lunes, 5 de septiembre de 2011

Inversión en conservación: la urgencia de hoy para el Chile de mañana

Hace semanas que no escribo nada en mi blog. No comenté nada del extraordinario proceso en el que estoy participando, junto a un montón de científicos, ONGs, agentes del mundo público, los que hemos sido convocados por Leonel Sierralta del Ministerio de Medio Ambiente para avanzar en la conservación marina nacional. Un excelente ejemplo de integración y cooperación. No compartí nada del día que pasé en la Cumbre de Sustentabilidad, invitada por Guillermo Turner, entre ministros, ejecutivos de empresas, un público entusiasta y positivo, además de la famosa y desconocida Erin Brockovic. Ni tampoco pude poner en palabras el extraordinario viaje que hicimos con la Sociedad de Ecologia y la Red de la Alta Dirección de la UDD, a Tregualemu y Constitución, apoyados por Masisa y Arauco. Donde de la mano de Javier Simonetti vimos cómo es posible usar las plantaciones de pino y generar espacios que ayuden a la conservación de la extraordinaria biodiversidad de esa zona. Tampoco me animé a escribir nada cuando lanzamos un corto animado que espera promocionar la ecología y conservación del guanaco! Y que fue gozado por cientos de estudiantes en la austral ciudad de Punta Arenas.

La verdad es que no me he animado a nada, pues a pesar de todos los éxitos que día a día logramos, ellos se escurren entre los dedos como arena de playa, cuando constato que todavía estamos básicamente solos en este camino. Con recursos extraordinariamente reducidos, insuficientes para la magnitud de los desafíos e inconmesurablemente mínimos en comparación al retorno que nuestra labor tiene para Chile. Y sobre todo...veo cómo día a día perdemos oportunidades de integración, por no ver lo que la inversión en conservación ofrece no sólo para el que la hace, o para el que la recibe, sino para servir de motor de cambio, de espacio de cooperación, de gozo mutuo, y finalmente de bienestar para tantos, nacidos y sobre todo por nacer.

El proyecto que dirijo en Tierra del Fuego se llama Karukinka. Es el emprendimiento en conservación más grande de esta isla. Un esfuerzo gigante por tener presencia en esta zona de singular valor: ambiental, estratégico, geopolítico, social, entre tantos otros. Es único por su origen: fue una donación. Es único por sus objetivos de conservación: los bosques subantárticos más grandes y mejor conservados que existen en el mundo. Las turberas más grandes que existen en esta provincia. Un ensamble extraordinario de especies chilenas, singulares, amenazadas. Único por su visión de conservación: basada en ciencias y educación, comprometida e integrada con la comunidad local, que espera posicionar a Chile en el mapa global de la conservación.


Cada día hacemos esfuerzos extraordinarios para lograr nuestros objetivos. Con capacidad, convencimiento, pasión. Y avanzamos. Allí casi al fin del mundo, sentimos que "hacemos patria" en el sentido más moderno y profundo de la palabra: creando un mundo nuevo, sano, integrado, positivo, cooperativo, sostenible, bello. Pero podríamos hacer tanto más. Tanto mucho más! si sólo contáramos con un poco de apoyo financiero. Y si éste fuera nacional, sería tan grande el camino que se nos abriría a todos! Cómo mostrar eso. Cómo convencer a otros. Cómo poner ojos a quien está ciego a este mundo.

Karukinka está al sur de Tierra del Fuego. Y para llegar a ella debemos viajar entre 7-12 horas (dependiendo del clima) desde Punta Arenas. Tenemos dos bases (Vicuña y Lago Escondido), donde nuestros guardaparques y científicos desarrollan gran parte de su actividad. Básicamente tenemos tres vecinos, dispersos en casi 70 km a la redonda. Una comunidad incipiente, visionaria y tremendamente esforzada. En invierno la temperatura desciende por debajo de los -15 °C. El agua se congela. Generamos energía con un generador a petróleo, el cual debemos acarrear desde Porvenir, la única ciudad que existe en nuestro lado de la Isla, distante 4-5 hrs de Karukinka. Todo lo que comemos y usamos debemos traerlo por tierra, ya sea de Punta Arenas o Porvenir. Una lechuga en Karukinka resulta un lujo asiático, el que nos damos día a día, y nos permite mantener un contingente permanente de guardas y científicos colonizando estos verdes parajes. Tenemos dos camionetas que están al límite, las cuales son insuficientes y que deberíamos haber cambiado hace dos años...pero que todavía no hemos podido. Todo cuesta en promedio un 20-30% más caro que en el resto de Chile. Todos viajamos a Karukinka con ganas y esperanza cada vez que lo hacemos. Con ganas porque es un lugar maravilloso. Con esperanza, porque creemos que nuestro trabajo permitirá transformar este sitio en un legado para las futuras generaciones: no sólo el espacio físico, sino la forma de desarrollar desarrollo y de crear país.

Nuestro trabajo casi en su totalidad está financiado hoy día por dineros de filantropía proveniente de nuestra base, en EE.UU. Es poco. Y cada vez menos debido en gran parte a las sucesivas crisis globales, las que han mermado y llevado al mínimo fondos de inversión de donantes y propios. Nuestro desafío hoy es complementar eso con aportes nacionales, y abrazar este proyecto nacional, transformándolo en un destino para la inversión criolla. Y por qué esto? Porque sabemos que la conservación es fuente de desarrollo. Y que Chile está en esta senda. Y que el mundo privado nacional puede beneficiarse, tanto o más que el mundo público, invirtiendo en ella. Y porque sabemos que hoy día muchas empresas hacen inversiones como parte de sus programas RSE u otros, que sabemos podríamos transformar en inversiones con gran sentido y futuro. Y porque sabemos que las inversiones que hoy necesitamos son pequeñas. Minúsculas erogaciones en proporción a la retribución que deriva de sumarse a un proyecto como el nuestro. Y porque vemos tantas tantas tantas posibilidades de establecer alianzas estratégicas, variadas, diversas, positivas, creativas, estimulantes y sobre todo de ayudar a abrir el verdadero mundo de la conservación al gran sector privado nacional. Porque somos expertos en ello. Como pocos por ahora. Como espero muchos mañana.

Ejemplos de espacios para la cooperación tenemos muchos, casi se puede decir "a gusto del consumidor". Porque la conservación es así: diversa, variada, creativa. Nuestro Programa de Educación, con el que hemos abierto la puerta a los niños de Porvenir, Puerto Edén, y de Magallanes al mundo de la ciencia de la conservación, posicionándolos a nivel nacional e internacional, necesita una inversión de 20 mil dólares al año (el grueso, incluyendo salarios, lo ponemos nosotros). Con montos similares  hemos generado materiales educativos escritos y audiovisuales, de carácter nacional, en castellano, cercanos a la gente, y hemos acercado a los niños de Magallanes al patrimonio natural más importante de esta parte del mundo. El que desconocían antes del nacimiento de Karukinka. Y al cual hoy aman y se sienten orgullosos de cuidar.
La costa Patagónica, una de las más grandes y ricas del mundo, nos baña y motiva para el desarrollo de nuestro Programa marino, el que tiene como desafío lograr la sostenibilidad de las industrias de la zona: pesca artesanal y turismo. Entre muchas otras cosas, realiza una expedición anual al Seno del Almirantazgo, fiordo ideal para desarrollar y poner a prueba modelos de conservación con desarrollo sostenible. Esta expedición  tiene un costo de 30 mil dólares, la que nos ha permitido develar la extraordinaria fauna marina de esta zona, explorar el mar interior de Magallanes, y generar un espacio de integración y cooperación entre investigadores nacionales y extranjeros, que esperamos nos ayude a posicionar el área dentro de las prioridades nacionales de conservación costera. Cada año tenemos más socios involucrados en este proceso, y cada año es más difícil conseguir los fondos para emprender el viaje.

El sur de Tierra del Fuego es reconocidamente un área crítica para el desarrollo del turismo de intereses especiales. En Karukinka tenemos un Plan de Uno Público que hemos implementado sólo en sus fases más primarias. Hoy estamos literalmente peleando el aporte de 50 mil dólares para poder construir un sendero de 30 km en el Valle La Paciencia, el que esperamos sea un eje del Circuito Karukinka, una ruta de más de 500 km que permitirá recorrer la zona y admirar parte de los parajes más espectaculares del mundo, incluyendo: Cordillera Darwin, su costa, sus glaciares. Este Sendero es una pequeña inversión, un pequeño paso para construir un Destino Mundial para visitantes outdoor. Pero tenemos que convencer a quien nos da el dinero, que es un negocio. Constante y sonante. Hoy. Ahora. Y eso no es tan sencillo considerando que es un área remota, casi sin gente, que recibe un par de cientos de visitantes al año ... por ahora. La inversión que necesitamos hoy debe ser más flexible. Generosa no sólo en montos, sino también en plazos, en ideales y en paciencia!
Y como creemos que el desarrollo, así como la conservación, debe ser planificado en base a elementos objetivos, que puedan ser puestos a prueba, y que pueda ser mejorado cada vez, y es por ello que realizamos investigaciones diversas, que apoyan nuestro trabajo de restauración de Patagonia, de erradicación de castores, o de conservación de turberas (amenazadas por minería), o de investigaciones marinas, las que requieren unos pocos miles cada año. Y que nos permitirán realizar la erradicación más grande de especies exóticas del mundo, o la conservación de los humedales más importantes de esta parte del globo, o el desarrollo de mecanismos de extracción sostenible de recursos marinos, respectivamente. Todas y cada una, iniciativas de conservación de nivel mundial, que necesitan ser conocidas y apoyadas, pues muchas tendrán injerencia directa sobre las industrias del mañana, y que hoy son las sostienen la economía nacional.
Entregamos incluso una Beca, de menos de 5 mil dólares, la que permite apoyar jóvenes investigadores que trabajan en Tierra del Fuego. Y recibimos decenas de estudiantes en práctica y voluntarios. Y decenas más son rechazados, pues no damos abasto para todos ellos!

Todos estos son espacios esperando ser colonizados por socios nacionales. Inversiones menores, con potenciales grandes retornos, enormes beneficios tangibles y sobre todo intangibles. Todos nuestro programas educativos podrían ser blanco de empresas comprometidas con educación ambiental, las que trabajan a lo largo de Chile. Además de los productos específicos como libros u otros, Karukinka puede ser usado como destino de giras de  trabajadores, sus hijos, de ejecutivos, espacio para la integración nacional, de goce estético, de energía de cambio.
Todo nuestro programa de conservación de turberas puede ser blanco de compensaciones en biodiversidad para la industria minera nacional. Inversiones mínimas para una industria millonaria, que ayudaría a mitigar problemas globales de balances de carbono, además de conservar el agua escasa en su industria, y escasa en el resto del planeta.

Y la conservación de nuestros bosques podría ser fácilmente blanco de inversiones en conservación hechas por la industria forestal nacional, la cual se construye mayoritariamente sobre especies exóticas. Karukinka podría ser su cara de conservación, de conservación de bosques nativos, complementaria a su producción. Ambas en una misma moneda llamada Chile.
Y por qué a industria pesquera y acuícola nacional no podría pensar en invertir en la conservación de los fiordos más importantes que existen en Patagonia, incluyendo el Seno del Almirantazgo? O la exitosísima Banca nacional no podría invertir en desarrollar aquí un negocio sustentable de turismo y de pesca? Una inversión futura, un negocio del siglo XXI?
Y vemos un espacio enorme para la inversión de industrias outdoor, de energías alternativas, de construcción para zonas extremas, quienes podrían usar Karukinka como un gran laboratorio natural para probar y promocionar sus productos, ayudando a construir este Destino, haciendo que el norte de los visitantes del mundo sea Patagonia Sur. Por qué no adoptar un Sendero en Karukinka, construirlo, proveerlo de materiales de promoción, por 3 mil dólares aportar con un módulo a los refugios que debemos disponer en estos senderos, para asegurar calor y vida a turistas, investigadores y estudiantes, y que cual módulos espaciales, debemos llevar al medio de este universo natural. Cápsulas de vida. Pasos hacia el futuro.

Todas invitaciones a conocer, a romper el hielo, a comenzar a saber, a preguntar, a mirar al sur. Vemos tantas posibilidades! Tenemos tanto que ofrecer! Y así como nosotros, muchos otros que hacen conservación a lo largo de Chile. Todos esperamos poder llegar a la persona correcta, a tocar su corazón, su cabeza y lograr que su bolsillo vea y apoye esta inversión que es necesaria y beneficiosa. Necesitamos abrir estos canales de cooperación, que nos ayuden a transportar el agua fresca y  limpia de la conservación, dejarla correr por las venas de nuestro país, que bañe nuestros cuerpos y nos permita refrescar el alma para transitar nuevos caminos. Para construir futuros. Para fortalecer relaciones. Para crear destinos: positivos, cooperativos, bellos.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Discurso Apertura Cátedra Magistral en Ciencias Ecológicas, Conservación y Desarrollo

Lanzamos ayer una novedosa propuesta para destacar ejemplos positivos en los que las ciencias ecológicas, la industria y las políticas públicas se encuentran de manera positiva y sinérgica. Es la Cátedra Magistral de Ciencias Ecológicas, Conservación y Desarrollo, la cual organizamos con la Red de la Alta Dirección de la UDD, el Ministerio de Medio Ambiente y nosotros, la Sociedad de Ecología de Chile. Será este un viaje conceptual y práctico para conocer de ecología y su aplicación a problemas de conservación nacionales. Cada paso de esta travesía será dada de la mano de un ecólogo y alguna industria. Una apuesta novedosa y necesaria, de la que les contaré más adelante. Por ahora, va sólo mi discurso de apertura, entregado ayer en la sesión inaugural en el GAM.

Muy bueno días a todos. En nombre de la Sociedad de Ecología de Chile, y el mío propio, les doy la bienvenida al “Primer Módulo de la Cátedra Magistral en Ciencias Ecológicas, conservación y desarrollo”, el cual es un esfuerzo conjunto de la Red de la Alta Dirección de la Universidad del Desarrollo, la Sociedad de Ecología de Chile, el Ministerio de Medio Ambiente, y que ha sido finalmente posible gracias al apoyo que todos ustedes le están brindando hoy día aquí, con su presencia.

El avance de las ciencias es reconocido como uno de los elementos clave para el desarrollo, y nuestro país ha hecho esfuerzos en los últimos años por promover e incentivar la participación de las personas en el quehacer científico nacional. Es difícil sin embargo, imaginar cómo se materializa el aporte científico a la vida cotidiana de un país, como puede ser la industria, las políticas públicas, la educación, por nombrar algunos ejemplos.
En particular las ciencias ecológicas, mandatadas a escudriñar y entender la distribución y la abundancia de los organismos, son una joven rama de las ciencias biológicas demandada cada vez con más fuerza para apoyar el desarrollo sostenible y el manejo de los recursos naturales. En un país como el nuestro, primariamente productor de estos recursos, el manejo adecuado de los mismos puede determinar no sólo la viabilidad de una u otra industria, sino la sustentabilidad en el largo plazo de toda su economía.

El trabajo conjunto, activo y productivo de la industria con las ciencias ecológicas, en donde se aborden problemas de interés público, marca una ruta deseable para Chile, a la vez que poco conocida. Las ciencias ecológicas ofrecen conceptos clave, monedas de cambio, sobre los cuales potencialmente construir o materializar estos esfuerzos, como por ejemplo biodiversidad, conservación, servicios ecosistémicos, cuenca, manejo de recursos, entre muchos otros, los cuales son áridas peñas de transitar cuando se está fuera de la academia (e incluso a veces cuando se está dentro de ella!).

Es sin embargo, en la integración de estas ideas a las prácticas regulares de la industria o de las políticas públicas, donde estos conceptos se hacen patente, y surgen cual poderosa y útil aparición, que oh sorpresa! puede incluso agregar valor a las actividades humanas más allá de las fronteras de lo netamente científico o académico. Este espacio conjunto, de confluencia y sinergia es menos común, a la vez que más ineludible en el Chile que necesitamos construir: integrado, productivo y sostenible.

En Chile tenemos ecólogos de clase mundial, y también industrias poderosas, competitivas y posicionadas en la región y el globo. Los desafíos que ellas enfrentan son comunes, y dicen relación con el manejo sostenible del patrimonio natural del que directa o indirectamente dependen para mantener sus actividades en el tiempo.
Existen a la vez, espacios de borde, en donde tanto científicos como empresas han sido capaces de encontrarse, de dialogar y generar sitios para mirar al otro de frente y entender no sólo las necesidades, sino las inmensas posibilidades de cooperación entre unas y otras. Y allí, en la praxis del día a día, materializar los áridos conceptos de la ciencia, y verlos como puertas abiertas y como invitación a construir un camino conjunto, de beneficios variados, y al cual una vez que se ha entrado, es difícil volver atrás.

Es inspirador que hoy nos encontremos en el Centro Gabriela Mistral, la maestra más destacada de nuestro país, que a lo largo de toda su vida se entregó a generar espacios de aprendizaje que permitieran a su gente salir adelante. Y con ello alcanzó la gloria, y dio gloria a nuestro país, posicionándolo en mundo como pocos otros lo han hecho.

Decía Mistral que nuestro país era un “Pequeño territorio, no pequeña nación; suelo reducido, inferior a las ambiciones y a la índole heroica de sus gentes”. Es este espíritu emprendedor, el que Mistral define muy bellamente cuando indica que las “Patrias angostas o mínimas que se exhalan en radios grandes de influencia son siempre mayores y hasta se vuelven infinitas. Nadie puede echar sonda en su fondo; no puede saberse hasta dónde alcanzan, porque sus posibilidades son las mismas del alma individual, es decir, inmensurables”.
En la Sociedad de Ecología de Chile, creemos que hay inmensurables posibilidades de cooperación, esperando por ser alcanzadas y/o desarrolladas para ayudar a resolver los múltiples desafíos que tenemos como país. Ejemplo patente de ello es esta Cátedra Magistral, la cual es mayoritariamente el producto de la generosidad de todos sus participantes, científicos y empresas, y del interés común por poner en valor el trabajo que a veces por años ha sido desarrollado, laboriosa y visionariamente por sus participantes.

La Sociedad de Ecología de Chile es la agrupación de ecólogos profesionales de Chile, todos formados en la disciplina, posicionados en la academia, en el mundo público y privado, aplicando de formas variadas los conceptos clave que estructuran y definen esta ciencia. Un ramillete de lujo de estos profesionales dará forma a esta Cátedra, y es para mi un honor poder agradecer hoy día la participación y apoyo de Juan Armesto, Olga Barbosa, Juan Carlos Castilla, Juan Luis Celis, Manuel Contreras, Miriam Fernández, Pablo Marquet, Sergio Navarrete, Sonia Reyes, Ricardo Serrano, Leonel Sierralta y Javier Simonetti, todos miembros de la Sociedad de Ecología de Chile, los cuales han dispuesto de su tiempo y ganas para sumarse a esta aventura. Poniendo el mejor conocimiento científico a disposición de nuestros alumnos, y abriendo sus “laboratorios” para compartir su visión de las ciencias, su aplicación al desarrollo y su potencial impacto en políticas públicas.

Agradecemos a Josh Donlan, Stephan Halloy, Renato Quiñones,  Ray Vicuturine, científicos de Chile y el extranjero, que se han hecho eco de nuestra convocatoria, con muchas ganas y más experiencia, y están prontos y dispuestos para traerla a nuestras manos y alimentar, ayudando a saciar, nuestras interrogantes.
Agradecemos especialmente a Aguas Andinas, Arauco, Corporación de bosques de Zapallar, Masisa, Minera Los Pelambres y Viña Arboleda, quienes desde el mundo privado han dado su entusiasta respaldo a esta iniciativa, y generosamente se han dispuesto a abrir sus puertas y compartir el conocimiento que han ganado, poniendo el interés común a la par al menos, de sus intereses corporativos.

En conjunto, de la mano ciencia e industria, desarrollaremos el resto de esta Cátedra, visitando en cada módulo los laboratorios naturales que han surgido creativa y a veces desafiantemente por estos actores.
En este camino miraremos con otros ojos las plantaciones forestales en la costa del Maule, uno de los puntos más ricos de biodiversidad chilena.

Conoceremos el laboratorio costero más importante de esta parte del globo y sobre el que se han construido políticas públicas de conservación marina de impacto global.

Recorreremos nuestra ciudad, Santiago, descubriendo los innumerables espacios que ofrece para la conservación de la biodiversidad nativa y el bienestar urbano.

Tocaremos con nuestras manos el aporte hecho por la industria minera a la recuperación de humedales costeros, críticos  espacios para la vida de la mitad desértica de nuestro país.

Cataremos el valor que puede agregar una mirada ecológica a la floreciente industria del vino nacional, y finalmente, 
Conoceremos cómo la comunidad organizada puede promover la conservación de una de las zonas más ricas y más amenazadas del planeta, en los bosques de Zapallar. En este anfiteatro natural, en esa magnífica placa petri mediterránea, haremos nuestra última reflexión sobre lo vivido, de la mano del Ministerio de Medio Ambiente, el ente garante de la protección del patrimonio natural chileno. Nuestro socio calve en esta iniciativa.

La Cátedra Magistral que hoy inauguramos es única en su tipo, y cuando se piensa en innovación, es un ejemplo notable y criollo de la misma. Sin precedentes, se transforma el viaje que hoy iniciamos en un gran experimento, lo cual a la Sociedad de Ecología hace redoblar su entusiasmo, pues es la experimentación el sustento de cualquier ciencia, y es gracias a ellos que se han dado pasos enormes en la historia de nuestra humanidad.

Los invitamos hoy a sumarse con curiosidad y ganas a esta experiencia, a complementar nuestra propuesta con vuestros talentos, a abrir los espacios para el aprendizaje personal y corporativo. Esperamos en este proceso, ayudar a enriquecer y agregar valor a nuestros trabajos, y contribuir con esto a fortalecer el desarrollo de nuestro país, permitiéndole también un amplio futuro.
Muchas Gracias!

Gabriel Bunster también estuvo apoyándonos!
El Diario Financiero también encuentra nuestra propuesta interesante!

lunes, 25 de julio de 2011

Abriendo caminos para la conservación de Tierra del Fuego: el sendero La Paciencia y nuestra paciencia para hacerlo realidad!

Desde hace días que no escribo nada en este espacio...porque he estado con la cabeza y manos en otra: tratando de sacar adelante los informes, proyectos, propuestas que nos permitan obtener algo de los recursos que necesitamos para sacar adelante los desafíos más críticos que tenemos en Tierra del Fuego. Y eso agota!

Y entonces para poder reavivar la llama que mi corazón necesita para sacar adelante todos estos trabajos, viajo mentalmente a Karukinka, y recibo el viento fresco en la mi cara, y lleno mis pulmones con el fuego helado de Tierra del Fuego.
Cumbres del valle La Paciencia en Karukinka
Esta vez viajé al Valle La Paciencia, una de las vistas más bellas del sur de la isla: dos cordones de montañas verdes, cubiertas con los bosques más magníficos que existen en el lugar, con picos nevadamente imponentes, y en el fondo las aguas del increíble Lago Deseado corriendo hacia el Lago Despreciado, y desde allí fluyendo suavemente entre medio de las coloridas turberas del valle, tratando de alcanzar la costa, y llegar al anhelado mar en la Bahía La Paciencia. Bella y revitalizadora imagen....

Valle La Paciencia, desde Mirador en Karukinka
Desde hace años estamos empeñados en construir un sendero para visitantes en este Valle de la Paciencia, que permita conectar la tierra con el mar de Karukinka, y que abra un espacio para la contemplación y el goce de la naturaleza fueguina, y de nuestra visión de conservación. Es una ruta de casi 30 km, por terrenos remotos e inhabitados, que ofrece a los visitantes acceso a ríos, turberas, lagunas altoandinas, y una serie de paisajes sobrecogedores por su frágil grandeza. Decenas de aves, animales y plantas multicolores acompañan a los visitantes en la travesía. Un lindo desafío que ya se está acercando a la realidad.

Bahía La Paciencia  en Karukinka. Atrás PN Alberto De Agostini
Después de años logramos un apoyo de CORFO Innova, con  el que esperamos (y esperamos que todo salga bien!) poder materializar este largo anhelo el próximo verano. Estamos excitados y expectantes, pues sentimos que no sólo estamos construyendo un sendero para visitantes de Karukinka, sino que estamos abriendo nuevos caminos para que la conservación se abra paso en el sur de Tierra del Fuego. Será este sendero, parte del circuito Karukinka, una ruta de más de 500 km que estamos construyendo, y que esperamos nos ayude a poner en valor toda la zona, transformándola en destino global para visitantes outdoor. Ya hemos avanzado algo de esto, pero los desafíos más grandes esperan todavía por constuirse! Y este Sendero La Paciencia será nuestro primer mito derribado! Los invitamos desde ya a disfrutarlo, tal como yo lo disfruto ahora, mientras escribo estas palabras....y dejo estas imágenes para ayudar a refrescar la mente de otros...
Lago Deseado en Tierra del Fuego

Serranías de La Paciencia en Karukinka

Cóndores en Valle La Paciencia  en Karukinka

Rayadito en bosques del Valle La Paciencia, en Karukinka

Martín Pescador en Valle La Paciencia en Karukinka







Las fotos son de Guy Wenborne, Ricardo Muza y Stjepan Pavicic

lunes, 27 de junio de 2011

Recuerdos del futuro, la conservación que hacemos hoy en Tierra del Fuego

Vi ayer un impactante documental realizado por Werner Herzog: The Cave of the forgotten Dreams. Escrito, narrado y dirigido por Herzog, es un viaje en el tiempo a la Cueva Chauvet Pont d'Arc, el registro más antiguo de arte que existe, el que muestra un ensamble de animales diversos y hoy misteriosos, pero que hace 35.000 años eran fuente de gloriosa inspiración a los artistas paleolíticos de la zona.

Leones, mamuts, rinocerontes, osos, caballos, y ciertamente humanos convivían en esta zona, en medio de un período glacial, con escasas zonas habitables. Unos a otros se miraban, temían y seguramente respetaban. La mayoría de ellos no existe hoy, y llegan a nuestros ojos por una casualidad tan única como el big bang, o la aparición de la vida en la tierra. Herzog como en mucha de su obra, muestra personajes que enfrentan a la naturaleza, pero que al final se rinden ante ella. Aquí los personajes son anónimos, pero la fuerza de madre natura es tan abrumadora que aturde.

La Cueva descubierta hace unos pocos años, ha sido protegida para su preservación futura. Abierta virtualmente al público, ofrece una exquisita ventana al pasado, la que Herzog con maestría transforma en un cordón umbilical a nuestra madre naturaleza. Una madre viva, salvaje, musical, protectora, que incluso fue capaz de velar el sueño de este hijo por más de 30.000 años, y para fortuna nuestra, despertarlo ante nuestros ojos. Y mientras Herzog se pregunta por los sentimientos más íntimos que motivaron a los artistas de Chauvet Pont d'Arc, yo me transporto a Karukinka, el área protegida que es nuestro blanco y herramienta para la conservación al sur de Tierra del Fuego.

Mientras la luz de Herzog develaba las creencias más íntimas de estos seres paleolíticos, sentía yo el frío en mi cara, y pensaba en el sur del sur donde existe uno de los parajes más sobrecogedores de nuestro país. Siento su belleza verde y fría, su vastedad, su soledad, su poder y su mística. Pensaba en las personas que pintaron los increíblemente bellos animales en Chauvet, y de cómo hoy podemos tenerlos a la mano...sentir sus cascos y el viento golpear sus cabezas. El mismo viento que golpea nuestras caras en Tierra del Fuego siempre...

Pienso que Karukinka  es una obra de arte toda, colorida, viva como lo estuvo  en su momento Chauvet. Un paisaje único en Chile, con una historia tan poderosa como sobrecogedora. No somos artistas, pero sentí que nuestra tarea de conservar estos parajes, era lo más cercano que podríamos estar del arte. Y siento que tal como los pintores anónimos de Chauvet, podríamos pensar en 35000 años en el futuro, y ver Karukinka todavía viva, intacta, verde, fría y rebosante de fuerza y poderío. Y siento que sólo seremos capaces de llevar Karukinka al futuro si logramos hacer bien nuestra tarea de conservación hoy... y anónimamente pintarla con arte, magia y sabiduría, como estoy segura los artistas del pasado pintaron las hermosas bestias de Chauvet.


miércoles, 22 de junio de 2011

Shile necesita más ecólogos!

Estoy trabajando en mi oficina, está nublado y hace frío. En unas pocas horas de la mañana he abordado tres temas críticos: invasión de castores, conservación de turberas y conservación marina. En cada caso gestionando actividades relevantes por su efecto inmediato o proyección para el país: el proyecto de erradicación binacional de castores, un proyecto GEF para conservación de turberas, un Taller binacional de turberas para fin de año, una propuesta para el Ministerio de Medio Ambiente para que podamos identificar y definir las áreas de la costa de Chile que deberían ser protegidas, y un programa en el que queremos crear un espacio web de análisis y difusión del conocimiento e importancia para la conservación de la biodiversidad costera en las costas de Patagonia.

Estoy además trabajando con mis socios de Punta Arenas para responder a una invitación que nos hicieran desde Tierra del Fuego y hacer un programa de Educación Ambiental para jóvenes de Porvenir en riesgo. Queremos llevarlos a Karukinka, e inspirarlos con la conservación y la vida outdoor. También estamos pedaleando, para poder sacar adelante la fase 1 de un proyecto InnovaChile de Corfo, con el que esperamos construir un sendero en el Valle la Paciencia en Tierra del Fuego, y nos permita generar un espacio inexistente hasta hoy día, para que la gente pueda llegar a esta zona, valorar su importancia para la conservación, y poder abrir este espacio a las ciencias, educación y el turismo para la conservación. Tenemos que convencer a Corfo que es importante y que es un negocio, y para eso hemos pedido apoyo a todos los que están directa o directamente involucrados con el turismo en la zona, como Cámara de Turismo, Cristián Donoso, Lodge Lago Deseado, y otros.

Me están pidiendo desde el Consejo de la Cultura un documento que muestre el valor de Magallanes para el turismo cultural. Y con Carmen Espoz de la Universidad Santo Tomás, estamos viendo las prioridades de conservación y las acciones críticas que hay que hacer en el sitio Bahía Lomas, un humedal costero de relevancia mundial, que queda en Tierra del Fuego. Más encima he enviado esta mañana, un documento que elaboramos respecto de la amenaza de invasión de ciervo colorado en Tierra del Fuego, el que espera llamar la atención sobre un inminente desastre ambiental en la isla.

En esta mañana me he comunicado con Suecia, Argentina, Estados Unidos, España, Nueva Zelandia, además de Santiago y Punta Arenas, para poder delinear proyectos, buscar agencias de financiamiento, pedir ayuda al gobierno. Todo con el objetivo de hacer avanzar el conocimiento y valoración de la biodiversidad nacional, y de favorecer el entendimiento general que la biodiversidad es crítica para el bienestar humano.

También estoy viendo un Programa de lujo que estamos haciendo con el Ministerio de Medio Ambiente, la Red de la Alta Dirección de la Universidad del Desarrollo y la Sociedad de Ecología de Chile, con el objetivo de mostrar a altos ejecutivos nacionales, ejemplos bellos y positivos sobre cómo la incorporación de las ciencias ecológicas en las prácticas industriales, no sólo agrega valor, sino que promueve la conservación del patrimonio natural chileno.

Y para más remate! estoy escribiendo este posteo, pues escribiendo a Patricio Camus (quien también está metido en mil cosas relevantes), me di cuenta que en realidad lo que nos hace falta es tener más ecólogos y ecólogas nacionales, activamente trabajando en mil partes: reparticiones, empresas públicas y privadas, ONGs y todos los espacios en donde sea necesario vincular la biodiversidad y las actividades que  desarrollamos los humanos! Todos a quienes conozco que trabajan en ecología y especialmente en conservación, están sobresaturados de trabajo. No sólo producto de su entusiasmo, sino por compromiso y por la magnitud de las necesidades!

Así como sabemos que necesitamos médicos especialistas, profesores de calidad, técnicos de alto nivel, también necesitamos ecólogos que puedan abordar todos los problemas relacionados con la gestión de la biodiversidad y los recursos naturales de este país, léase investigaciones, educación, inventarios, catastros, proyectos específicos, a escala nacional, regional, comunal, en empresas, parques, playas, áreas públicas, urbanas, campos agrícolas, plantaciones de pino, y todo lo que no puedo nombrar! Ecólogos y ecólogas puedan aportar con una mirada sistémica, integrada y científica, que contribuyan para avanzar en la visualización y resolución de los múltiples problemas que tenemos en Shile! muchos de ellos críticos para lograr la sustenabilidad! que no es otra cosa, que pensar que podríamos estar aquí mañana!

martes, 21 de junio de 2011

Tierra del Fuego... y del viento... y de tantos ejemplos!

Llegar al sur de Tierra del Fuego no es fácil, y mucho menos es llegar para tratar de hacer cosas nuevas! El proyecto Vientos de Cambio, que estamos haciendo con apoyo de Disney y liderado por la Universidad Técnica Federico Santa María, de Valparaíso, ocurre al sur de Tierra del Fuego, en una comuna que se llama Timaukel, igual que el Dios más importante de los Selk’nam, el pueblo que alguna vez vivió en estas frías tierras.  
En la comuna de Timaukel hay pocas personas, casi 500 en total, las que viven dispersas en las muchas estancias del lugar. El poblado más grande es Villa Cameron, una bella quebrada que da al mar, en la Bahía Inútil, y donde viven cerca de 60 personas. En la Escuela de este lugar, es donde nosotros trabajamos este proyecto, y lo hicimos con el apoyo y entusiasmo de todos los estudiantes y sus profesoras. 
Para llegar a Villa Cameron partimos desde la ciudad de Punta Arenas, que queda al sur de América del Sur, al lado norte del Estrecho de Magallanes en Chile. Desde allí cruzamos hacia el sur en un transbordador que nos llevó hacia la ciudad de Porvenir, la más importante en el lado chileno de Tierra del Fuego, con cerca de 6000 habitantes. El viaje por mar es bello, muy movido a veces, pero siempre el Estrecho te brinda lindas vistas de aves, delfines, pingüinos y los cielos más espectaculares de Patagonia.
El cruce del Estrecho dura un par de horas, y luego debemos seguir más al sur, bordeando la bella Bahía Inútil, en un viaje de encanto, donde se cruza la mitad de la isla y se conoce la estepa patagónica: grandes extensiones planas de zonas con pastizales, las que han sido usadas por decenas de años para la crianza de ovejas. El camino está casi vació de gente, pero lleno de animales como guanacos, flamencos, zorros, caranchos, cóndores, cururos. Ovejas se ven por montones, y de vez en cuando, un gaucho montado en su caballo y acompañado por su perro. 
Luego de otras 3 horas más de viaje, llegamos a Villa Cameron, que es una bella quebrada en medio de esta estepa, a orillas de la Bahía Inútil, donde parece que el tiempo se hubiese detenido, y la locura y apuro del mundo moderno parecen una verdadera locura. Esta Villa tiene una pequeña escuela llamada Ignacio Carrera Pinto, que estuvo cerrada un tiempo, pero que fue reabierta para recibir a 11 niños chilenos y ayudarlos a aprender las cosas que se aprenden en las escuelas! 
Son chicos bellos, que cursan diferentes niveles, pero todos juntos. Están los más chiquitos, de primer año, que son Sofía, Francisca, Cristóbal y Josttin. En el Tercer Nivel sólo está Janni, mientras que el Cuarto Nivel, incluye a Erwin, Catalina, Fernanda y Constanza. En el nivel más alto, el Octavo, sólo está Nicolás! Que con sus 13 años, es el más “viejo” de todos los compañeros! Son todos los niños de la comuna, y en su mayoría son hijos de trabajadores de estancias o de las personas que prestan servicios en la posta y el jardín infantil, que son cargos municipales.
Sus maestras: Silvana Díaz Rodríguez, Paola Moya y Esmerita Ruiz Romero, se las arreglan para dar todas las clases necesarias, armar barullo y hacer que esta Escuela parezca un gran centro educativo, entregando entusiasmo y ganas, cada día de clases! Ellas estaban muy contentas con el Taller que hicimos, y desde el primer minuto agradecieron que WCS y la Universidad hubiesen decidido realizar esta actividad allí. Porque son pocos, muy pocos, los que se entusiasman con llegar tan lejos. Y menos, los que se entusiasman con hacer alguna actividad conjunta.

Para la Directora, es muy relevante que los niños puedan tener contacto con experiencias educativas como esta, a temprana edad. Ella cree que esto ayuda a que los chicos puedan ir transformando sus mentes, abriéndose a buenas ideas. A utilizar recursos naturales que causen el menor impacto ambiental posible. Si ellos lo comprenden muy bien ahora, seguro que eso influirá en lo que piensen a futuro al respecto.
Los niños de Villa Cameron tienen “fácil” acceso a la Escuela, ya que viven dentro de la Villa o en la estancia vecina. Erwin por ejemplo, vive a unos 15 minutos en vehículo y llega todos los días trasladado por un vehículo municipal. Luis, de 8° vive en la Estancia Darwin, más al sur de la Villa, a unas 2 horas en vehículo, por un camino bastante barroso y complicado. Él debe permanecer durante la semana en Villa Cameron y puede volver a casa sólo por el fin de semana. Constanza y Catalina de 4° y Francisca de 1° también viven a unos 20 minutos al sur de Villa Cameron. Estas distancias parecen no ser largas, pero en general las condiciones de la ruta son malas lo que hace su traslado difícil. Sobre todo en invierno, cuando hay mucha nieve y todo está escarchado. Cubierto de una capa  de hielo resbalosa y a veces mortal.

Para los niños de Villa Cameron la Escuela es su lugar de  entretención, donde pueden compartir con más gente, además que permanecen gran parte del día allí y sólo regresan a sus hogares en la tarde. De hecho en gran parte del año, salen de sus casas de noche y regresan cuando también ya está oscuro, en la tarde. Porque no hay cultura de outdoor, ni infraestructura que lo promocione, los niños viven una vida bastante sedentaria en Tierra del Fuego. La mayoría de las actividades transcurren en espacios cerrados. Sólo algunos niños colaboran en el trabajo de sus padres, que está relacionado con la ganadería, y entonces salen y visitan los campos de ovejas. Pero eso sólo pasa cuando las condiciones climáticas lo permiten, que no es muy frecuente!

Nosotros llegamos a la Escuela en Abril, en un día frío, como casi todos los días de Villa Cameron. Nuestro objetivo era trabajar con los niños en un Taller Manual, y también en instalar una de las turbinas eólicas del proyecto de Disney for Change. Toda la escuela estaba allí. Completa! Los once niños y sus profesoras! Y nosotros! Se juntó un grupo grande!
Realizamos primero una charla en donde hablamos de los diferentes tipos de energías limpias que existen en el mundo y la importancia que ellas tienen para mantener el mundo futuro. Alejandra Cortéz, experta en el tema, se centró en hablar de la energía eólica, y de cómo la fuerza del viento podría ser una fuente limpia de energía, y dar luz y más, por mucho tiempo.
Imaginamos y dibujamos todas las cosas que el viento puede mover, como globos, ropa, pelos, flores, bolsas, y más! Las dibujamos de colores y con ganas, pues en Tierra del Fuego el viento está en todas partes. Y se ve y se siente siempre. No es invisible, pues está siempre allí. No es un invitado de invierno, sino un compañero muy ruidoso todo el año.
Pero luego de dibujar vino lo más entretenido, pues armamos turbinas eólicas, para que ver cómo el viento se transforma de viento en luz. Las hicimos con pequeñas botellas plásticas, de las bebidas, y les pusimos una hélice y una pequeña turbina. Y por supuesto incluimos una pequeña lucecita roja! Un semáforo para que nos mostrara cómo funcionaba la cosa! Cada niño armó su propia turbina, para luego llevársela a casa y compartirla con su familia. Uno de los más pequeños, de primer año, era muy habiloso, y pudo armar su turbina sin mucho problema. De hecho, fue uno de los primeros en terminar, siendo que no tenía más de 8 años! Un pequeño ingeniero eólico fueguino había nacido!
Todos quedaron extasiados al ver que al mover el remolino se prendía la pequeña luz roja, y quedaba demostrado que habían hecho un excelente trabajo! Pero teníamos  que mostrar que el viento era nuestro amigo, y por eso salimos al patio para que las turbinas se movieran con el viento, pero oh! Que gran sorpresa! Justo ese día no había viento! Una cosa rara en Tierra del Fuego! Fue como un chiste ambiental! Pero los niños fueguinos saben cómo enfrentar la adversidad, y comenzaron a correr con las turbinas, transformándose ellos en viento  y haciendo que sus turbinas funcionaran y prendieran las luces rojas!
El pequeño habiloso, decía que iba a enterrar su turbina fuera de su casa, justo en la entrada, para que cuando hubiera viento se prendiera la luz y diera la bienvenida a las visitas. Los chicos quedaron felices con su trabajo, y entusiasmados de ver cómo funcionaba en grande. Entonces nosotros salimos y comenzamos a trabajar en la instalación de la turbina grande.  
Pablo Sills, el jefe del proyecto, es un arquitecto experto en el tema. Un gran entusiasta de la arquitectura sustentable y un gran profesor. Él fue el que compró y trajo la turbina a Tierra del Fuego y el que sabe todos sus secretos. Lo primero que hizo fue mostrar las piezas a los chichos, contándoles qué era cada una y para qué servía. Les mostró cómo iba a estar conectada a las baterías y cómo iban a permitir encender un set de luces que instalaríamos dentro de la escuela. Conversamos mucho con los chicos y ellos compartían sus propias experiencias. 
Uno de los más grandes, Erwin que vive en una estancia, se quedó un buen rato conversando sobre las turbinas. Él conocía de esto, pues tenía en su casa paneles solares. Entendía muy bien la importancia de esto,  pues  así no contaminaba como los motores típicos. Ya sabía del uso de molinos de viento, pero al armar su propia turbina, pudo entender muy buen cómo funcionaban.
A las cinco de la tarde, los chicos tuvieron que volver a sus casas. Se fueron contentos, cada uno afirmado de su pequeña turbina. Y cada uno sabiendo de la fuerza del viento que todos los días veían, y de cómo transformarla en luz para sus días. Algunos de ellos, volvieron luego de tomar el té a mirar cómo continuaba nuestro trabajo.
Eran más de las siete de la tarde y nosotros todavía no terminábamos, pues debíamos concluir la instalación de la turbina. Nos tomó todo el día. Finalmente lo logramos! Y paramos la turbina grande de la escuela, que era muy importante para la Directora, pues en Villa Cameron es muy frecuente que se corte la luz, ya que el generador que tienen es viejo y con poco mantenimiento. Entonces deja de funcionar y los chicos de la Escuela quedan a oscuras. Y esto es muy evidente en Tierra del Fuego, pues en invierno, la luz del día dura muy poco, y deben hacer todas sus clases con luz artificial. En pleno invierno, amanece cerca de las 9 de la mañana, pero ya las 4 de la tarde, la Escuela y todo el resto de la Isla, están a oscuras!
Ahora, que la turbina está instalada, los chicos de la Escuela, son los únicos en la Villa Cameron que cuentan con luz para trabajar cuando se estropea el generador! Y se juntan entonces en la sala común, y hablan, leen, juegan, o simplemente imaginan al resto del mundo, y se sienten más cerca, conectados con el resto de los niños del globo! Ellos sienten la magia de ver el salón alumbrado con una simple turbina que está afuera, en el patio y que además conocen perfectamente cómo funciona!
Sabemos que los chicos se entretuvieron mucho con nuestro taller, y que descubrieron cómo un recurso natural que es muy abundante en Tierra del Fuego, como es el viento, puede soplar luz. Ellos querrían tener trubinas en casa, y dejar e usar el motor de combustible. Saben y quieren cuidar este equipo para que dure, y entonces recuerdan a su profesora que debe apagar las ampolletas que no se usen y que deben dejar la turbina desconectada antes de salir de la escuela y regresar a casa.
Para nosotros, ha sido una experiencia maravillosa. Quedamos conectados por el viento con esto chicos, y ya estamos planificando nuevas actividades. Queremos llevarlos a Karukinka, el Parque que tenemos más al sur de Tierra del Fuego, y entusiasmarlos con la vida natural de la  Isla, y entusiasmarlo con la vida outdoor. Esperamos caminar un largo trecho con ellos, a aprender de sus deseos y ayudarlos a realizarlos. Juntos podemos hacer tanto más! 



miércoles, 8 de junio de 2011

Conservación en Patagonia, la oportunidad del cero frente a la nada

Cuenca destruida por castor en Karukinka
Terminando de leer un divertido libro sobre descubrimientos científicos que permitieron cambiar la visión del mundo, me topé con un relato que habla del descubrimiento del cero, y de la importancia que este número dio a las matemáticas. Este mismo cero es el número que ha estado rondando mi mente desde que conocí de la erradicación de especies invasoras, y de su efectividad para solucionar los problemas de conservación que derivan de ella. Tal como comenté hace unas semanas, es la invasión de castores uno de los problemas de conservación más graves que enfrenta Patagonia. Descubrimos, tal como lo hicieron los Babilonios hace centurias, que existe una posibilidad de resolver este problema de raíz: alcanzar el cero castor en toda la región.
Erradicación más grande de ratas del mundo:
isla Rabida, Galápagos, Foto D Ochoa (2011)

Antes de conocer del tema, yo pensaba que la erradicación de especies invasoras era una quimera, una cosa que sólo pasaba en lugares muy pequeños, y casi por casualidad. Ignorancia pura! pues a través de los años, y gracias al desarrollo de nuevas tecnologías como el SIG, la erradicación de pestes se ha desarrollado cada vez con más facilidad y frecuencia, existiendo hoy día cientos de ejemplos alrededor del mundo aplicados a decenas de especies: ratas, lauchas, cabras, gatos, conejos, chanchos, zarigüeyas, burros, ciervos, coipos y muchos otros. Más aún! Como inversión en conservación es la más rentable, pues se invierte el dinero en resolver el tema sólo una vez, y luego a otra cosa mariposa. Y tiene efectos "colaterales" interesantes: se aprende a trabajar por metas, en equipo, coordinada y sinérgicamente, a planificar y monitorear efectividad, a detectar fallas y corregirlas, entre otras cosas.

Represa gigante de castor en Tierra del Fuego
La erradicación de pestes tiene un eje glorioso que es el CERO. Este pequeño detalle determina una manera completamente diferente de enfrentar el tema de la invasión, pues se centra en el éxito del emprendimiento de conservación, y no se pierde en nada más. La erradicación no se conforma con conocer cuántos individuos han sido eliminados, cuánta gente ha participado, cuántas hectáreas se han abordado. Sólo interesa saber cuántos bichos invasores quedan y dónde están, para poder alcanzarlos y llegar a la meta única y final es que lograr el crítico número cero de invasores.

Ex bosque nativo: el legado mortal de castores

Este (aparentemente) mínimo cambio de eje, da vuelta por completo la visión para enfrentar este (y otros!) desafío. No es un cambio cosmético, sino críticamente de fondo, pues obliga a cambiar las maneras tradicionales con que los shilenos enfrentamos problemas que aparentemente son endémicos. Todo el trabajo, cada detalle del mismo, cada actor participante, cada decisión que se tome en el camino, debe apuntar a una sola meta: lograr un cero, y lo que es más importante aún: demostrar su existencia en la realidad. El cero no da espacio para excusas, ni para informes con lata data irrelevante, ni para argumentos falaces. Sólo tiene necesidad de conocer la dura y cruda realidad, de conocer y desnudar cada punto flaco de un plan, cada oportunidad de avance, saber con meticulosidad quirúrgica qué es lo que no funciona! Cuántos quedan? por qué no podemos llegar? quién debe hacerlo? cuándo dijo? cuál es la puerta que no se abre?

En el caso de nuestros castores patagónicos, se ha intentado controlar la especie por muchos años, se han gastado millones en el camino, y los resultados han sido siempre nulos: la población sigue creciendo, y peor aún, sigue expandiéndose a nuevos territorios, como una gangrena forestal. Esto puede seguir ocurriendo hasta el infinito, hasta que los castores estén instalados comiendo las paltas y viñas en los alrededores de Santiago. Puede fácilmente transformarse en otro mal endémico nacional: como la pobreza, la contaminación de Santiago, la mala salud pública. Todo puede seguir tal como está (o nada puede pasar), a menos que intentemos un nuevo camino, demos vuelta nuestros cerebros, dejemos de pensar de manera tradicional, y nos lancemos con fuerza a la piscina del cero.

Investigaciones para la erradicación en Karukinka:
castor marcado con tansmisor
Pero tampoco es llegar y lanzarse al vacío. El gran avance que implica el cero, está justamente en que obliga a realizar las cosas bien, a planificar cada detalle, a no dejar espacio para imprevistos, a convocar a todos quienes deban estar y a coordinar sus entradas en acción de manera precisa y efectiva, a experimentar y fallar de manera controlada, para mejorar y escalar en tamaño. Esto debe realizarse así, pues no es posible iniciar una tarea de tal envergadura, sin asegurar su completitud cabal. Cuando se tiene como meta el cero, se debe jugar a ganador en un juego que no es de azar, y en el que deben participar todos los que es necesario que estén.

En Patagonia hemos intentado avanzar así, anteponiendo el cero a la tradición de lo común, y planificando la acción antes que ella ocurra. Hemos logrado recorrer un camino único en su tipo donde realizamos por primera vez en Chile un estudio específico para ver si era posible pensar en el cero castor. Convocamos ayuda de expertos: toda la experiencia humana existente en el mundo en el tema ha estado participando directa o indirectamente de este proceso. Hemos hecho este trabajo a la escala ecológica apropiada: trabajando mano a mano con los vecinos argentinos. Hemos diseñado hojas de ruta claras y transparentes, las que están listas para guiar el inicio del proceso. Hemos convocado muchas voluntades, pero aún necesitamos más, para poder asegurar que la piscina a la que nos lancemos esté rebosante con agua fresca.

Pensar en cero no es sin embargo nuevo en Chile, y las grandes satisfacciones de quienes han emprendido un camino nulo nunca podrán ser alcanzadas por quienes se queden en la senda opuesta. Cero niños desnutridos en Chile, cero colas en los consultorios, cero escolares sin escuela luego del terremoto. Son todos ceros que hemos abrazado como país! El cero es nuevo para castores en Patagonia, y creo que la decisión de entrar en la senda del cero nos abrirá muchas puertas para ver que es posible llegar donde nunca pensamos. Partiendo de cero, podríamos comenzar a restaurar nuestra Patagonia y sacarle todo el brillo a nuestro helado tesoro natural. Partiendo de cero podríamos cambiar nuestra visión del mundo, y montarnos sobre nuestro futuro ahora. Y luego de los castores, pensar en los otros ceros que nos esperan: cero pobres, cero estudiantes capaces sin alternativas, cero industrias ambientalmente irresponsables, cero....piensa en tus ceros y empieza a soñar!
Ecosistemas patagónicos, nuestra meta es restaurarlos para dales largo futuro