miércoles, 3 de agosto de 2011

Discurso Apertura Cátedra Magistral en Ciencias Ecológicas, Conservación y Desarrollo

Lanzamos ayer una novedosa propuesta para destacar ejemplos positivos en los que las ciencias ecológicas, la industria y las políticas públicas se encuentran de manera positiva y sinérgica. Es la Cátedra Magistral de Ciencias Ecológicas, Conservación y Desarrollo, la cual organizamos con la Red de la Alta Dirección de la UDD, el Ministerio de Medio Ambiente y nosotros, la Sociedad de Ecología de Chile. Será este un viaje conceptual y práctico para conocer de ecología y su aplicación a problemas de conservación nacionales. Cada paso de esta travesía será dada de la mano de un ecólogo y alguna industria. Una apuesta novedosa y necesaria, de la que les contaré más adelante. Por ahora, va sólo mi discurso de apertura, entregado ayer en la sesión inaugural en el GAM.

Muy bueno días a todos. En nombre de la Sociedad de Ecología de Chile, y el mío propio, les doy la bienvenida al “Primer Módulo de la Cátedra Magistral en Ciencias Ecológicas, conservación y desarrollo”, el cual es un esfuerzo conjunto de la Red de la Alta Dirección de la Universidad del Desarrollo, la Sociedad de Ecología de Chile, el Ministerio de Medio Ambiente, y que ha sido finalmente posible gracias al apoyo que todos ustedes le están brindando hoy día aquí, con su presencia.

El avance de las ciencias es reconocido como uno de los elementos clave para el desarrollo, y nuestro país ha hecho esfuerzos en los últimos años por promover e incentivar la participación de las personas en el quehacer científico nacional. Es difícil sin embargo, imaginar cómo se materializa el aporte científico a la vida cotidiana de un país, como puede ser la industria, las políticas públicas, la educación, por nombrar algunos ejemplos.
En particular las ciencias ecológicas, mandatadas a escudriñar y entender la distribución y la abundancia de los organismos, son una joven rama de las ciencias biológicas demandada cada vez con más fuerza para apoyar el desarrollo sostenible y el manejo de los recursos naturales. En un país como el nuestro, primariamente productor de estos recursos, el manejo adecuado de los mismos puede determinar no sólo la viabilidad de una u otra industria, sino la sustentabilidad en el largo plazo de toda su economía.

El trabajo conjunto, activo y productivo de la industria con las ciencias ecológicas, en donde se aborden problemas de interés público, marca una ruta deseable para Chile, a la vez que poco conocida. Las ciencias ecológicas ofrecen conceptos clave, monedas de cambio, sobre los cuales potencialmente construir o materializar estos esfuerzos, como por ejemplo biodiversidad, conservación, servicios ecosistémicos, cuenca, manejo de recursos, entre muchos otros, los cuales son áridas peñas de transitar cuando se está fuera de la academia (e incluso a veces cuando se está dentro de ella!).

Es sin embargo, en la integración de estas ideas a las prácticas regulares de la industria o de las políticas públicas, donde estos conceptos se hacen patente, y surgen cual poderosa y útil aparición, que oh sorpresa! puede incluso agregar valor a las actividades humanas más allá de las fronteras de lo netamente científico o académico. Este espacio conjunto, de confluencia y sinergia es menos común, a la vez que más ineludible en el Chile que necesitamos construir: integrado, productivo y sostenible.

En Chile tenemos ecólogos de clase mundial, y también industrias poderosas, competitivas y posicionadas en la región y el globo. Los desafíos que ellas enfrentan son comunes, y dicen relación con el manejo sostenible del patrimonio natural del que directa o indirectamente dependen para mantener sus actividades en el tiempo.
Existen a la vez, espacios de borde, en donde tanto científicos como empresas han sido capaces de encontrarse, de dialogar y generar sitios para mirar al otro de frente y entender no sólo las necesidades, sino las inmensas posibilidades de cooperación entre unas y otras. Y allí, en la praxis del día a día, materializar los áridos conceptos de la ciencia, y verlos como puertas abiertas y como invitación a construir un camino conjunto, de beneficios variados, y al cual una vez que se ha entrado, es difícil volver atrás.

Es inspirador que hoy nos encontremos en el Centro Gabriela Mistral, la maestra más destacada de nuestro país, que a lo largo de toda su vida se entregó a generar espacios de aprendizaje que permitieran a su gente salir adelante. Y con ello alcanzó la gloria, y dio gloria a nuestro país, posicionándolo en mundo como pocos otros lo han hecho.

Decía Mistral que nuestro país era un “Pequeño territorio, no pequeña nación; suelo reducido, inferior a las ambiciones y a la índole heroica de sus gentes”. Es este espíritu emprendedor, el que Mistral define muy bellamente cuando indica que las “Patrias angostas o mínimas que se exhalan en radios grandes de influencia son siempre mayores y hasta se vuelven infinitas. Nadie puede echar sonda en su fondo; no puede saberse hasta dónde alcanzan, porque sus posibilidades son las mismas del alma individual, es decir, inmensurables”.
En la Sociedad de Ecología de Chile, creemos que hay inmensurables posibilidades de cooperación, esperando por ser alcanzadas y/o desarrolladas para ayudar a resolver los múltiples desafíos que tenemos como país. Ejemplo patente de ello es esta Cátedra Magistral, la cual es mayoritariamente el producto de la generosidad de todos sus participantes, científicos y empresas, y del interés común por poner en valor el trabajo que a veces por años ha sido desarrollado, laboriosa y visionariamente por sus participantes.

La Sociedad de Ecología de Chile es la agrupación de ecólogos profesionales de Chile, todos formados en la disciplina, posicionados en la academia, en el mundo público y privado, aplicando de formas variadas los conceptos clave que estructuran y definen esta ciencia. Un ramillete de lujo de estos profesionales dará forma a esta Cátedra, y es para mi un honor poder agradecer hoy día la participación y apoyo de Juan Armesto, Olga Barbosa, Juan Carlos Castilla, Juan Luis Celis, Manuel Contreras, Miriam Fernández, Pablo Marquet, Sergio Navarrete, Sonia Reyes, Ricardo Serrano, Leonel Sierralta y Javier Simonetti, todos miembros de la Sociedad de Ecología de Chile, los cuales han dispuesto de su tiempo y ganas para sumarse a esta aventura. Poniendo el mejor conocimiento científico a disposición de nuestros alumnos, y abriendo sus “laboratorios” para compartir su visión de las ciencias, su aplicación al desarrollo y su potencial impacto en políticas públicas.

Agradecemos a Josh Donlan, Stephan Halloy, Renato Quiñones,  Ray Vicuturine, científicos de Chile y el extranjero, que se han hecho eco de nuestra convocatoria, con muchas ganas y más experiencia, y están prontos y dispuestos para traerla a nuestras manos y alimentar, ayudando a saciar, nuestras interrogantes.
Agradecemos especialmente a Aguas Andinas, Arauco, Corporación de bosques de Zapallar, Masisa, Minera Los Pelambres y Viña Arboleda, quienes desde el mundo privado han dado su entusiasta respaldo a esta iniciativa, y generosamente se han dispuesto a abrir sus puertas y compartir el conocimiento que han ganado, poniendo el interés común a la par al menos, de sus intereses corporativos.

En conjunto, de la mano ciencia e industria, desarrollaremos el resto de esta Cátedra, visitando en cada módulo los laboratorios naturales que han surgido creativa y a veces desafiantemente por estos actores.
En este camino miraremos con otros ojos las plantaciones forestales en la costa del Maule, uno de los puntos más ricos de biodiversidad chilena.

Conoceremos el laboratorio costero más importante de esta parte del globo y sobre el que se han construido políticas públicas de conservación marina de impacto global.

Recorreremos nuestra ciudad, Santiago, descubriendo los innumerables espacios que ofrece para la conservación de la biodiversidad nativa y el bienestar urbano.

Tocaremos con nuestras manos el aporte hecho por la industria minera a la recuperación de humedales costeros, críticos  espacios para la vida de la mitad desértica de nuestro país.

Cataremos el valor que puede agregar una mirada ecológica a la floreciente industria del vino nacional, y finalmente, 
Conoceremos cómo la comunidad organizada puede promover la conservación de una de las zonas más ricas y más amenazadas del planeta, en los bosques de Zapallar. En este anfiteatro natural, en esa magnífica placa petri mediterránea, haremos nuestra última reflexión sobre lo vivido, de la mano del Ministerio de Medio Ambiente, el ente garante de la protección del patrimonio natural chileno. Nuestro socio calve en esta iniciativa.

La Cátedra Magistral que hoy inauguramos es única en su tipo, y cuando se piensa en innovación, es un ejemplo notable y criollo de la misma. Sin precedentes, se transforma el viaje que hoy iniciamos en un gran experimento, lo cual a la Sociedad de Ecología hace redoblar su entusiasmo, pues es la experimentación el sustento de cualquier ciencia, y es gracias a ellos que se han dado pasos enormes en la historia de nuestra humanidad.

Los invitamos hoy a sumarse con curiosidad y ganas a esta experiencia, a complementar nuestra propuesta con vuestros talentos, a abrir los espacios para el aprendizaje personal y corporativo. Esperamos en este proceso, ayudar a enriquecer y agregar valor a nuestros trabajos, y contribuir con esto a fortalecer el desarrollo de nuestro país, permitiéndole también un amplio futuro.
Muchas Gracias!

Gabriel Bunster también estuvo apoyándonos!
El Diario Financiero también encuentra nuestra propuesta interesante!

lunes, 25 de julio de 2011

Abriendo caminos para la conservación de Tierra del Fuego: el sendero La Paciencia y nuestra paciencia para hacerlo realidad!

Desde hace días que no escribo nada en este espacio...porque he estado con la cabeza y manos en otra: tratando de sacar adelante los informes, proyectos, propuestas que nos permitan obtener algo de los recursos que necesitamos para sacar adelante los desafíos más críticos que tenemos en Tierra del Fuego. Y eso agota!

Y entonces para poder reavivar la llama que mi corazón necesita para sacar adelante todos estos trabajos, viajo mentalmente a Karukinka, y recibo el viento fresco en la mi cara, y lleno mis pulmones con el fuego helado de Tierra del Fuego.
Cumbres del valle La Paciencia en Karukinka
Esta vez viajé al Valle La Paciencia, una de las vistas más bellas del sur de la isla: dos cordones de montañas verdes, cubiertas con los bosques más magníficos que existen en el lugar, con picos nevadamente imponentes, y en el fondo las aguas del increíble Lago Deseado corriendo hacia el Lago Despreciado, y desde allí fluyendo suavemente entre medio de las coloridas turberas del valle, tratando de alcanzar la costa, y llegar al anhelado mar en la Bahía La Paciencia. Bella y revitalizadora imagen....

Valle La Paciencia, desde Mirador en Karukinka
Desde hace años estamos empeñados en construir un sendero para visitantes en este Valle de la Paciencia, que permita conectar la tierra con el mar de Karukinka, y que abra un espacio para la contemplación y el goce de la naturaleza fueguina, y de nuestra visión de conservación. Es una ruta de casi 30 km, por terrenos remotos e inhabitados, que ofrece a los visitantes acceso a ríos, turberas, lagunas altoandinas, y una serie de paisajes sobrecogedores por su frágil grandeza. Decenas de aves, animales y plantas multicolores acompañan a los visitantes en la travesía. Un lindo desafío que ya se está acercando a la realidad.

Bahía La Paciencia  en Karukinka. Atrás PN Alberto De Agostini
Después de años logramos un apoyo de CORFO Innova, con  el que esperamos (y esperamos que todo salga bien!) poder materializar este largo anhelo el próximo verano. Estamos excitados y expectantes, pues sentimos que no sólo estamos construyendo un sendero para visitantes de Karukinka, sino que estamos abriendo nuevos caminos para que la conservación se abra paso en el sur de Tierra del Fuego. Será este sendero, parte del circuito Karukinka, una ruta de más de 500 km que estamos construyendo, y que esperamos nos ayude a poner en valor toda la zona, transformándola en destino global para visitantes outdoor. Ya hemos avanzado algo de esto, pero los desafíos más grandes esperan todavía por constuirse! Y este Sendero La Paciencia será nuestro primer mito derribado! Los invitamos desde ya a disfrutarlo, tal como yo lo disfruto ahora, mientras escribo estas palabras....y dejo estas imágenes para ayudar a refrescar la mente de otros...
Lago Deseado en Tierra del Fuego

Serranías de La Paciencia en Karukinka

Cóndores en Valle La Paciencia  en Karukinka

Rayadito en bosques del Valle La Paciencia, en Karukinka

Martín Pescador en Valle La Paciencia en Karukinka







Las fotos son de Guy Wenborne, Ricardo Muza y Stjepan Pavicic

lunes, 27 de junio de 2011

Recuerdos del futuro, la conservación que hacemos hoy en Tierra del Fuego

Vi ayer un impactante documental realizado por Werner Herzog: The Cave of the forgotten Dreams. Escrito, narrado y dirigido por Herzog, es un viaje en el tiempo a la Cueva Chauvet Pont d'Arc, el registro más antiguo de arte que existe, el que muestra un ensamble de animales diversos y hoy misteriosos, pero que hace 35.000 años eran fuente de gloriosa inspiración a los artistas paleolíticos de la zona.

Leones, mamuts, rinocerontes, osos, caballos, y ciertamente humanos convivían en esta zona, en medio de un período glacial, con escasas zonas habitables. Unos a otros se miraban, temían y seguramente respetaban. La mayoría de ellos no existe hoy, y llegan a nuestros ojos por una casualidad tan única como el big bang, o la aparición de la vida en la tierra. Herzog como en mucha de su obra, muestra personajes que enfrentan a la naturaleza, pero que al final se rinden ante ella. Aquí los personajes son anónimos, pero la fuerza de madre natura es tan abrumadora que aturde.

La Cueva descubierta hace unos pocos años, ha sido protegida para su preservación futura. Abierta virtualmente al público, ofrece una exquisita ventana al pasado, la que Herzog con maestría transforma en un cordón umbilical a nuestra madre naturaleza. Una madre viva, salvaje, musical, protectora, que incluso fue capaz de velar el sueño de este hijo por más de 30.000 años, y para fortuna nuestra, despertarlo ante nuestros ojos. Y mientras Herzog se pregunta por los sentimientos más íntimos que motivaron a los artistas de Chauvet Pont d'Arc, yo me transporto a Karukinka, el área protegida que es nuestro blanco y herramienta para la conservación al sur de Tierra del Fuego.

Mientras la luz de Herzog develaba las creencias más íntimas de estos seres paleolíticos, sentía yo el frío en mi cara, y pensaba en el sur del sur donde existe uno de los parajes más sobrecogedores de nuestro país. Siento su belleza verde y fría, su vastedad, su soledad, su poder y su mística. Pensaba en las personas que pintaron los increíblemente bellos animales en Chauvet, y de cómo hoy podemos tenerlos a la mano...sentir sus cascos y el viento golpear sus cabezas. El mismo viento que golpea nuestras caras en Tierra del Fuego siempre...

Pienso que Karukinka  es una obra de arte toda, colorida, viva como lo estuvo  en su momento Chauvet. Un paisaje único en Chile, con una historia tan poderosa como sobrecogedora. No somos artistas, pero sentí que nuestra tarea de conservar estos parajes, era lo más cercano que podríamos estar del arte. Y siento que tal como los pintores anónimos de Chauvet, podríamos pensar en 35000 años en el futuro, y ver Karukinka todavía viva, intacta, verde, fría y rebosante de fuerza y poderío. Y siento que sólo seremos capaces de llevar Karukinka al futuro si logramos hacer bien nuestra tarea de conservación hoy... y anónimamente pintarla con arte, magia y sabiduría, como estoy segura los artistas del pasado pintaron las hermosas bestias de Chauvet.


miércoles, 22 de junio de 2011

Shile necesita más ecólogos!

Estoy trabajando en mi oficina, está nublado y hace frío. En unas pocas horas de la mañana he abordado tres temas críticos: invasión de castores, conservación de turberas y conservación marina. En cada caso gestionando actividades relevantes por su efecto inmediato o proyección para el país: el proyecto de erradicación binacional de castores, un proyecto GEF para conservación de turberas, un Taller binacional de turberas para fin de año, una propuesta para el Ministerio de Medio Ambiente para que podamos identificar y definir las áreas de la costa de Chile que deberían ser protegidas, y un programa en el que queremos crear un espacio web de análisis y difusión del conocimiento e importancia para la conservación de la biodiversidad costera en las costas de Patagonia.

Estoy además trabajando con mis socios de Punta Arenas para responder a una invitación que nos hicieran desde Tierra del Fuego y hacer un programa de Educación Ambiental para jóvenes de Porvenir en riesgo. Queremos llevarlos a Karukinka, e inspirarlos con la conservación y la vida outdoor. También estamos pedaleando, para poder sacar adelante la fase 1 de un proyecto InnovaChile de Corfo, con el que esperamos construir un sendero en el Valle la Paciencia en Tierra del Fuego, y nos permita generar un espacio inexistente hasta hoy día, para que la gente pueda llegar a esta zona, valorar su importancia para la conservación, y poder abrir este espacio a las ciencias, educación y el turismo para la conservación. Tenemos que convencer a Corfo que es importante y que es un negocio, y para eso hemos pedido apoyo a todos los que están directa o directamente involucrados con el turismo en la zona, como Cámara de Turismo, Cristián Donoso, Lodge Lago Deseado, y otros.

Me están pidiendo desde el Consejo de la Cultura un documento que muestre el valor de Magallanes para el turismo cultural. Y con Carmen Espoz de la Universidad Santo Tomás, estamos viendo las prioridades de conservación y las acciones críticas que hay que hacer en el sitio Bahía Lomas, un humedal costero de relevancia mundial, que queda en Tierra del Fuego. Más encima he enviado esta mañana, un documento que elaboramos respecto de la amenaza de invasión de ciervo colorado en Tierra del Fuego, el que espera llamar la atención sobre un inminente desastre ambiental en la isla.

En esta mañana me he comunicado con Suecia, Argentina, Estados Unidos, España, Nueva Zelandia, además de Santiago y Punta Arenas, para poder delinear proyectos, buscar agencias de financiamiento, pedir ayuda al gobierno. Todo con el objetivo de hacer avanzar el conocimiento y valoración de la biodiversidad nacional, y de favorecer el entendimiento general que la biodiversidad es crítica para el bienestar humano.

También estoy viendo un Programa de lujo que estamos haciendo con el Ministerio de Medio Ambiente, la Red de la Alta Dirección de la Universidad del Desarrollo y la Sociedad de Ecología de Chile, con el objetivo de mostrar a altos ejecutivos nacionales, ejemplos bellos y positivos sobre cómo la incorporación de las ciencias ecológicas en las prácticas industriales, no sólo agrega valor, sino que promueve la conservación del patrimonio natural chileno.

Y para más remate! estoy escribiendo este posteo, pues escribiendo a Patricio Camus (quien también está metido en mil cosas relevantes), me di cuenta que en realidad lo que nos hace falta es tener más ecólogos y ecólogas nacionales, activamente trabajando en mil partes: reparticiones, empresas públicas y privadas, ONGs y todos los espacios en donde sea necesario vincular la biodiversidad y las actividades que  desarrollamos los humanos! Todos a quienes conozco que trabajan en ecología y especialmente en conservación, están sobresaturados de trabajo. No sólo producto de su entusiasmo, sino por compromiso y por la magnitud de las necesidades!

Así como sabemos que necesitamos médicos especialistas, profesores de calidad, técnicos de alto nivel, también necesitamos ecólogos que puedan abordar todos los problemas relacionados con la gestión de la biodiversidad y los recursos naturales de este país, léase investigaciones, educación, inventarios, catastros, proyectos específicos, a escala nacional, regional, comunal, en empresas, parques, playas, áreas públicas, urbanas, campos agrícolas, plantaciones de pino, y todo lo que no puedo nombrar! Ecólogos y ecólogas puedan aportar con una mirada sistémica, integrada y científica, que contribuyan para avanzar en la visualización y resolución de los múltiples problemas que tenemos en Shile! muchos de ellos críticos para lograr la sustenabilidad! que no es otra cosa, que pensar que podríamos estar aquí mañana!

martes, 21 de junio de 2011

Tierra del Fuego... y del viento... y de tantos ejemplos!

Llegar al sur de Tierra del Fuego no es fácil, y mucho menos es llegar para tratar de hacer cosas nuevas! El proyecto Vientos de Cambio, que estamos haciendo con apoyo de Disney y liderado por la Universidad Técnica Federico Santa María, de Valparaíso, ocurre al sur de Tierra del Fuego, en una comuna que se llama Timaukel, igual que el Dios más importante de los Selk’nam, el pueblo que alguna vez vivió en estas frías tierras.  
En la comuna de Timaukel hay pocas personas, casi 500 en total, las que viven dispersas en las muchas estancias del lugar. El poblado más grande es Villa Cameron, una bella quebrada que da al mar, en la Bahía Inútil, y donde viven cerca de 60 personas. En la Escuela de este lugar, es donde nosotros trabajamos este proyecto, y lo hicimos con el apoyo y entusiasmo de todos los estudiantes y sus profesoras. 
Para llegar a Villa Cameron partimos desde la ciudad de Punta Arenas, que queda al sur de América del Sur, al lado norte del Estrecho de Magallanes en Chile. Desde allí cruzamos hacia el sur en un transbordador que nos llevó hacia la ciudad de Porvenir, la más importante en el lado chileno de Tierra del Fuego, con cerca de 6000 habitantes. El viaje por mar es bello, muy movido a veces, pero siempre el Estrecho te brinda lindas vistas de aves, delfines, pingüinos y los cielos más espectaculares de Patagonia.
El cruce del Estrecho dura un par de horas, y luego debemos seguir más al sur, bordeando la bella Bahía Inútil, en un viaje de encanto, donde se cruza la mitad de la isla y se conoce la estepa patagónica: grandes extensiones planas de zonas con pastizales, las que han sido usadas por decenas de años para la crianza de ovejas. El camino está casi vació de gente, pero lleno de animales como guanacos, flamencos, zorros, caranchos, cóndores, cururos. Ovejas se ven por montones, y de vez en cuando, un gaucho montado en su caballo y acompañado por su perro. 
Luego de otras 3 horas más de viaje, llegamos a Villa Cameron, que es una bella quebrada en medio de esta estepa, a orillas de la Bahía Inútil, donde parece que el tiempo se hubiese detenido, y la locura y apuro del mundo moderno parecen una verdadera locura. Esta Villa tiene una pequeña escuela llamada Ignacio Carrera Pinto, que estuvo cerrada un tiempo, pero que fue reabierta para recibir a 11 niños chilenos y ayudarlos a aprender las cosas que se aprenden en las escuelas! 
Son chicos bellos, que cursan diferentes niveles, pero todos juntos. Están los más chiquitos, de primer año, que son Sofía, Francisca, Cristóbal y Josttin. En el Tercer Nivel sólo está Janni, mientras que el Cuarto Nivel, incluye a Erwin, Catalina, Fernanda y Constanza. En el nivel más alto, el Octavo, sólo está Nicolás! Que con sus 13 años, es el más “viejo” de todos los compañeros! Son todos los niños de la comuna, y en su mayoría son hijos de trabajadores de estancias o de las personas que prestan servicios en la posta y el jardín infantil, que son cargos municipales.
Sus maestras: Silvana Díaz Rodríguez, Paola Moya y Esmerita Ruiz Romero, se las arreglan para dar todas las clases necesarias, armar barullo y hacer que esta Escuela parezca un gran centro educativo, entregando entusiasmo y ganas, cada día de clases! Ellas estaban muy contentas con el Taller que hicimos, y desde el primer minuto agradecieron que WCS y la Universidad hubiesen decidido realizar esta actividad allí. Porque son pocos, muy pocos, los que se entusiasman con llegar tan lejos. Y menos, los que se entusiasman con hacer alguna actividad conjunta.

Para la Directora, es muy relevante que los niños puedan tener contacto con experiencias educativas como esta, a temprana edad. Ella cree que esto ayuda a que los chicos puedan ir transformando sus mentes, abriéndose a buenas ideas. A utilizar recursos naturales que causen el menor impacto ambiental posible. Si ellos lo comprenden muy bien ahora, seguro que eso influirá en lo que piensen a futuro al respecto.
Los niños de Villa Cameron tienen “fácil” acceso a la Escuela, ya que viven dentro de la Villa o en la estancia vecina. Erwin por ejemplo, vive a unos 15 minutos en vehículo y llega todos los días trasladado por un vehículo municipal. Luis, de 8° vive en la Estancia Darwin, más al sur de la Villa, a unas 2 horas en vehículo, por un camino bastante barroso y complicado. Él debe permanecer durante la semana en Villa Cameron y puede volver a casa sólo por el fin de semana. Constanza y Catalina de 4° y Francisca de 1° también viven a unos 20 minutos al sur de Villa Cameron. Estas distancias parecen no ser largas, pero en general las condiciones de la ruta son malas lo que hace su traslado difícil. Sobre todo en invierno, cuando hay mucha nieve y todo está escarchado. Cubierto de una capa  de hielo resbalosa y a veces mortal.

Para los niños de Villa Cameron la Escuela es su lugar de  entretención, donde pueden compartir con más gente, además que permanecen gran parte del día allí y sólo regresan a sus hogares en la tarde. De hecho en gran parte del año, salen de sus casas de noche y regresan cuando también ya está oscuro, en la tarde. Porque no hay cultura de outdoor, ni infraestructura que lo promocione, los niños viven una vida bastante sedentaria en Tierra del Fuego. La mayoría de las actividades transcurren en espacios cerrados. Sólo algunos niños colaboran en el trabajo de sus padres, que está relacionado con la ganadería, y entonces salen y visitan los campos de ovejas. Pero eso sólo pasa cuando las condiciones climáticas lo permiten, que no es muy frecuente!

Nosotros llegamos a la Escuela en Abril, en un día frío, como casi todos los días de Villa Cameron. Nuestro objetivo era trabajar con los niños en un Taller Manual, y también en instalar una de las turbinas eólicas del proyecto de Disney for Change. Toda la escuela estaba allí. Completa! Los once niños y sus profesoras! Y nosotros! Se juntó un grupo grande!
Realizamos primero una charla en donde hablamos de los diferentes tipos de energías limpias que existen en el mundo y la importancia que ellas tienen para mantener el mundo futuro. Alejandra Cortéz, experta en el tema, se centró en hablar de la energía eólica, y de cómo la fuerza del viento podría ser una fuente limpia de energía, y dar luz y más, por mucho tiempo.
Imaginamos y dibujamos todas las cosas que el viento puede mover, como globos, ropa, pelos, flores, bolsas, y más! Las dibujamos de colores y con ganas, pues en Tierra del Fuego el viento está en todas partes. Y se ve y se siente siempre. No es invisible, pues está siempre allí. No es un invitado de invierno, sino un compañero muy ruidoso todo el año.
Pero luego de dibujar vino lo más entretenido, pues armamos turbinas eólicas, para que ver cómo el viento se transforma de viento en luz. Las hicimos con pequeñas botellas plásticas, de las bebidas, y les pusimos una hélice y una pequeña turbina. Y por supuesto incluimos una pequeña lucecita roja! Un semáforo para que nos mostrara cómo funcionaba la cosa! Cada niño armó su propia turbina, para luego llevársela a casa y compartirla con su familia. Uno de los más pequeños, de primer año, era muy habiloso, y pudo armar su turbina sin mucho problema. De hecho, fue uno de los primeros en terminar, siendo que no tenía más de 8 años! Un pequeño ingeniero eólico fueguino había nacido!
Todos quedaron extasiados al ver que al mover el remolino se prendía la pequeña luz roja, y quedaba demostrado que habían hecho un excelente trabajo! Pero teníamos  que mostrar que el viento era nuestro amigo, y por eso salimos al patio para que las turbinas se movieran con el viento, pero oh! Que gran sorpresa! Justo ese día no había viento! Una cosa rara en Tierra del Fuego! Fue como un chiste ambiental! Pero los niños fueguinos saben cómo enfrentar la adversidad, y comenzaron a correr con las turbinas, transformándose ellos en viento  y haciendo que sus turbinas funcionaran y prendieran las luces rojas!
El pequeño habiloso, decía que iba a enterrar su turbina fuera de su casa, justo en la entrada, para que cuando hubiera viento se prendiera la luz y diera la bienvenida a las visitas. Los chicos quedaron felices con su trabajo, y entusiasmados de ver cómo funcionaba en grande. Entonces nosotros salimos y comenzamos a trabajar en la instalación de la turbina grande.  
Pablo Sills, el jefe del proyecto, es un arquitecto experto en el tema. Un gran entusiasta de la arquitectura sustentable y un gran profesor. Él fue el que compró y trajo la turbina a Tierra del Fuego y el que sabe todos sus secretos. Lo primero que hizo fue mostrar las piezas a los chichos, contándoles qué era cada una y para qué servía. Les mostró cómo iba a estar conectada a las baterías y cómo iban a permitir encender un set de luces que instalaríamos dentro de la escuela. Conversamos mucho con los chicos y ellos compartían sus propias experiencias. 
Uno de los más grandes, Erwin que vive en una estancia, se quedó un buen rato conversando sobre las turbinas. Él conocía de esto, pues tenía en su casa paneles solares. Entendía muy bien la importancia de esto,  pues  así no contaminaba como los motores típicos. Ya sabía del uso de molinos de viento, pero al armar su propia turbina, pudo entender muy buen cómo funcionaban.
A las cinco de la tarde, los chicos tuvieron que volver a sus casas. Se fueron contentos, cada uno afirmado de su pequeña turbina. Y cada uno sabiendo de la fuerza del viento que todos los días veían, y de cómo transformarla en luz para sus días. Algunos de ellos, volvieron luego de tomar el té a mirar cómo continuaba nuestro trabajo.
Eran más de las siete de la tarde y nosotros todavía no terminábamos, pues debíamos concluir la instalación de la turbina. Nos tomó todo el día. Finalmente lo logramos! Y paramos la turbina grande de la escuela, que era muy importante para la Directora, pues en Villa Cameron es muy frecuente que se corte la luz, ya que el generador que tienen es viejo y con poco mantenimiento. Entonces deja de funcionar y los chicos de la Escuela quedan a oscuras. Y esto es muy evidente en Tierra del Fuego, pues en invierno, la luz del día dura muy poco, y deben hacer todas sus clases con luz artificial. En pleno invierno, amanece cerca de las 9 de la mañana, pero ya las 4 de la tarde, la Escuela y todo el resto de la Isla, están a oscuras!
Ahora, que la turbina está instalada, los chicos de la Escuela, son los únicos en la Villa Cameron que cuentan con luz para trabajar cuando se estropea el generador! Y se juntan entonces en la sala común, y hablan, leen, juegan, o simplemente imaginan al resto del mundo, y se sienten más cerca, conectados con el resto de los niños del globo! Ellos sienten la magia de ver el salón alumbrado con una simple turbina que está afuera, en el patio y que además conocen perfectamente cómo funciona!
Sabemos que los chicos se entretuvieron mucho con nuestro taller, y que descubrieron cómo un recurso natural que es muy abundante en Tierra del Fuego, como es el viento, puede soplar luz. Ellos querrían tener trubinas en casa, y dejar e usar el motor de combustible. Saben y quieren cuidar este equipo para que dure, y entonces recuerdan a su profesora que debe apagar las ampolletas que no se usen y que deben dejar la turbina desconectada antes de salir de la escuela y regresar a casa.
Para nosotros, ha sido una experiencia maravillosa. Quedamos conectados por el viento con esto chicos, y ya estamos planificando nuevas actividades. Queremos llevarlos a Karukinka, el Parque que tenemos más al sur de Tierra del Fuego, y entusiasmarlos con la vida natural de la  Isla, y entusiasmarlo con la vida outdoor. Esperamos caminar un largo trecho con ellos, a aprender de sus deseos y ayudarlos a realizarlos. Juntos podemos hacer tanto más! 



miércoles, 8 de junio de 2011

Conservación en Patagonia, la oportunidad del cero frente a la nada

Cuenca destruida por castor en Karukinka
Terminando de leer un divertido libro sobre descubrimientos científicos que permitieron cambiar la visión del mundo, me topé con un relato que habla del descubrimiento del cero, y de la importancia que este número dio a las matemáticas. Este mismo cero es el número que ha estado rondando mi mente desde que conocí de la erradicación de especies invasoras, y de su efectividad para solucionar los problemas de conservación que derivan de ella. Tal como comenté hace unas semanas, es la invasión de castores uno de los problemas de conservación más graves que enfrenta Patagonia. Descubrimos, tal como lo hicieron los Babilonios hace centurias, que existe una posibilidad de resolver este problema de raíz: alcanzar el cero castor en toda la región.
Erradicación más grande de ratas del mundo:
isla Rabida, Galápagos, Foto D Ochoa (2011)

Antes de conocer del tema, yo pensaba que la erradicación de especies invasoras era una quimera, una cosa que sólo pasaba en lugares muy pequeños, y casi por casualidad. Ignorancia pura! pues a través de los años, y gracias al desarrollo de nuevas tecnologías como el SIG, la erradicación de pestes se ha desarrollado cada vez con más facilidad y frecuencia, existiendo hoy día cientos de ejemplos alrededor del mundo aplicados a decenas de especies: ratas, lauchas, cabras, gatos, conejos, chanchos, zarigüeyas, burros, ciervos, coipos y muchos otros. Más aún! Como inversión en conservación es la más rentable, pues se invierte el dinero en resolver el tema sólo una vez, y luego a otra cosa mariposa. Y tiene efectos "colaterales" interesantes: se aprende a trabajar por metas, en equipo, coordinada y sinérgicamente, a planificar y monitorear efectividad, a detectar fallas y corregirlas, entre otras cosas.

Represa gigante de castor en Tierra del Fuego
La erradicación de pestes tiene un eje glorioso que es el CERO. Este pequeño detalle determina una manera completamente diferente de enfrentar el tema de la invasión, pues se centra en el éxito del emprendimiento de conservación, y no se pierde en nada más. La erradicación no se conforma con conocer cuántos individuos han sido eliminados, cuánta gente ha participado, cuántas hectáreas se han abordado. Sólo interesa saber cuántos bichos invasores quedan y dónde están, para poder alcanzarlos y llegar a la meta única y final es que lograr el crítico número cero de invasores.

Ex bosque nativo: el legado mortal de castores

Este (aparentemente) mínimo cambio de eje, da vuelta por completo la visión para enfrentar este (y otros!) desafío. No es un cambio cosmético, sino críticamente de fondo, pues obliga a cambiar las maneras tradicionales con que los shilenos enfrentamos problemas que aparentemente son endémicos. Todo el trabajo, cada detalle del mismo, cada actor participante, cada decisión que se tome en el camino, debe apuntar a una sola meta: lograr un cero, y lo que es más importante aún: demostrar su existencia en la realidad. El cero no da espacio para excusas, ni para informes con lata data irrelevante, ni para argumentos falaces. Sólo tiene necesidad de conocer la dura y cruda realidad, de conocer y desnudar cada punto flaco de un plan, cada oportunidad de avance, saber con meticulosidad quirúrgica qué es lo que no funciona! Cuántos quedan? por qué no podemos llegar? quién debe hacerlo? cuándo dijo? cuál es la puerta que no se abre?

En el caso de nuestros castores patagónicos, se ha intentado controlar la especie por muchos años, se han gastado millones en el camino, y los resultados han sido siempre nulos: la población sigue creciendo, y peor aún, sigue expandiéndose a nuevos territorios, como una gangrena forestal. Esto puede seguir ocurriendo hasta el infinito, hasta que los castores estén instalados comiendo las paltas y viñas en los alrededores de Santiago. Puede fácilmente transformarse en otro mal endémico nacional: como la pobreza, la contaminación de Santiago, la mala salud pública. Todo puede seguir tal como está (o nada puede pasar), a menos que intentemos un nuevo camino, demos vuelta nuestros cerebros, dejemos de pensar de manera tradicional, y nos lancemos con fuerza a la piscina del cero.

Investigaciones para la erradicación en Karukinka:
castor marcado con tansmisor
Pero tampoco es llegar y lanzarse al vacío. El gran avance que implica el cero, está justamente en que obliga a realizar las cosas bien, a planificar cada detalle, a no dejar espacio para imprevistos, a convocar a todos quienes deban estar y a coordinar sus entradas en acción de manera precisa y efectiva, a experimentar y fallar de manera controlada, para mejorar y escalar en tamaño. Esto debe realizarse así, pues no es posible iniciar una tarea de tal envergadura, sin asegurar su completitud cabal. Cuando se tiene como meta el cero, se debe jugar a ganador en un juego que no es de azar, y en el que deben participar todos los que es necesario que estén.

En Patagonia hemos intentado avanzar así, anteponiendo el cero a la tradición de lo común, y planificando la acción antes que ella ocurra. Hemos logrado recorrer un camino único en su tipo donde realizamos por primera vez en Chile un estudio específico para ver si era posible pensar en el cero castor. Convocamos ayuda de expertos: toda la experiencia humana existente en el mundo en el tema ha estado participando directa o indirectamente de este proceso. Hemos hecho este trabajo a la escala ecológica apropiada: trabajando mano a mano con los vecinos argentinos. Hemos diseñado hojas de ruta claras y transparentes, las que están listas para guiar el inicio del proceso. Hemos convocado muchas voluntades, pero aún necesitamos más, para poder asegurar que la piscina a la que nos lancemos esté rebosante con agua fresca.

Pensar en cero no es sin embargo nuevo en Chile, y las grandes satisfacciones de quienes han emprendido un camino nulo nunca podrán ser alcanzadas por quienes se queden en la senda opuesta. Cero niños desnutridos en Chile, cero colas en los consultorios, cero escolares sin escuela luego del terremoto. Son todos ceros que hemos abrazado como país! El cero es nuevo para castores en Patagonia, y creo que la decisión de entrar en la senda del cero nos abrirá muchas puertas para ver que es posible llegar donde nunca pensamos. Partiendo de cero, podríamos comenzar a restaurar nuestra Patagonia y sacarle todo el brillo a nuestro helado tesoro natural. Partiendo de cero podríamos cambiar nuestra visión del mundo, y montarnos sobre nuestro futuro ahora. Y luego de los castores, pensar en los otros ceros que nos esperan: cero pobres, cero estudiantes capaces sin alternativas, cero industrias ambientalmente irresponsables, cero....piensa en tus ceros y empieza a soñar!
Ecosistemas patagónicos, nuestra meta es restaurarlos para dales largo futuro

martes, 31 de mayo de 2011

Lanzando Explora Magallanes, la invitación está hecha!

Museo Regional, la noche del lanzamiento

Hace unos días lanzamos los dos primeros volúmenes de las Guías Explora Magallanes en el Museo Regional de Magallaes, un esfuerzo conjunto de Wildlife Conservation Society, Pehuén Editores y el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Tuvimos una velada encantadora y deliciosa! Todo gracias a todas las personas que nos acompañaron y repletaron la sala del Museo, y que escucharon nuestras historias, vieron nuestras fotos, y compartieron sus buenos deseos y alegría por el trabajo realizado. 

Yo hice un discurso esa noche. Y sorprendí incluso a mis colegas, pues no se esperaban mis sentidas palabras! La verdad es que yo estaba muy feliz, pues nos tomó mucho tiempo y trabajo llegar a ese momento, y en el camino, construimos tanto más!

Siguiendo la sugerencia hecha por Fiorella Repetto, dejo en este sitio, parte de ese momento. Con sus fotos, con mis pensamientos y con mi discurso!

"Buenas noches a todos.
Quiero comenzar mis palabras agradeciendo a la Dueña de Casa, Paola Grendi  y todo su equipo, quienes muy generosa y entusiastamente nos han acogido en este Museo para dar a conocer este trabajo. Tal como ellos, nuestro esfuerzo tiene como objetivo promover el patrimonio de Magallanes, en el sentido más amplio de la palabra. Esperamos con estas Guías Explora, sumarnos los esfuerzos de tantos como Paola, aportando otro grano de arena para construir una cultura nacional en la que se conozca, se le de valor y como resultado de eso, se decida cuidar el patrimonio natural y cultural de nuestro país. 


Agradezco especialmente a Paola Vezzani, quien ha sido como agua fresca para Karukinka, abriendo espacios de diálogo, conocimiento y cooperación, los cuales se han transformado en campo fértil para la producción y crecimiento de ideas, todas las cuales esperan servir de abono para el fomento de una cultura de la conservación en Magallanes y el resto de Chile. 

Pehuén y nosotros, disfrutando de Karukinka 
A través de Paola, extiendo mis agradecimientos al Fondo del Libro, y a quienes dentro de él, nos apoyaron en esta idea editorial. Esperamos que este proyecto aporte al fomento de la lectura de nuestro país, y que ella permita abrir la puerta a chilenos y visitantes de muchas partes al extraordinario acervo patagónico, y promocionar su conservación. 

Quiero agradecer a Pehuén Editores, en el nombre de su Director, Sebastián Barros, quienes han visto en nuestro trabajo una oportunidad de cooperación, y se han lanzado a la aventura de hacer un producto con base patrimonial natural, extendiendo su mirada al escenario natural que recibe y moldea el patrimonio cultural que su casa Editorial publica desde hace más de dos décadas. Esperamos que este trabajo tenga el retorno comercial necesario, que nos permitirá hacer crecer esta colección serie, facilitando la materialización de una seguidilla de títulos que tenemos en carpeta, todos basados en nuestros trabajos de investigación, educación y conservación en Magallanes.

Agradezco con especial cuidado a Paola Etchegaray un motor clave en este trabajo. A todo el extraordinario equipo de WCS, y a todos los socios que a lo largo de los años se han integrado a nuestro proyecto de conservación, y que nos han servido de guía, apoyo y motor para seguir adelante. Esperamos que esta serie Explora Magallanes nos ayude a “sacar del closet” y a mostrar el enorme y comprometido esfuerzo que tantos desarrollamos en Patagonia, haciendo investigaciones, estimulando el aprendizaje, promoviendo el conocimiento y trabajando día a día para conservar estos parajes y su biota, y construir con ello un legado que pueda llegar a muchas generaciones en el futuro.

Agradezco especial y fuertemente a cada uno de ustedes. Los presentes hoy en este Museo Regional, todos los que se han animado a sumarse a esta celebración, manifestando no sólo una curiosidad por conocer este producto,  sino por apoyar el trabajo que WCS está desarrollando desde hace unos años en Tierra del Fuego.

Como muchos de ustedes saben, Wildlife Conservation Society trabaja desde el año 2004 en la instalación de un proyecto de conservación llamado Karukinka, el que se basa  en el desarrollo de investigaciones y educación para la conservación, con el objetivo de abordar problemas críticos que nos  permitan generan condiciones en las que la vida silvestre pueda coexistir en armonía con los seres humanos. WCS hace este trabajo en Magallanes, y en el resto del mundo, porque cree que es esencial para mantener la integridad de la vida en nuestro planeta. Producto de este trabajo de años, a lo largo de los cuales hemos sido acogidos por muchos socios, es que fuimos capaces de proponer el nacimiento de la Serie Explora Magallanes, la que tiene como objetivo poner en papel, algunas de las historias que para los Magallánicos son cosa común, y que para los visitantes de Chile y el extranjero, constituyen maravillas.  

Pocos lugares en el Mundo tienen lo que tiene Patagonia: una huella humana pequeña, y grandes extensiones de territorios y maritorios naturales, los que cobijan a una variada y única biodiversidad de plantas y animales, todo embebido en historias humanas de desgarrador valor. Esta biodiversidad es el sustento de diversas actividades económicas, cuya permanencia en el tiempo o sustentabilidad, depende que seamos capaces de mantener esta “base de vida” sana y floreciente.

Wildlife Conservation Society trabaja en esto, y cada día promueve la conservación de la biodiversidad en Tierra del Fuego y otras partes, tal como lo hacen otro número importante de iniciativas nacionales. La Serie Explora Magallanes, pretende mostrar estas iniciativas, darlas a conocer, a lo largo y ancho de Chile, y en un esfuerzo adicional, llegar a audiencias de otros países. En sí misma es ejemplo de actividad económica, a la cual queremos darle también sustentabilidad! 

Creemos que hay una oportunidad enorme en Magallanes de levantarse con fuerza sobre su patrimonio natural y cultural, y de servir de soporte y ejemplo para el resto del país, mostrando que es posible conservar y crecer. Desde WCS esperamos aportar en esa construcción, con lo que sabemos hacer: conservación de la biodiversidad.

Y sobre todo promover la integración, tan necesaria como escasa, pegamento clave para construir un futuro grande y sólido. Fomentar alianzas como la de WCS, Pehuén y el Consejo de la Cultura; asociaciones nuevas, desafiantes, inesperadas, locas, cuerdas….todas las que sean necesarias, que nos permitan realizar todas las tareas requeridas, sumar a toda la gente que se necesite para conservar cada rincón bello de nuestra tierra, cada especie de planta y animal, así como cada proceso ecológico clave para mantener la exquisita vida de este rincón del planeta.  
Muchas gracias!" 
Fotos de Ricardo Muza, Pehuén y National Geographic