lunes, 30 de septiembre de 2013

¿Para qué #@$%$ sirve la biodiversidad? El ejemplo de Chaco

La pregunta que permanentemente está en el aire, cuando hablo de conservación es: para qué sirve la biodiversidad?! Este concepto tan intangible, a la vez que ubicuo, multifacético y multifactorial es complejo de resumir, difícil de transmitir, y complica la divulgación de su valor ... y por ende su reconocimiento.

Yo he hecho esfuerzos en este espacio para explicar qué es la biodiversidad, por qué es importante conservarla, y también entregar algunas claves sobre cómo hacer para conservarla. Esfuerzos de diverso color y envergadura hemos realizado con muchos socios visionarios! Y qué decir de los esfuerzos que cada vez con más frecuencia se realizan en Chile y el mundo en este sentido....

Aportando otro grano en este sentido, comienzo hoy una serie que espera mostrar para qué sirve la biodiversidad! Especialmente la nuestra...la de todos...

En Chaco2013 queda demostrado que la biodiversidad es fuente de materia e inspiración para la creación de arte! Ese espacio infinito de humanidad encuentra parte de su camino en natura. Siempre lo ha hecho. Incluso hoy. Incluso en Chile.

Sin biodiversidad en Chile, Patagonia o Chaco! se imaginan la amputación a la creación??! En nuestro trabajo hemos ido incluso más allá: abriendo el espacio investigativo del arte para responder la pregunta más importante de nuestra humanidad: cómo hacer conservación?

Acá una pequeña muestra de esta biodiversidad Chaqueña! Disfruten el tour!

Aves - Manuela Viera Gallo


Linda Ventana a un paisaje natural - Francisca Eluchans

Ramas - Magdalena Atria

Sobre un Salar
Herbario - Paula de Solmihiniac

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Todas íbamos a ser madres....una compartida razón para la conservación

Vine a Puerto Madryn a ver ballenas. Trabajando en WCS venía escuchando hace años del prodigioso mar atlántico y de su magnífica fauna marina, pues fue nuestra organización la que cimentó el conocimiento y valoración de la diversidad marina de esta parte del mundo. Y que hoy sostiene una bullante actividad turística en estas alejadas costas patagónicas. Una gran población de ballenas francas viene año a año a reproducirse en esta zona, la cual han recuperado luego de que por años fuera utilizada para prácticas de guerra.

Vine con mi vida de siempre. La de una bióloga de la conservación que entiende muy profundamente del valor de la biodiversidad para el bienestar de la humanidad. De la complejidad de esta biodiversidad, cuya mayor desgracia es ser invisible. Pues la mayoría de las especies y de las cosas que hacen (que finalmente terminan por generar todos los elementos mínimos que permiten la vida humana (y la de otros!) en este azul planeta), no son atractivas para nada. No son como las ballenas.

Pero igual me vine a Madryn, curiosa por conocer a estos emblemáticos animales, que poco o nada tienen que ver con los desafíos y necesidades más urgentes de la conservación de la biodiversidad. Al menos de los desafíos que yo conozco.

Cachorro de ballena franca saltando gozoso
Y allí estaban estos gigantes de alquitrán! Madres con sus cachorros revoloteando en las someras y azules aguas del Chubut. Jugueteando, saltando y cantando. Disfrutando unas con otras, acariciándose de mil formas. Gozando este gigantesco y maternal momento, embriagadas del ahora. Sin conciencia de su incierto futuro.



Y miraba este espectáculo junto a mis hijos. Mientras yo misma jugueteaba con ellos a esquivar el viento. A mojar nuestros pies. Mientras yo misma acariciaba y besaba sus cabezas, disfrutando de sus risas y juegos. Gozando de mi propio y gigantesco maternal momento. Embriagada del ahora.

Dejé que mi vida de siempre abandonara mi cuerpo. Y que mi entendimiento racional de la conservación de la biodiversidad quedara relegado hasta nuevo aviso. Sólo quería permanecer allí. Admirando esta danza gigante en el agua. Este goce titánico de estas madres y sus hijos. Tal como el mío con mis propios cachorros. En la playa...sus cachorros y los míos....todas madres...

Cachorros de Bárbara saltando gozosos
Y finalmente mientras escribo pienso en la madre de todos: natura. En su magnífica creación de vida, que nos sostiene a todas las madres...y en su incierto futuro. Y re-concilio mi vida de siempre con el goce que me da esta nueva mirada: la de una madre ballena correteando por el mar con su cría. Y paradojalmente, aunque el desafío de la conservación de estos gigantes marinos es titánico, en vez de angustiarme duermo tranquila. Ahíta. Llena.

Chile central - pinos que dan pena

Voy en viaje al sur. Una vez más recorro el camino desde Santiago a la región de Los Lagos. La primera vez que lo hice, hace más de treinta años atrás, recuerdo claramente la maravilla de sentir el arribo de la verde selva valdiviana, húmeda, fresca, sonora, tangible, luego de horas de viaje. Después de una vida vivida en el centro chileno... más café que verde, la exuberancia valdiviana se grabó a fuego en mi memoria. Junto a la constatación que esa variedad  compleja y excitante es la base de la vida en la que vale la pena vivir.

Este paisaje esmeralda hoy casi no existe. Ha sido reemplazado brutalmente por una alfombra de plantaciones de pino radiata. Bosques que no son bosques. Verde que no es vida. Inicialmente desperdigados en manchones a lo largo de la carretera sur, hoy estas plantaciones son un continuo que prácticamente se extiende desde Pichilemu hasta Temuco. Y más. Para colmo, son plantaciones de eucaliptos las que de vez en cuanto ofrecen un respiro de este monótono tapiz.

Una sola línea (la de la punta de los pinos), un solo olor (la de las espinas de los pinos), una sola imagen en la que no caben las especies naturales de la zona central de Chile. Una de las más ricas y exclusivas del mundo. Una monotonía tan desastrosa como peligrosa. Pues después de todo la vida es variedad. Y la variedad es la que mantiene la vida en movimiento. Y hemos visto como a lo largo de los años esta parte de Chile se ha ido empobreciendo en vidas: de plantas, de animales, de suelos, de gentes, de paisajes...

Conmemorando un nuevo aniversario del golpe, no puedo dejar de pensar que este asesinato masivo de la maravillosa diversidad de toda una región como la zona central de Chile, constituirá para las generaciones por venir en una nueva forma de atropello de la humanidad. No sólo a la chilena, sino a toda ella en su conjunto. Los equivalentes ambientales a los informes Rettig o Valech deberán venir pronto, no sólo para constatar este atropello a la vida de este lugar, sino para decidir las medidas reparatorias que permitan comenzar a revertir este proceso, y recuperar al menos en parte la riqueza y complejidad de la vida natural de nuestro Chile mediterráneo y más al sur. Y con ello la fuerza impulsora de vida y bienestar no sólo actual, sino futuro de nuestra gente.

domingo, 21 de julio de 2013

El círculo virtuoso y desconocido de biodiversidad y negocios*

Aunque poco reconocidas, las relaciones entre biodiversidad y negocios son tan variadas como significativas. La anónima verdad es que la biodiversidad genera todos los productos que consumimos (ej. alimentos, agua), casi todo lo que utilizamos (ej. materiales, medicinas, fibras), así como provee los servicios más fundacionales y ubicuos que sostienen la vida incluyendo generación de suelo, ciclaje de nutrientes, u otros que afectan más directamente nuestro bienestar como polinización y control de desastres naturales. La biodiversidad es tan poderosa que incluso provee servicios de orden educativo o espiritual, que son aprovechados ampliamente por nuestra especie.

A lo largo del desarrollo de las culturas humanas, cada uno de estos productos o servicios ha constituido la base directa o indirecta sobre la cual se han construido los más diversos negocios. Muchas veces la relación entre negocio y biodiversidad es directa como es el caso de la economía chilena, cuyas industrias más importantes como la forestal, pesquera, acuícola, agrícola, o turística dependen directamente de los servicios que presta la biodiversidad contenida en los ecosistemas terrestres, marinos y acuáticos nacionales. En muchos otros casos como la industria financiera, la relación del negocio con la biodiversidad es indirecta, y aunque más difícil de ver, ella siempre está ahí. Y dada la naturaleza de la biodiversidad, la manifestación de esta relación es siempre local, producto de historias evolutivas y sociales únicas e irrepetibles.

Las actividades humanas, especialmente las productivas afectan negativamente a la biodiversidad, lo que ha generado el más importante (y quizá el menos conocido) de los cambios globales. Nunca antes en la historia del planeta Tierra se ha constatado una tasa de pérdida de biodiversidad como la que experimenta hoy el Antropoceno. Día a día son miles las especies o ecosistemas que se degradan o desaparecen, lo que finalmente deriva en la interrupción de la amplia (y todavía desconocida) variedad de servicios que presta la biodiversidad. Esta pérdida conlleva riesgos a todo negocio, y dada su naturaleza irreversible si no es manejada a tiempo termina provocando el colapso no sólo de industrias específicas, sino de economías completas. El desplome de la industria salmonera en el sur de Chile es un ejemplo claro de esto. Pero no es el único. A la vez, la erosión del capital natural reduce la oportunidad para desarrollar futuros negocios, así como de innovar para mejorar los negocios existentes.

La crisis de la biodiversidad representa riesgos para las empresas, en el ámbito operacional al reducir el acceso y disponibilidad de insumos; en materia regulatoria ya que deben enfrentarse a requerimientos más estrictos; y en términos financieros al enfrentarse a mercados y acceso a financiamiento más exigentes en términos de gestión del impacto sobre la biodiversidad. A la vez, una mala gestión de la biodiversidad conlleva un alto riesgo reputacional, poniendo en peligro la licencia social para operar. Todos estos riesgos, abordados de manera preventiva y con la mirada adecuada, pueden ser transformados en oportunidades que aumenten la competitividad.

A pesar que se reconoce el efecto negativo que tienen los negocios sobre la biodiversidad, resta por desarrollar y fortalecer mecanismos que desde la industria puedan reducir dicha pérdida, o incluso revertirla. Este es efectivamente el desafío más crítico para lograr la sustentabilidad: mantener y recuperar el capital natural a escala local. Este desafío está siendo reconocido de manera explícita no sólo por los organismos globales de conservación (por ejemplo Convenio de Diversidad Biológica, Uniónpara la Conservación de la Naturaleza), sino especialmente por organismos de cooperación y desarrollo como la OCDE, o el International Finance Corporation del Banco Mundial, quienes han desarrollado políticas explícitas que promueven y solicitan la conservación de la biodiversidad por parte del mundo de los negocios.

De particular relevancia resulta el liderazgo que ha tomado la minería a nivel global en la adopción de políticas de pérdida neta cero en biodiversidad, lo que está permitiendo la incorporación de esta variable tempranamente en la planificación e implementación de proyectos. Esta integración permite evitar y minimizar impactos sobre  biodiversidad en los sitios de extracción, y cuando ello no es posible, asumir la implementación de compensaciones óptimas  (offsets) destinadas a restablecer la biodiversidad perdida. Directrices explícitas para ejecutar estas políticas están siendo evacuadas no sólo por compañías como Río Tinto o BHP, sino fomentadas por organismos corporativos como el International Council for Miningand Metals.

Los gobiernos de la región, incluyendo Chile, Perú, Colombia, Ecuador han comenzado a explorar y promover la compensación óptima en biodiversidad, para que pueda ser realizada por compañías bajo el sistema de evaluación de impacto ambiental. Este mecanismo ofrece la posibilidad de acotar el impacto sobre la biodiversidad, diseñando una estrategia para compensar dicho impacto por parte de la empresa.

El establecimiento de compensaciones óptimas es un proceso en construcción, y que requiere la participación no sólo del Estado, quien debe proveer una planificación nacional y regional de ecosistemas y áreas o especies relevantes para la conservación, sino de las empresas ejecutoras de proyectos. Ellas deben conocer del valor de la biodiversidad en los sitios en que se emplazarán sus proyectos, no sólo en su identidad (¿qué hay?), sino especialmente su funcionalidad (¿qué rol cumple?). Se requiere para esto un conocimiento profundo de los sistemas naturales, el que deberá ser provisto por científicos a lo largo y ancho de Chile. Las compañías deberán planificar sus actividades minimizando la sobreposición entre operación y biodiversidad de valor. Esto no sólo minimiza el riesgo innato que deriva de un manejo deficiente del capital natural, sino que en general reduce costos de operación, y minimiza conflictos con actores relevantes.

Wildlife Conservation Society (WCS) ha impulsado el desarrollo de las compensaciones óptimas en el mundo, liderando el programa Bussiness and Biodiversity Offsets PRogramme (BBOP). Corresponde éste a un consorcio conformado por agencias globales de conservación, estados, empresas y ONGs, el que ha desarrollado no sólo los conceptos, sino también la puesta en práctica de las compensaciones óptimas.  En países de la Región como Colombia y Perú, además de Chile, WCS ha apoyado al Ministerio de Medio Ambiente y compañías con el objetivo de dar a conocer esta herramienta y de su valor para promover no sólo la conservación de la biodiversidad, sino la sustentabilidad de las industrias de la Región. En nuestro país, dada la distribución geográfica de la industria nacional, existen condiciones ideales para el desarrollo de mecanismo de compensaciones óptimas por sector incluyendo no sólo el minero, sino otros como el energético, vitivinícola, o la salmonicultura en Patagonia. Ofreciendo un punto de encuentro que permitiría equilibrar el desarrollo con la conservación en nuestro país. Y aunque pueda resultar contradictorio, la oportunidad a las empresas nacionales de liderar la conservación en las áreas de producción, que es donde finalmente más necesidad se tiene de conservar el capital natural que las sostiene.

*Escrito por B Saavedra & C Silva. Publicado en Diario El Pulso, Julio 18, 2013

domingo, 23 de junio de 2013

“Ensayos", el arte de la conservación de Patagonia o el lienzo verdeazulado que pintamos en Karukinka

La ciencia de la conservación es una disciplina joven que nace para enfrentar el problema global de pérdida de biodiversidad, que quizá es el desafío más grande y menos conocido que encara hoy la humanidad. Nombrada antes como naturaleza, la biodiversidad es la matriz que genera y sostiene la vida que conocemos ahora, especialmente la humana. Nuestra sobrevivencia como especie depende de la existencia de toda la variedad de organismos que puebla nuestras tierras y mares. Pues directa o indirectamente todo lo que comemos, respiramos, tomamos, vestimos, usamos, proviene de la biodiversidad. Y nuestra Tierra, como nunca antes, enfrenta actualmente la pérdida masiva de su naturaleza: sus especies y poblaciones, y los procesos ecológicos que ellas realizan.

La ciencia de la conservación se nutre de diversas ciencias, tanto del ámbito biológico (por ejemplo, genética, ecología) como social (antropología, sociología) y, a diferencia de otras disciplinas, su objetivo final va más allá de la academia, intentando recuperar la biodiversidad en el mundo real. En toda su riqueza. En toda su complejidad. El desafío para la conservación entonces es doblemente colosal: por un lado, desarrollar aquellos instrumentos que permitan reducir o incluso revertir la pérdida de capital natural, y aplicarlos en cada rincón del planeta que sea necesario de manera efectiva. Así, esta ciencia aplicada al mundo real, no sólo debe lidiar con la casi infinita y maravillosa variedad de la naturaleza, sino que debe navegar el extraordinario mar de las personas, tanto o más diverso que la biodiversidad misma.

En un mundo dominado por la huella humana, es un escaso privilegio contar con extensiones masivas y poco intervenidas de biodiversidad. Patagonia es una de ellas, y Karukinka una singular gema verdazulada que la corona en Tierra del Fuego, pues en sus 300.000 hectáreas alberga los mejores bosques que existen en el mundo a esa latitud, y se baña en un fiordo majestuoso y rico en vida costera: el Seno del Almiranzago. Es Karukinka el área protegida privada más grande que existe en esta isla. Es Karukinka el más grande laboratorio natural para ensayar formas de hacer conservación en Patagonia. Necesarias y todavía desconocidas herramientas esperan en sus bosques el momento de ser develadas, y con ello impulsar la maravillosa diversidad de esta isla a los siglos por venir.

WildlifeConservation Society (WCS) es la ONG que dirijo y que está a cargo de Karukinka. Nuestra visión del mundo es que la naturaleza y las personas dependen una de la otra, y trabajamos para encontrar la armonía que permita la sana coexistencia entre ambas. Desarrollamos para ello investigaciones críticas que nos permitan avanzar en el camino de la conservación de la biodiversidad. Nuestro fuerte es la ciencia y el manejo para la conservación, los que aplicamos con metódica rigurosidad, focalizando nuestros esfuerzos en aquellos aspectos que más críticamente amenazan los valores de biodiversidad que nos interesa preservar: sus bosques, su costa. La mayor amenaza a este oro verde es la presencia de castores, roedor nativo de Norteamérica, el que luego de ser introducido activamente en la isla, se transformó en el mayor depredador de los bosques fueguinos. Un cáncer de dientes afilados, que día a día gangrena el mayor tesoro de biodiversidad de la Patagonia. Y esto ocurre mientras su generosa costa se agota frente a presiones de uso diversas, como pesca y turismo sin regulación, o salmonicultura desenfrenada.


Karukinka es un fin de conservación en sí mismo, del más alto valor a nivel global. Es, a la vez, un medio para desplegar en plenitud la práctica de esta ciencia, sustentada en conceptos fuertes, aplicada con el intenso realismo de la realidad local. Karukinka, en su honesta búsqueda de claves para este trabajo, ha comenzado a realizar el camino más desafiante para la conservación: el de integrar de manera explícita y orgullosa otras formas de aprehender el entorno, como es el arte. Sabemos que la variedad de miradas puede dar cuenta del complejo todo que necesitamos preservar. Y que el diálogo diverso, cándido y desprejuiciado puede ser fértil campo para sembrar y hacer crecer la semilla de la cultura de la conservación. Con la esperanza que se enraíce en Tierra del Fuego, y que sostenga el árbol de la vida de Karukinka y del resto de Chile. Esperamos doblegar no sólo castores, sino sobre todo cegueras y temores variados. Liderados por Camila Marambio, Ensayamos en Karukinka este diálogo de ciencia y arte. Desde el corazón del bosque y con la fuerza del viento fueguino los invitamos a sumarse a él.

Publicado en Revista La Panera Vol 39, 2013: 13.

Fotos Guy Wenborne, Felipe Custer

martes, 25 de diciembre de 2012

Impertinencias para la sobrevivencia - lección de vida para Karukinka

Aquí estoy en esta nueva etapa de mi vida. Enfrentando por primera vez los peores temores que pude haber imaginado nunca. Mi desafío personal es tan enorme...tan gigante... que lo primero y único que he podido hacer hasta ahora ha sido dejarme caer...Como ocurrió a Alicia, el suelo desapareció bajo mis pies, y un enorme agujero negro comenzó a devorarme. Rápido, húmedo, y sobre todo muy profundo. Destellos de luz y aire fresco sin embargo acompañan mi caída, y comenzaron a mostrar toda la riqueza subterránea, invisible y vital que me escolta hoy día.

Así me he dado cuenta que desde un principio he estado acompañada en este viaje. Tan acompañada que mi caída no se siente como tal y se ha transformado en un delicado y sensible viaje. Lleno de luz y calor. Lleno de vida y esperanza. Una enorme comunidad de familia, amigos, colegas, conocidos viejos y nuevos. Todos disponiendo su mano para sostener la mia.

Ayer estuve con Maricarmen, una vieja querida, de siempre. Espritual como pocas...me dijo que pedía por mi. Y que seguía la lección de una monja amiga, que la instruyó a pedir con impertinencia. Pues en el camino de Jesús en la tierra, aquellos impertinentes, que pedían fuerte y urgentemente, jalando los ropajes del demandado enviado, podían con mayor probabilidad ser escuchados y socorridos. Ella pide por mi así.

Y como siempre... pensé en Karukinka. Nuestro proyecto tan grande, tan bello, tan necesario como necesitado. Y me di cuenta que hemos pecado de respeto. Para solicitar la ayuda que requerimos hoy para poder sobrevivir al mañana. Y de mi caída personal he sacado esta lección que espero me acompañe el resto de mi vida profesional: aprender a ser impertinente!

No sólo demostrar con la obra, como lo hemos hecho hasta ahora, sino molestar con la palabra. Vocear lo que hoy no se ve: que la conservación es la clave para nuestro país y su desarrollo. Que nuestra visión de conservación es no sólo experta, sino necesaria, y que el aporte que hoy realizamos a nuestra Sociedad entera necesita ayuda hoy día.

Y por qué esto? Porque la construcción de una sociedad nueva depende del trabajo que realizamos hoy en Karukinka. Y son muy pocos los que hoy conectan los puntos necesarios para comprender que la conservación (o mejor dicho la falta de ella) es la clave que ordena nuestro mundo, y es la llave que abre (o cierra) nuestro futuro.

En nuestro actual y vetusto mundo, puede parecer una locura pedir ayuda en este viaje. Una Impertinencia! Tal como ayer fueron impertinentes aquellos que trabajaron para demostrar que nuestra Tierra era redonda, luego de milenios de ser plana. O los desvergonzados que se empeñaron en hacernos creer que nuestro planeta no era el centro del universo! Totalmente insolentes aquellos que echaron al suelo la generación espontánea; tal como atrevidos aquellos que mostraron que las especies cambiaban y no eran entes inmutables en el tiempo!


Tal como ayer fuimos ciegos a hechos que hoy día damos por obvios, todavía hoy no aceptamos la realidad "nueva" que nuestra sobrevivencia depende de la conservación y recuperación de nuestra biodiversidad. Y como resultado de esta ceguera extendida, hoy son pocas las fuentes de financiamiento existentes (y menos las asequibles) para impulsar este motor de cambio.  

 
Y Karukinka es un motor verdeanarnajado, poderoso y fresco como ninguno. El que unido a Tierra del Fuego, es un fuera de borda de lujo y potente, que puede impulsar a Chile hacia donde debe. Enseñar a navegar las aguas de la pérdida de biodiversidad, del cambio climático, de la desertificación, de las enfermedades emergentes, y llevarnos a la conservación de nuestra única e irremplazable arca de Noé. Nuestro país. El único con que contamos, tal como yo sólo cuento con este cuerpo. Y en lo que me resta de vida, creo que mi camino es ser impertinente y desvergonzada para clamar lo hoy invisble, pero por cierto totalmente verdadero.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Invasiones, obsesiones y acciones...el futuro de Tierra del Fuego (y el mío también!)

Las invasiones biológicas, especies que llegan a un lugar para quedarse y destruirlo, son la segunda causa más importante de pérdida de biodiversidad. En Chile hay cientos de ejemplos, a los que estamos tan acostumbrados que ya ni vemos: los pastos de Chile central como el alfirelillo o el aromo; el retamillo más al sur o el espinillo, que día a día ahoga los campos sureños con su marea amarilla. Algas como el Didymo, amenazan con infectar ríos de Patagonia.

Estamos acostumbrados a animales invasores como conejos, cabras o ciervos! sin saber que todas ellas lideran la lista de las 100 especies más invasoras de nuestro mundo! A pesar de ello las sentimos parte de nuestras vidas, e incluso nuestro Estado otorga subsidios para mantenerlas y hacerlas crecer! Sabiendo que su presencia destruye nuestro entorno, degrada vegetación y suelos, con la consecuente pérdida de agua, fértil suelo, erosionando nuestra sustentabilidad y futuro.

En el sur, bien al sur conocemos el ejemplo de los castores. Especie exótica, invasora, introducida en otras épocas en Tierra del Fuego para desarrollar una industria peletera. La cual nunca llegó, tal como nunca se fueron los invasores. El resultado de hoy son miles de miles de hectáreas de bosque de protección (aquel bosque ribereño) destruido por la presencia de esta especie. Varias veces más grande que la superficie que potencialmente destruiría Hidro Aysén o las minas de Isla Riesco, todavía este problema no llama la suficiente atención para su detención.

O el caso del ciervo colorado, una de las top 100 más dañinas del mundo, autorizada (y subsidiada) para su introducción en Tierra del Fuego. Hoy se establece como un cáncer latente en medio de esta magnífica isla, bello ejemplo patagónico. Una de las pocas islas grandes del mundo que había quedado al margen de esta invasión. Sembrada con ponzoña. A propósito.

Pensando en estas invasiones, es inevitable para mi hacer una analogía con mi propia vida. Recientemente diagnosticada de cáncer de mamas, con un invasor de otra naturaleza, pero igualmente mortal a mi futuro. En un par de semanas luego del diagnóstico, escribo estas líneas mientras me recupero de una cirugía que espero haya removido gran parte del agresor. Como si eso no fuera suficiente, y con el objetivo de darle otra oportunidad a mi vida, a posteriori podrían venir radios o quimios. Todos esfuerzos por lograr aniquilar al invasor y extirparlo de mi cuerpo. Sumado a ello, este traspié en mi existencia espero sea una oportunidad para tomar con fuerza y revisar mi vida. Ver dónde puedo apuntalar mi ser para evitar futuros brotes invasores. Reflexiones, revisiones, cambios varios esperan por mi, a la vuelta de mi esquina.

Mientras me tomaba una resonancia hace unos días, y como hago siempre que debo confortar mi espíritu, viajaba mentalmente a Tierra del Fuego, a Karukinka. Y recibía el viento fresco de la Patagonia en mi cara santiaguina. Renovando mi mente. Reforzando mi cuerpo.

Fue inevitable pensar en las invasiones de castores y ciervos en Tierra del Fuego. Hecho ya el diagnóstico de estos flagelos patagónicos, estamos a la espera de la intervención. De la cirugía extirpadora. Del inicio de la cura. Hay caminos. Hay experiencia. Existe la tecnología. Está la necesidad. Sólo falta voluntad. El verdadero motor del verdadero cambio. Del necesario cambio para poder avanzar o siquiera aspirar a un futuro. Con la esperanza obsesiva de que podríamos hacerlo. De que necesitamos hacerlo. De que vale todo el esfuerzo para enfrentar estas invasiones, y mantener así la esperanza  de un futuro no sólo para Tierra del Fuego y Patagonia, sino para el resto de nuestro Chile. Nuestro cuerpo colectivo. Nuestra vida única y bella.

Las fotos son de G Weborne, C Silva-Quintas y mías