miércoles, 27 de abril de 2011

¿Qué se conserva cuando se conserva?

Esta semana perdimos a Gonzalo Rojas, poeta que hace un tiempo atrás me inspiró para escribir este posteo...el que nunca escribí, pues ya saben....el tiempo siempre escasea. Mientras el poeta es velado en el Museo de Bellas Artes, como un homenaje minúsculo a su obra gigante, y antes que se acabe mi  tiempo en este mundo, voy con lo mío.

Tal como el amor en su poema, la conservación de la biodiversidad es compleja, está llena de pasión, de dificultades, pero es magnífica. Y finalmente cuando se logra, es como estar en el paraíso.

Guanaco corriendo en estepa de Karukinka y Mauricio Chacón
 flotando en Río Rassmussen, Tierra del Fuego (Foto R Muza)

Conservamos especies, en esa increíble y casi infinita variedad que existe en nuestro planeta de animales, peces, ranas, hongos, líquenes, patos, pingüinos, bacterias, plantas con y sin flor, caracoles, jaibas, corales, algas, moscas, escarabajos, roedores, musgos, palotes, y tantos millones de otros seres que no tienen ni nombre común! que ni conocemos aún!

Albatros en reproducción, Seno del Almirantazgo
Tierra del Fuego (Foto  A Vila)
Se conservan las cosas que hacen las especies, relaciones ecológicas de cooperación como la polinización, de alimentación, como la depredación o la herbivoría. Cuando se conserva, se conserva el árbol que da sombra y permite que la hierba crezca en su base, o que soporta la enredadera que trepa hasta su copa. Se conserva la posibilidad que ese árbol de frutos que alimenten a los pajarillos en verano. Y para mantener ese pajarillo en en invierno, se debe conservar los árboles de otras partes, zonas más cálidas que fructifican en otros momentos del año. Y que alimentan los mismos pajarillos, y seguramente otros también.

Cuando conservamos, se conservan las comunidades de microorganismos que dan vida, producen y mantienen los suelos. Y que cuando los conservamos, pueden estar allí, hambrientos y listos para alimentarse de hojas, ramas, fecas, y cuerpos de otros bichos, liberando los nutrientes que los componen, y devolviendo al polvo su savia. Y cuando conservamos estas comunidades, podemos mantener suelos productivos, que sostienen plantas diversas, hierbas, arbustos, árboles, líquenes, que sirven de alimento o cobijo para otro número tanto más grande de especies.

Caminante en riachuelo en Karukinka, Tierra del Fuego
(Foto Nomadas)
Y cuando conservamos estas plantas, sus raíces afirman el suelo, y a la vez lo hacen poroso, suave cama para recibir el agua, la cual en vez de escurrir en superficie y lavar la roca, embebe los montes, reponiendo las aguas subterráneas. Que hacemos aflorar en pozos en nuestros campos, o que alimenta esteros, riecillos, y otros cursos de agua a lo largo de nuestro Shile. Y estas aguas están limpias, claras y listas para soportar más vida. Y estas plantas hacen que el agua pase del mar a la tierra, que de salada se vuelva dulce y pueda saciar la sed de animales y plantas, incluyendo los humanos. Y si hacemos conservación, esto puede ocurrir una y mil veces, en una y mil partes. En nuestros campos, en nuestras ciudades,  en nuestras montañas, en nuestros mares, en nuestros lagos. Y si conservamos estas plantas, estaremos conservando oxígeno, y aire para respirar. No sólo el aire del aire, sino también el aire del mar. Y estas plantas absorben otras cosas, como gases invernadero, y conservamos con eso una atmósfera limpia, clara, efectivamente protectora de nuestras cabezas.

Algas, aves, en playa de
Tierra del Fuego
Se conservan las miles de millones de larvas, huevos y esporas de animales o plantas marinos, y conservamos la posibilidad que viajen con las mareas, y floten con las olas, renovando las poblaciones de jaibas, cochayuyos, lapas, merluzas, locos, krill, choritos, congrios, luche, estrellas y un sin fin de otros bichos, que comemos o no, que vemos o no, que conocemos o no. Conservar permite por supuesto tener depredadores grandes como pumas, o pequeños como chinitas, los cuales mantienen a raya a otros bichos, como guanacos o pulgones.

Y conservar permite tener genes, y mientas más conservemos mayor diversidad de estos genes podremos tener. Y cada variedad y particularidad genética es el resultado de una historia evolutiva única, que ocurrió con un grupo de organismos, que ocuparon un lugar dado. Cada una de estas historias es irrepetible, y si se pierden las especies, se pierde estas historias, y las relaciones que estas especies tardaron millones de años  en construir con su entorno y que les permitieron sobrevivir hasta nuestros días.  Y por eso, para mantener esta variedad tenemos que conservar variedades de hábitats, tantos escenarios como sea posible para montar obras de evolución numerosas, variadas, innovadoras, que son la forma en que la vida sigue adelante.

Ay Dios! ¿Qué se conserva entonces, cuando conservamos? Se conserva la esencia para las vidas. El fuego supremo, el aliento eterno. El de ayer, el de hoy y también el de mañana.

Un ejemplo más docto...

lunes, 18 de abril de 2011

Exploraciones para el Siglo 21 - la propuesta que la RAD y Karukinka hacen desde Tierra del Fuego

Las exploraciones están en la base de cada gran avance que ha dado la humanidad, sean estas geográficas, conceptuales, emocionales e incluso espirituales! En cada caso, el explorador está ávido de un algo, y se lanza tras su búsqueda con fuerza y pasión. En cada caso, el proceso de exploración se transforma en un gatillo para el avance personal, que finalmente contagia y transforma otros mundos individuales.

Los exploradores del siglo 21, habitantes de un mundo globalizado, hiperconectado, sin continentes por descubrir, enfrentan nuevos desafíos y cada vez es más difícil encontrar la esencia y el fuego propia de las verdaderas exploraciones. Pero sucede que ese motor de inspiración y cambio a veces está muy cerca, en nuestro propio país, casi a la mano, esperando ser tocado y ávido de entregar su savia...

Karukinka, camino al Lago Fagnano
La Red de la Alta Dirección (RAD) es una apuesta desafiante, un motor y una compañera para lanzarse a la expediciones que nuestro Shile necesita: abiertas, inspiradoras, con contenidos sólidos, que permiten ver los mundos que están allí, a la mano de nuestras manos, y que pueden ser motor de cambio, sin vuelta atrás! para aquellos avezados exploradores del Siglo 21. Y nosotros en Tierra del Fuego nos sumamos a la aventura. Más aún, llevamos de la mano a estos exploradores a Karukinka, y les contamos de todas las ideas y conceptos que tenemos para la conservación y desarrollo de Magallanes.

Claudia Bobadilla, en Oanisin
La travesía partió muy bien, pues Claudia Bobadilla, Directora de la RAD, logró convocar a un grupo extraordinario. La "primera parada" la hicimos para escuchar a Álvaro Fisher hablar del valor que tuvo el archipiélago de Tierra del Fuego en la modelación de una de las ideas más potentes que se haya inventado en los últimos 200 años: la teoría de la evolución por selección natural. Darwin, decenas de años atrás estuvo por esas tierras, y las experiencias que tuvo con su paisaje, su naturaleza, sus mares, y sus gentes, se transformaron en ingredientes clave de la sopa conceptual que empezó a bullir en su cabeza. Yo sugería que siendo infinitamente más pequeños que Charles, tomáramos su ejemplo y nos embarcáramos en la exploración de Karukinka, abriendo nuestras mentes a conceptos nuevos, especialmente los de conservación. Que nos transformáramos en unos nano-darwins locales y del siglo XXI.

jueves, 14 de abril de 2011

Sociedad de Ecología de Chile (SOCECOL) activa en la revisión del Proyecto de Ley que crea el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas

El pasado mes de enero, el Ejecutivo envió al Congreso el Proyecto de Ley que espera crear el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, el cual formará parte del recientemente creado Ministerio de Medio Ambiente.

Este proyecto toca directamente el objeto de estudio más importante de la disciplina de las ciencias ecológicas: la biodiversidad chilena, en todas sus formas y complejidades, tanto composicionales, estructurales así como sus procesos asociados, cada uno de los cuales se manifiesta en todas las escalas de la jerarquía ecológica: desde su nivel genético, pasando por poblaciones, comunidades, ecosistemas y paisajes.

Siendo SOCECOL la Sociedad Científica que agrupa a los ecólogos profesionales más importante que existe en Chile, y cuya principal función es la promoción de la disciplina a través de múltiples formas, nuestra participación en la discusión de este Proyecto de Ley es no sólo mandatoria, sino natural. Siendo yo la actual Presidenta de esta Sociedad, es importante para mi compartir este proceso con la mayor cantidad de ciudadanos posibles.

Nosotros en SOCECOL reconocemos la importancia de esta Ley para la mantención, uso y potencial conservación de la biodiversidad chilena, por lo que iniciamos un proceso de consultas a Socios y desarrolló una Reunión de discusión (5 de Abril en el Departamento de Ecología de la Universidad Católica), la cual contó con asistencia importante de socios e incluso de uno de los redactores de la Ley quien trabaja en el Ministerio de Medio Ambiente.

Como resultado de este trabajo, hemos decidido en SOCECOL desarrollar un análisis detallado del Proyecto y presentar activamente las sugerencias que deriven del mismo en donde sea necesario para ayudar a subsanar las debilidades conceptuales y propuestas específicas que están contenidas en la versión inicial de esta Ley.

Para ello, hemos creado Petit Comité de Análisis de la Ley, integrado por los Drs. Juan Armesto, Eduardo Fuentes, Mary Kalin, Javier Simonetti y Bárbara Saavedra, quienes han iniciado el estudio en pormenorizado de la Ley, y en un plazo acotado elaborarán una propuesta que será presentada a la Directiva SOCECOL para su aprobación final.

SOCECOL está instando a sus socios a participar de este proceso, y yo insto a todos el resto de los ciudadanos a integrarse y a promocionar este proceso. A revisar la ley en detalle y a canalizar sus observaciones por medios diversos. En el caso de Socios, a través del envío de comentarios directamente a secretariasocecol@gmail.cl.

Más aún, yo espero que la discusión de esta Ley, y sobre todo sus efectos potenciales sobre la conservación de la biodiversidad Chilena, pueda ser ampliamente conocido por las personas. Espero poder aportar a generar una discusión no sólo de calidad sino necesaria, que ayude a resolver de manera más adecuada el destino de la gestión del patrimonio natural de todos los Chilenos, el que además de tener un valor estratégico para el desarrollo de nuestro país, posee un reconocido valor global.

lunes, 4 de abril de 2011

Conservación Turberas de Patagonia, aprovechando espacios globales

El trabajo de conservación es fuerte y duro, y creo que en Shile es más difícil porque recién estamos abriendo los primeros espacios y comenzamos a construir este camino. Y generalmente todo parte de una conversación (quizá por eso a la biología de la conservación se le dice irónicamente "biología de la conversación"). Y créanme que tengo muchas conversaciones en el cuerpo... y lo que a mi me pasa generalmente en ellas es que: conozco a una persona, le cuento de nuestro proyecto y visión de conservación en Karukinka (Tierra del Fuego), y me entusiasmo con las grandes ideas, y las explico con ejemplos concretos, y vuelvo a la mirada amplia y pienso en todo el potencial que tiene Chile, y sigo adelante con la charla (que poco me cuesta). Y a menudo me pasa que la persona que me escucha me hace entusiasmar aún más con sus preguntas e interés, y descubrimos lugares comunes, y nos entusiasmamos con apoyarnos mutuamente, y quedamos de alguna manera conectados. Es "adrenalínico"...y por eso he intentado en este blog generar estas conversaciones en el ciberespacio...cosa nada sencilla para alguien que nació el siglo pasado, como ya saben.

Miguel Segur (primer plano) destacando el valor
 de las turberas de Patagonia
Pero pasa también que gran parte del trabajo que hago es un tanto difícil de compartir, pues no tiene mucho brillo. Es el trabajo de hormiga que se hace día a día, rutinario, agotador, que siempre está en la base y sustenta cualquier obra, y que brilla menos que fonda oficial. Pero igual hago el intento ahora de compartir esto, siguiendo la especial sugerencia (léase mandato) de mi ciber-guía Gabriel Bunster


Como decía, muchas conversaciones de conservación son extremadamente estimulantes, y la conexión que surge en mi caso con mis interlocutores, muchas veces deriva en apuestas específicas para realizar trabajos concretos, y es lo que me pasó con Miguel Segur, un ingeniero forestal español, Jefe del Área de Cooperación Internacional de Cesefor, al que conocí el pasado mes de Agosto en Santiago. Él me interesaba pues trabajó en el proyecto de erradicación más grande que se haya realizado hasta ahora: la erradicación de cabras desde la isla Isabela en Galápagos. Miguel tiene una experiencia única que yo espero pueda ayudarnos con nuestro problema de castores en Tierra del Fuego. Hasta ahora ha trabajado en Chile y Argentina, abordando temas de conservación de bosques y manejo de plantaciones, y promociona por estos días la Red Iberoamericana de Bosques Modelo, una interesante forma de manejar bosques que intenta generar bien común, a la vez que integra conservación de la biodiversidad local. Chile participa de esta Red con tres iniciativas, las cuales es interesante dar a conocer (pero ese no es mi tema!).

Foro Global de Paisajes y Sostenibilidad, ralizado
en Burgos (España) 21-24 Abril, 2011
En nuestro segundo encuentro (seis meses después), con Miguel hablamos de las turberas de Patagonia, de su inexplicable desconocimiento a pesar de su extraordinario valor. Y nos pasó con Miguel lo inevitable: nos entendimos, nos entusiasmamos y nos pusimos manos a la obra. Y fue así como en un par de meses organizamos un Evento Paralelo en la Reunión Global sobre Paisajes y Sustentabilidad que se desarrolló en Burgos (España) el pasado mes de Marzo. Una reunión que convocaba a varios cientos de personas, de más de 60 países, en donde se discutían en castellano, inglés y francés, temas diversos relacionados con manejo y sustentabilidad. Y gracias al entusiasmo de Miguel y su equipo, logramos informar/reunir a diversas personas que llevan trabajando algún tiempo en el tema de turberas, que venían de Chile, Argentina, España. En mi caso, con casi las puras "patas y el buche", proponía a la audiencia la enorme oportunidad que veía para el mundo (y por supuesto para el sur del Cono Sur), la conservación de las turberas más australes de nuestro único planeta.

Miguel Segur (Cesefor), Alejandra Figueroa (Ministerio Medio
 Ambiente, Chile) y Luis Martìnez (Conaf),
espero que hablando del valor de las turberas Patagónicas! 
Desde Chile participamos con Alejandra Figueroa del Ministerio de Medio Ambiente (Chile), y nos pusimos como meta llamar la atención de sobre estos ecosistemas e idealmente conseguir nuevos socios (léase fondos) para implementar una propuesta de conservación basada en ciencias y que permita el uso sustentable del material vegetal que crece en la superficie de las turberas, sin destruir estos valiosos ecosistemas. Y mucho de lo que pasó en Burgos fueron nuevas conversaciones, por ejemplo con Rodolfo Iturraspe, quien ha trabajado en turberas en Argentina, con quienes es clave coordinarse para poder implementar medidas efectivas de manejo y/o conservación (si no lo creen, piensen en el control de los malditos castores invasores!). O con Josh Donlan, con quien venimos trabajando desde el 2006 en temas castoriles, y que ahora esperamos abordar el crítico asunto del financiamiento para la conservación de turberas. Y por supuesto con Alejandra Figueroa, quien desde el Ministerio trata de llevar la acuosa carga de conservar humedales en Chile.

Además del éxito que significó participar de este evento global, hacer crecer, engrosar y dar lustre a la siempre escuálida representación chilena, estamos ahora embarcados en desarrollar un Taller Internacional de Turberas en Punta Arenas, que nos permita acercar las turberas un poco más no sólo a los Magallánicos (los más grandes custodios de las turberas Patagónicas), sino al resto de los actores que pueblan el sur del Cono Sur. Hablar con propiedad y bombo de las turberas y sus gracias en Shile... y también de sus desgracias, para ver si podemos gatillar alguna respuesta local (y estimular alguna ayuda global!). Vamos a ponerle empeño en esto, y también vamos a necesitar mucho apoyo, pues organizar un evento así requiere convocar a expertos del mundo, trabajadores locales, gestores de ambos lados de la frontera y público en general, en fin, muchos recursos....pero estamos seguros que un Taller como este ayudará a sorprender al "respetable" del potencial que ofrecen las turberas nacionales para posicionar a nuestro paisito en el mapa global de la conservación!

El Patillas invitando a sus distinguidos visitantes
a cumplir con la ley de tabaco
...pero por suerte este trabajo de hormiga tiene sus grandes momentos...que podrían llamarse los "extra bonus" de este "negocio"...y que alimentan nuestro espíritu y estimulan nuestro aprendizaje también. En mi caso lo más interesante, además de saber que Burgos es la cuna del Homo sapiens europeo, fue constatar que España está decidida a generar espacios interiores libres de humo de cigarrillo. Un gran desafío para un pueblo que es fumador con ganas...y no precisamente prusiano en cuanto a acatar órdenes se refiere. Y desde diciembre se han auto-mandatado a no fumar en bares o restaurantes. Y les cuesta! pero se estimulan unos a otros para hacerlo, para poder dar el salto hacia un aire mejor. Miren este cartel que hizo El Patillas, el dueño de uno de los bares más singulares de la ciudad, y que muestra a su "distinguida" clientela cada vez que alegan contra la prohibición, y hacen el amago de encender un puchito dentro de su local. Si ellos se la pueden con cambiar esa costumbre y se esfuerzan para construir un aire interior más limpio...creo que podremos nosotros superar nuestros propios humos. No les parece?

domingo, 13 de marzo de 2011

Conservación de Turberas de Patagonia: una oportunidad insospechada para Chile

Turbera de Karukinka, Tierra del Fuego (Foto G Cobos)
Imaginen una esponja muy grande. GIGANTE. Más grande que una o muchas canchas de fútbol.....mucho más!! Imaginen que está empapada en agua fría, y que su superficie es blanda, suave y está brillantemente coloreada.

Tal como una esponja de baño, esta mega-esponja tiene muchos agujeros, llenos de agua. Pequeñas lagunas multicolor, silenciosas, discretas. Imaginen que caminan sobre esta gran esponja y el peso de vuestro cuerpo los hace hundirse leve y graciosamente en su superficie. Y que pueden dejarse caer de espaldas. Sin miedo. Para ser recibidos suavemente por este blando suelo. Este paisaje imaginario existe. Se llaman turberas y son muy poco conocidas entre los shilenos, a pesar de que nuestro país es custodio de las turberas más importantes que existen por estos confines del mundo.

Las turberas son humedales, que son ecosistemas escasos y valiosos en nuestro planeta, y que son claves para la vida humana (y la de muchos otros seres) pues mantienen reservas de agua dulce, elemento base de nuestro (todavía) vivo planeta. Las turberas están emparentadas con los bofedales, y tal como ellos, tienen su origen en zonas que han sufirdo gran actividad glacial, fundamentalmente los polos y sus alrededores.

Otro ejemplo de turbera en Karukinka, Tierra del Fuego
Casi todas las turberas del mundo (95%) se encuentran en el Hemisferio Norte: allí donde hubo masas glaciares gigantescas que luego se retiraron para dejar al descubierto suelos que comenzaron a ser colonizados por comunidades vegetales, las turberas tienen su paraíso. En las enormes y heladas extensiones de territorio de Canadá, Siberia o los países Escandinavos, se desarrollaron la mayor parte de las turberas que hoy día cubren la superficie del planeta. El escaso resto de ellas se encuentran en el sur del Cono Sur, y las compartimos con nuestros hermanos argentinos.

Hasta aquí bien. Pero....por qué debiera importarnos!?!? Pues porque además de ser ecosistemas clave para mantener balances de agua en las cuencas, y ser entretenidas para caminar y bellísimas a la vista, las turberas tienen una gran gracia: contienen las reservas de carbono terrestre más importantes que existen en el planeta.

Musgo típico que crece sobre las turberas
Y así como los clásicos humedales que conocemos están cubiertos de plantas tipo juncos, las turberas están cubiertas fundamentalmente por musgos. Blandos, suaves y magníficos musgos, los que crecen año tras año, unos sobre otros, acumulándose capita tras capita. Y esto ha ocurrido por miles de años, lo que hace que las turberas sean mucho más que los musgos que se ven en su superficie, sino más bien son casi puramente material vegetal semi-descompuesto, el que se encuentra en el subsuelo, y que sirve de "cama" para albergar la cubierta vegetal viva de la temporada.

Las turberas son el equivalente a un iceberg terrestre: vemos su pico cubierto con musgos verde-rojizos, vivos y llameantes, pero no vemos la montaña de material vegetal que los sostiene, y que está hundido en el subsuelo. Ese material invisible es la turba, la que en Chile se extrae para uso industrial como sustrato para champiñones o bulbos de flores, principalmente. "Tierra de hojas" milenaria.....irreemplazable.

Turbera de más de tres metros de profundidad.
Un iceberg de vegetales, al que sólo
 le vemos la superficie (Foto K Redford)


Tal como los bosques mantienen carbono en sus estructuras como la madera, este "iceberg vegetal" que son las turberas contienen millones de millones de toneladas de carbono "atrapadas" en el subsuelo. De hecho, las turberas del mundo (que cubren sólo un 4% de la superficie del planeta), contienen el doble de carbono que tienen todos los bosques del mundo. Guau! El doble! Eso es mucho. Piensen en los efectos sobre el calentamiento global (y otros problemas globales) que tendría perder todos los bosques que existen en el mundo! ........ lo pensaron? Ahora, multipliquen ese efecto por 2. Y súmenle la pérdida de agua dulce. Eso es lo que pasaría si perdemos las turberas. Y en Chile, por alguna razón inexplicable, "estamos" decidiendo destruirlas.

Turbera en explotación, con canales de drenaje paralelos
(Foto A Chicchón)








En nuestro país (tal como en Argentina), las turberas son los únicos ecosistemas vegetales terrestres que no podemos proteger. Aunque queramos. Ello porque se les considera dentro de la ley minera, y como tal, aunque alguien sea dueño de la superficie (incluyendo al Estado), otro alguien puede pedir una concesión y explotar la turba. Y eso es lo que pasa a lo largo de Patagonia: las turberas son desecadas y la turba y el musgo que crece sobre ella se vende por kilos. Y se vende barato. Y finalmente nuestro suelo milenario, rico en agua y carbono, termina adornando los jardines en los balcones de Amsterdam. Y nuestra atmósfera queda un poco más rica en carbono. Un panorama poco inteligente, si se considera que las explotaciones que se hacen en Chile (y en Argentina) no son sustentables, y que una vez que la turbera se destruye, nunca más se regenera. Y peor aún, aunque tengamos áreas protegidas, o queramos evitarlo, hoy no podemos hacerlo.

Turberas en el fondo del Valle La Paciencia en Karukinka, Tierra del Fuego (Foto F Repetto)
Como pueden ver tenemos mucho trabajo por hacer si queremos cambiar este poco inteligente panorama. Por un lado tenemos que dar a conocer las turberas y su problema de conservación (espero este posteo ayude un algo, pero hay más, mucho más!). Por otro, tenemos que cuantificar las masas de carbono que Chile estaría conservando al proteger las turberas, las cuales podrían ser una contribución enorme al problema del calentamiento global. A un costo marginal, pues gran parte de la Patagonia ya está bajo protección y sólo nos resta sacar a la turba de la ley minera. Tenemos que desarrollar además,  formas de explotar el musgo que crece en la superficie de las turberas de manera sustentable. Extraer cantidades que no afecten la regeneración al año siguiente, y sacarlas de tal forma de no destruir el subsuelo que lo sostiene.

Son cosas simples. Laboriosas, pero simples. No queremos colonizar Marte, no es tecnología espacial! Con decisiones como estas, aplicadas a nuestras "pequeñas" turberas, podríamos transformar a Chile en el líder mundial en el tema, y dar un ejemplo sobre cómo "inventar" nuevas soluciones para mitigar el cambio climático, y más! Nosotros ya estamos trabajando en ello, con muchos socios, y espero ir contándoles los avances que hagamos a medida que nos vayamos moviendo!!!

Referencias
- Blanco, D.E. & V.M. de la Balze (Eds.). 2004. Los Turbales de la Patagonia. Bases para su inventario y la conservación de su biodiversidad. Publicación N° 19. Wetlands International. Buenos Aires, Argentina.
Coronato A. & C.E. Roig (Eds.). Conservación de Ecosistemas a nivel mundial con énfasis en las turberas de Tierra del Fuego. Disertaciones y Conclusiones. Ushuaia, Argentina. Págs. 85-93.
Iturraspe, R. 2010. Las turberas de Tierra del Fuego y el cambio climático global. Primera edición-Buenos Aires. Fundación para la Conservación y el Uso Sustentable de los Humedales. 32 Págs.
Joosten, H. & J. Couwenberg. 2008. Peatlands and carbon. 99-117 pp. In: Parish, F. Sirin, A. Charman, D. Joosten, H. Minayeva, T.Silvius, M. & L. Stringer (Eds.). Assessment on peatlands, biodiversity and climate change: main report. Global Environment Centre, Kuala Lumpur and Wetlands International, Wageningen.
Parish, F.; A., Sirin; D., Charman; H., Joosten; T., Minayeva; M., Silvius & L., Stringer (Eds.). 2008. Assessment on peatlands, biodiversity and climate change: main report. Global Environment  Centre, Kuala Lumpur and Wetlands International, Wageningen.

sábado, 5 de febrero de 2011

Ese animal que tranquilo te acompaña....sal a conocerlo hoy!

Si alguien por ahí cae en este blog, le invito a que piense en 5 animales, y anote los primeros que se le vengan a la cabeza.......................listo?? Apuesto a que con mucha suerte, uno o dos de ustedes habrán pensado en un animal chileno. La gran mayoría tiene en la cabeza jirafas, osos polares, elefantes, monos, rinocerontes o tigres bengala. Todos animales foráneos, de África, Asia o Europa. Lo más cercano a un animal local quizá sea una ardilla, tipo Chip & Dale o la ardilla común de cola parada, muy típica en Central Park en New York, que para este ejercicio la consideraremos “local”, porque es Americana...pero de Norte América!

Es sabido que el grado de conocimiento local de la fauna y flora nativa es pequeño, o casi no existe. No tenemos idea con qué bichos compartimos este país. O mejor dicho, qué bichos son parte, dan vida y hacen única nuestra tierra. Todos ellos incluso estaban mucho antes que instaláramos nuestras culturas postcoloniales en Chile.

Razones que pueden explicar esto son variadas, y nacen seguramente de la desconexión que se produjo en nuestro país (y el resto del continente), por la llegada de los colonos europeos, quienes trajeron consigo su cultura, incluyendo por supuesto su fauna. Y la instalaron por todos los rincones de nuestro paisito: en plazas, en patios, en calles, en el campo, en todas partes. Y así, conocemos y somos muy cercanos a los conejos, las cabras, vacas, caballos, gorriones, palomas, a pesar de que ninguno de ellos es originario de esta parte del mundo. Estamos acostumbrados (aunque no necesariamente nos gustan!) a las ratas y lauchas, todas especies que no son propias de Chile (o incluso América!), y que se han convertido en un velo opaco que ha cubierto toda la maravillosa fauna chilena. Y en muchos casos ha ayudado a destruirla!

Quién conoce las tarucas, los suri, los chingues o los chungungos?

Alguien sabe que el animal más común de ver en los cerros de Chile central, es un roedor que se llama degú? Que además es una de las mascotas predilectas en países como EE.UU. o Alemania, lo que lo transforma en un embajador cosmopolita y no reconocido. De hecho, su nombre es el nombre castellanizado que le daban los mapuches!


Y quién conoce el zorro de Darwin (chico, patas cortas, y extraordinariamente raro), la cachaña austral  (el loro más sureño del mundo), el guanaco (camello americano, base de todas nuestras culturas andinas) o la magnífica güiña (hermoso felino nativo, al que se le achacan robos de gallinas que seguramente nunca ha probado!). Menos sabemos de las particularidades de nuestra fauna, como por ejemplo que casi un 60% de los mamíferos terrestres chilenos son roedores, honroso singular récord. Que los mamíferos terrestres más grandes son guanacos y vicuñas (bastante más pequeños que elefantes o jirafas). Que compartimos el puma con el resto de América, o que las poblaciones de huemules que existen en nuestra Patagonia (y que alguna vez rondaron las serranías de Santiago), son las más grandes y las más importantes que existen de la especie en el mundo. O que en Chile habita uno de los mamíferos más extraordinarios que existe: el Monito del Monte, que no es mono ni vive en el monte, sino es un marsupial (pariente lejano de los canguros) que vive trepado a los árboles del bosque valdiviano (o lo que queda de él), y que es considerado un fósil viviente. Y hay más! Tanto más por y más importante aún por descubrir!

Somos ratones! Y a mucha honra! Especies como las vizcachas, chinchillas, cururos, son todas especies chilenas, que sólo se encuentran acá y que son extraordinariamente atractivas e incluso útiles! Fueron parte del entorno humano local desde siempre. Incluso nuestros pueblos originarios se los comían, y quizá eran una parte importante del (prehistórico) asado dominical.

En fin. Tenemos grandes tareas aun, para dar a conocer (y finalmente valorar) a los animales que nos rodean. Quienes son invisibles, y en propiedad tanto o más nacionales que nosotros. Y dado que nos animaremos, podemos seguir conociendo nuestra flora, nuestros ecosistemas, nuestros paisajes, nuestras culturas.

Algunos aportes en este sentido, en los que he participado directa o indirectamente, intentan ayudar a cerrar un poco esta brecha. Los invito a conocer esto esfuerzos y sobre todo a difundirlos!

Portada del Libro "Mamíferos de Chile" de Agustín Iriarte

Partamos por el Libro de Mamíferos de Chile, hecho por Agustín Iriarte. El primero en su tipo y que resume de manera sencilla y amena el estado del conocimiento de los mamíferos chilenos. En poco tiempo se transformó  en un best seller, pues es fácil de leer, instructivo e inspirador. Bellamente diagramado por el fantástico y talentoso Rodrigo Verdugo. Una obra que debería ser parte de cada biblioteca nacional! Y mejor aún, estar como libro de referencia en cada viaje o paseo al cerro o al mar!







Portada "Animales Chilenos", libro de Editorial Pehuén






Una segunda iniciativa que vale destacar, por su calidad y propuesta, es el libro infantil Animales Chilenos, hecho con ilustraciones de Loreto Salinas, y publicado recientemente por la Editorial Pehuén. Visionaria y comprometida con nuestro patrimonio, Pehuén hace un bello esfuerzo por dar a conocer nuestros co-terráneos a nuestros niños! Como para comenzar a saldar las cuentas de conocimiento local que tenemos en Chile!







Y nosotros, desde nuestra trinchera fueguina, pero apuntando en el mismo sentido,  lanzamos serie de libros para dar a conocer de manera lúdica animales de Magallanes! Libros para colorear, disponibles en la red, muy bellos, sencillos y magistralmente ilustrados por (nuevamente) el talentoso Rodrigo Verdugo.
Portada Libro para colorear "Biodiversidad de Magallanes"
Una invitación para este verano! Y para el resto del año, a conocer la vida única y valiosa que puebla nuestro país y comenzar a transitar por una senda de (re)conocimiento que nos permita encontrarnos a nosotros mismos!

Nuevas adiciones
Cortometraje "El Guanaco", hecho por WCS (2011)

viernes, 14 de enero de 2011

Sueños de una mañana de verano o la conservación de ecosistemas forestales chilenos

Participé ayer de mañana del VIII Encuentro sobre el Medio Ambiente, organizado entre otros por CIPMA, donde se esperaba hablar del "sector forestal" shileno, para discutir sobre propuestas concretas que permitieran instalar una "opción verde" para el desarrollo de este sector.

Nos invitaron a hacer un "ejercicio" en que nos pedían "soñar" esta opción verde, imaginando que estábamos en el año 2020, y ya habíamos llegado a donde queríamos llegar. En 15 minutos nos pidieron que escribiéramos qué veíamos en ese momento, o qué habíamos hecho en los años anteriores para poder llegar allí.

Bosque de lenga de Karukinka, Tierra del Fuego, Chile
(Foto W Alvial)

En esos 15 minutos alcancé a soñar 4 cosas:

Soñé que en el año 2020, ya no se habla en singular y todo el mundo habla de los "ecosistemas forestales", en vez de hablar del "sector forestal". Hablar en plural es el resultado de pensar en plural, y reconocer que existe diversidad, y en el caso de los ecosistemas forestales, inmediatamente se piensa en bosques nativos y plantaciones.

Y dentro de bosques nativos tenemos toda la variedad de bosques que existen en Chile, desde la Pampa del Tamarugal en el norte, o el bosque esclerófilo del cerro La Campana, o el matorral de las serranías cordilleranas de Santiago, o los bosques de espino en el valle central de Chile, o los bosques de roble de Vilches, o los bosques de araucarias de la Araucanía, o el prodigioso bosque valdiviano, o los bosques costeros de la región de los lagos, o los bosques de ciprés de la guaitecas en Magallanes, o los bosques de lenga y canelo de la costa de Tierra del Fuego, entre muchos otros! Todos chilenos, todos nativos, todos importantes.

Y dentro de las plantaciones tenemos todas las variedades de plantaciones de árboles que podamos inventar, las archi extendidas plantaciones de pino o eucalipto, de robles, plantaciones grandes, chicas, plantaciones con matorrales en el suelo, o plantaciones limpias sin una brizna de pasto en sus base. Plantaciones que resguardan bosques nativos, plantaciones o extracción forestal hechas en base a nativos, manejadas por empresas o asociaciones. Unas mejores que otras, pero si pensamos en plural, al menos tendríamos la alternativa de elegir. No les parece?
 
Lengas explotadas en Tierra del Fuego
(Foto C Edwards)
  Soñé que en el año 2020 las plantaciones chileras son diversas, y que están hechas en base a especies nativas, propias de cada región. Soñé que las plantaciones en esos años, se continuaban naturalmente con los bosques nativos, y que estaban más alineadas con las "historias evolutivas" de cada parte de Chile y de sus gentes. Que proveían servicios ecosistémicos a otros componentes de la biodiversidad, otros animales y plantas nativos, además de entregar agua, espacio, suelo a las comunidades aledañas a ellas.

Soñé también que los ecosistemas forestales chilenos que estaban reservados de la explotación maderera y que estaban dentro de áreas de protección se integraban activa y fuertemente a las economías locales. Soñé que esto pasaba desde Arica a Magallanes. Cada comunidad en sintonía con un área protegida cercana, valorada, usada, cuidada. Soñé que estas áreas eran instrumentos de lujo para generar conocimiento, proveer servicios, recibir visitantes.
Bosques de lenga, Parque Karukinka, Tierra del Fuego (Foto R Muza)

Y también alcancé a soñar que el "sector forestal chileno" se había transformado en el (pro)motor de la Cultura de la Conservación en Chile, y que había "arrastrado" a otras industrias nacionales como la minería, acuicultura, urbanismo, agricultura, turismo, y tantas otras industrias nacionales, las cuales abrazaban este concepto, lo practicaban día a día y le daban sustentabilidad a nuestro desarrollo nacional.

Bueno...de vuelta a la realidad, y siendo un componente marginal del "sector forestal" actual de Shile, regreso a mi "trinchera": Karukinka. Desde donde estamos trabajando para conservar las masas forestales más importantes (en extensión y calidad) que existen en el mundo a esa latitud y aportando al desarrollo de una cultura local de conservación, que permita dar futuro a esas australes regiones.