMA), investigadores, APN, CADIC, SAyDS, Gobiernos locales de Tierra del Fuego y Magallanes, Gobiernos centrales de Chile y Argentina, Landcare Research, APHIS, Island Conservation, y tantos, tantos otros! Incluyendo a WCS, mi actual organización. Todas representadas por personas, con mayor o menor interés, mayor o menor capacidad, mayor o menor habilidad. Nos hemos ido acomodando los unos a los otros. Aprendiendo de a poco no sólo de la experiencia mundial en el tema, sino de nosotros mismos.

Y hemos avanzado! Logrado dar uno y otro paso: un estudio de factibilidad por aquí, un experimento de remoción por allá. Un Taller de expertos allí, una encuesta de opinión por allá. Un acuerdo binacional o acuerdos de cooperación bilaterales. Todos ladrillos de esta construcción. Que esperamos albergue el éxito en su seno, y nos permita sacar esta especie de Patagonia, y dar con ello un paso rotundamente definitivo para avanzar en la restauración de estos ecosistemas australes! Y lo que es mejor, evitar que un desastre como el que ha afectado los bosques de Tierra del Fuego, se instale y destruya biodiversidad crítica para sostener las economías locales de Chile y Argentina.

Taller Internacional Erradicación, Santiago 2010
Creemos que debemos hacerlo. Pensamos que vale la pena aprender a planificar para el éxito. Estamos poniendo lo mejor de nosotros para lograrlo! Creemos que en el peor de los casos, aprenderemos de todas maneras a abordar problemas de manera coherente, trabajando en equipo, cooperativamente, aprendiendo a mejorar! A avanzar en un camino que le hace bien a Chile.

Las fotos de son WCS, Guy Wenborne y Walter Alvial

viernes, 7 de octubre de 2011

El Seno del Almirantazgo, una joya de mar en Tierra del Fuego

Costa de Karukinka, vista desde el Seno del Almirantazgo
Llevo algún tiempo intentando compartir las cosas más extraordinarias de Tierra del Fuego, muchas de la cuales paradojalmente no son tierra, sino mar. Como es mar el resto de la Patagonia. Y como es mar el resto de nuestro país.

Seno del Almirantazgo, Tierra del Fuego
El majestuoso Océano Pacífico se mete hasta el corazón de Tierra del Fuego con el Seno del Almirantazgo. No como una daga que daña, sino como una corriente de energía y vida  que refresca y enriquece aún más estos  extraordinarios parajes. Este singular fiordo patagónico es un emblema extraordinario de lo  que ocurre en Patagonia: donde marytierra se unen, y se encuentran en cada rincón, en cada cañón, para danzar un baile agua, hielo, y vida bullente, cambiante, y definitivamente evidente. Que desafía a los exploradores hasta lo más profundo de sus médulas.

Seno del Almirantazgo, visto desde el Valle
La Paciencia en Karukinka
El Seno del Almirantazgo es además una acuosa columna vertebral que articula y evidencia nuestra dependencia fraternal con Argentina, pues su cabecera (en Caleta María), recibe el torrente dulce y cristalino del río Azopardo, el desague del gigantesco Lago Fagnano, el que mayoritariamente baña Tierra del Fuego en Argentina. Al mismo tiempo este Seno sostiene los fiordos Parry, Marinelly, Brooks, todos dedos pleistocénicos. Coronado cada uno con glaciares homónimos, que cual gemas mágicas abren una ventana al pasado, y nos evidencian un futuro cálido, producto de su derretimiento por el calentamiento global. Besa por último este Seno, el Parque Karukinka, el que con sus espectaculares bahías: Puerto Arturo, La Paciencia, Jakson, ofrece a los sentidos una demostración austral de la existencia del cielo en la Tierra (del Fuego), sosteniendo parajes de abusiva belleza.

Y pasa que cuando una navega el Seno, una se siente grande!.. y a la vez tan pequeña... Grande porque las opciones de promover conservación marina de lujo están allí a la mano, y se constatan en cada rincón. Por un lado la presencia de Karukinka y del Parque Nacional Alberto de Agostini ofrecen un anfiteatro terrestre ya protegido, el que sólo resta completar con mar de este Seno.

Suma a esto la existencia de numerosas y variadas especies majestuosas, incluyendo elefantes marinos, focas leopardo, albatros, pingüinos rey, y tantas tantas otras. Muchas  de las cuales encuentran aquí espacios únicos para crecer o reproducirse. Y sobre todo el Seno ha sido generoso en bestias invertebradas. Las  más sabrosas imaginables! Ofreciendo una cuna a centollas, ostiones, erizos, todas ellas pudiendo ser manejadas de manera sustentable, pero que hoy se encuentran sobreexplotadas o definitivamente agotadas. Me siento al mismo tiempo tan pequeña, porque el desafío de conservarlo es enorme...

Bahía Jakson, en Karukinka
Todo  estos elementos, sumados y articulados de manera adecuada, son las piezas que se necesitan para montar la mejor obra de conservación costera en Patagonia, y donde su leit motiv sea uno solo: integración para la conservación. De la mano los esfuerzos públicos y privados. Abrazados los ecosistemas marinos y los terrestres. Hermanadas, la conservación en Chile con Argentina. Conectadas las investigaciones científicas con el manejo. Reunidas la conservación de la biodiversidad marina con su uso sostenido.

Este Seno es un lujo. Una joya de valor desmedido para Tierra del Fuego, Magallanes, Chile y el Mundo. Que su fulgor nos abra los ojos, y nos alumbre el camino para llegar a él. Y que nos conduzca a la conservación del resto de nuestro Chile marino.
Bahía Jakson, Parque Karukinka

Las fotos son de R Muza, G Wenborne, J Plana