miércoles, 22 de junio de 2011

Shile necesita más ecólogos!

Estoy trabajando en mi oficina, está nublado y hace frío. En unas pocas horas de la mañana he abordado tres temas críticos: invasión de castores, conservación de turberas y conservación marina. En cada caso gestionando actividades relevantes por su efecto inmediato o proyección para el país: el proyecto de erradicación binacional de castores, un proyecto GEF para conservación de turberas, un Taller binacional de turberas para fin de año, una propuesta para el Ministerio de Medio Ambiente para que podamos identificar y definir las áreas de la costa de Chile que deberían ser protegidas, y un programa en el que queremos crear un espacio web de análisis y difusión del conocimiento e importancia para la conservación de la biodiversidad costera en las costas de Patagonia.

Estoy además trabajando con mis socios de Punta Arenas para responder a una invitación que nos hicieran desde Tierra del Fuego y hacer un programa de Educación Ambiental para jóvenes de Porvenir en riesgo. Queremos llevarlos a Karukinka, e inspirarlos con la conservación y la vida outdoor. También estamos pedaleando, para poder sacar adelante la fase 1 de un proyecto InnovaChile de Corfo, con el que esperamos construir un sendero en el Valle la Paciencia en Tierra del Fuego, y nos permita generar un espacio inexistente hasta hoy día, para que la gente pueda llegar a esta zona, valorar su importancia para la conservación, y poder abrir este espacio a las ciencias, educación y el turismo para la conservación. Tenemos que convencer a Corfo que es importante y que es un negocio, y para eso hemos pedido apoyo a todos los que están directa o directamente involucrados con el turismo en la zona, como Cámara de Turismo, Cristián Donoso, Lodge Lago Deseado, y otros.

Me están pidiendo desde el Consejo de la Cultura un documento que muestre el valor de Magallanes para el turismo cultural. Y con Carmen Espoz de la Universidad Santo Tomás, estamos viendo las prioridades de conservación y las acciones críticas que hay que hacer en el sitio Bahía Lomas, un humedal costero de relevancia mundial, que queda en Tierra del Fuego. Más encima he enviado esta mañana, un documento que elaboramos respecto de la amenaza de invasión de ciervo colorado en Tierra del Fuego, el que espera llamar la atención sobre un inminente desastre ambiental en la isla.

En esta mañana me he comunicado con Suecia, Argentina, Estados Unidos, España, Nueva Zelandia, además de Santiago y Punta Arenas, para poder delinear proyectos, buscar agencias de financiamiento, pedir ayuda al gobierno. Todo con el objetivo de hacer avanzar el conocimiento y valoración de la biodiversidad nacional, y de favorecer el entendimiento general que la biodiversidad es crítica para el bienestar humano.

También estoy viendo un Programa de lujo que estamos haciendo con el Ministerio de Medio Ambiente, la Red de la Alta Dirección de la Universidad del Desarrollo y la Sociedad de Ecología de Chile, con el objetivo de mostrar a altos ejecutivos nacionales, ejemplos bellos y positivos sobre cómo la incorporación de las ciencias ecológicas en las prácticas industriales, no sólo agrega valor, sino que promueve la conservación del patrimonio natural chileno.

Y para más remate! estoy escribiendo este posteo, pues escribiendo a Patricio Camus (quien también está metido en mil cosas relevantes), me di cuenta que en realidad lo que nos hace falta es tener más ecólogos y ecólogas nacionales, activamente trabajando en mil partes: reparticiones, empresas públicas y privadas, ONGs y todos los espacios en donde sea necesario vincular la biodiversidad y las actividades que  desarrollamos los humanos! Todos a quienes conozco que trabajan en ecología y especialmente en conservación, están sobresaturados de trabajo. No sólo producto de su entusiasmo, sino por compromiso y por la magnitud de las necesidades!

Así como sabemos que necesitamos médicos especialistas, profesores de calidad, técnicos de alto nivel, también necesitamos ecólogos que puedan abordar todos los problemas relacionados con la gestión de la biodiversidad y los recursos naturales de este país, léase investigaciones, educación, inventarios, catastros, proyectos específicos, a escala nacional, regional, comunal, en empresas, parques, playas, áreas públicas, urbanas, campos agrícolas, plantaciones de pino, y todo lo que no puedo nombrar! Ecólogos y ecólogas puedan aportar con una mirada sistémica, integrada y científica, que contribuyan para avanzar en la visualización y resolución de los múltiples problemas que tenemos en Shile! muchos de ellos críticos para lograr la sustenabilidad! que no es otra cosa, que pensar que podríamos estar aquí mañana!

martes, 21 de junio de 2011

Tierra del Fuego... y del viento... y de tantos ejemplos!

Llegar al sur de Tierra del Fuego no es fácil, y mucho menos es llegar para tratar de hacer cosas nuevas! El proyecto Vientos de Cambio, que estamos haciendo con apoyo de Disney y liderado por la Universidad Técnica Federico Santa María, de Valparaíso, ocurre al sur de Tierra del Fuego, en una comuna que se llama Timaukel, igual que el Dios más importante de los Selk’nam, el pueblo que alguna vez vivió en estas frías tierras.  
En la comuna de Timaukel hay pocas personas, casi 500 en total, las que viven dispersas en las muchas estancias del lugar. El poblado más grande es Villa Cameron, una bella quebrada que da al mar, en la Bahía Inútil, y donde viven cerca de 60 personas. En la Escuela de este lugar, es donde nosotros trabajamos este proyecto, y lo hicimos con el apoyo y entusiasmo de todos los estudiantes y sus profesoras. 
Para llegar a Villa Cameron partimos desde la ciudad de Punta Arenas, que queda al sur de América del Sur, al lado norte del Estrecho de Magallanes en Chile. Desde allí cruzamos hacia el sur en un transbordador que nos llevó hacia la ciudad de Porvenir, la más importante en el lado chileno de Tierra del Fuego, con cerca de 6000 habitantes. El viaje por mar es bello, muy movido a veces, pero siempre el Estrecho te brinda lindas vistas de aves, delfines, pingüinos y los cielos más espectaculares de Patagonia.
El cruce del Estrecho dura un par de horas, y luego debemos seguir más al sur, bordeando la bella Bahía Inútil, en un viaje de encanto, donde se cruza la mitad de la isla y se conoce la estepa patagónica: grandes extensiones planas de zonas con pastizales, las que han sido usadas por decenas de años para la crianza de ovejas. El camino está casi vació de gente, pero lleno de animales como guanacos, flamencos, zorros, caranchos, cóndores, cururos. Ovejas se ven por montones, y de vez en cuando, un gaucho montado en su caballo y acompañado por su perro. 
Luego de otras 3 horas más de viaje, llegamos a Villa Cameron, que es una bella quebrada en medio de esta estepa, a orillas de la Bahía Inútil, donde parece que el tiempo se hubiese detenido, y la locura y apuro del mundo moderno parecen una verdadera locura. Esta Villa tiene una pequeña escuela llamada Ignacio Carrera Pinto, que estuvo cerrada un tiempo, pero que fue reabierta para recibir a 11 niños chilenos y ayudarlos a aprender las cosas que se aprenden en las escuelas! 
Son chicos bellos, que cursan diferentes niveles, pero todos juntos. Están los más chiquitos, de primer año, que son Sofía, Francisca, Cristóbal y Josttin. En el Tercer Nivel sólo está Janni, mientras que el Cuarto Nivel, incluye a Erwin, Catalina, Fernanda y Constanza. En el nivel más alto, el Octavo, sólo está Nicolás! Que con sus 13 años, es el más “viejo” de todos los compañeros! Son todos los niños de la comuna, y en su mayoría son hijos de trabajadores de estancias o de las personas que prestan servicios en la posta y el jardín infantil, que son cargos municipales.
Sus maestras: Silvana Díaz Rodríguez, Paola Moya y Esmerita Ruiz Romero, se las arreglan para dar todas las clases necesarias, armar barullo y hacer que esta Escuela parezca un gran centro educativo, entregando entusiasmo y ganas, cada día de clases! Ellas estaban muy contentas con el Taller que hicimos, y desde el primer minuto agradecieron que WCS y la Universidad hubiesen decidido realizar esta actividad allí. Porque son pocos, muy pocos, los que se entusiasman con llegar tan lejos. Y menos, los que se entusiasman con hacer alguna actividad conjunta.

Para la Directora, es muy relevante que los niños puedan tener contacto con experiencias educativas como esta, a temprana edad. Ella cree que esto ayuda a que los chicos puedan ir transformando sus mentes, abriéndose a buenas ideas. A utilizar recursos naturales que causen el menor impacto ambiental posible. Si ellos lo comprenden muy bien ahora, seguro que eso influirá en lo que piensen a futuro al respecto.
Los niños de Villa Cameron tienen “fácil” acceso a la Escuela, ya que viven dentro de la Villa o en la estancia vecina. Erwin por ejemplo, vive a unos 15 minutos en vehículo y llega todos los días trasladado por un vehículo municipal. Luis, de 8° vive en la Estancia Darwin, más al sur de la Villa, a unas 2 horas en vehículo, por un camino bastante barroso y complicado. Él debe permanecer durante la semana en Villa Cameron y puede volver a casa sólo por el fin de semana. Constanza y Catalina de 4° y Francisca de 1° también viven a unos 20 minutos al sur de Villa Cameron. Estas distancias parecen no ser largas, pero en general las condiciones de la ruta son malas lo que hace su traslado difícil. Sobre todo en invierno, cuando hay mucha nieve y todo está escarchado. Cubierto de una capa  de hielo resbalosa y a veces mortal.

Para los niños de Villa Cameron la Escuela es su lugar de  entretención, donde pueden compartir con más gente, además que permanecen gran parte del día allí y sólo regresan a sus hogares en la tarde. De hecho en gran parte del año, salen de sus casas de noche y regresan cuando también ya está oscuro, en la tarde. Porque no hay cultura de outdoor, ni infraestructura que lo promocione, los niños viven una vida bastante sedentaria en Tierra del Fuego. La mayoría de las actividades transcurren en espacios cerrados. Sólo algunos niños colaboran en el trabajo de sus padres, que está relacionado con la ganadería, y entonces salen y visitan los campos de ovejas. Pero eso sólo pasa cuando las condiciones climáticas lo permiten, que no es muy frecuente!

Nosotros llegamos a la Escuela en Abril, en un día frío, como casi todos los días de Villa Cameron. Nuestro objetivo era trabajar con los niños en un Taller Manual, y también en instalar una de las turbinas eólicas del proyecto de Disney for Change. Toda la escuela estaba allí. Completa! Los once niños y sus profesoras! Y nosotros! Se juntó un grupo grande!
Realizamos primero una charla en donde hablamos de los diferentes tipos de energías limpias que existen en el mundo y la importancia que ellas tienen para mantener el mundo futuro. Alejandra Cortéz, experta en el tema, se centró en hablar de la energía eólica, y de cómo la fuerza del viento podría ser una fuente limpia de energía, y dar luz y más, por mucho tiempo.
Imaginamos y dibujamos todas las cosas que el viento puede mover, como globos, ropa, pelos, flores, bolsas, y más! Las dibujamos de colores y con ganas, pues en Tierra del Fuego el viento está en todas partes. Y se ve y se siente siempre. No es invisible, pues está siempre allí. No es un invitado de invierno, sino un compañero muy ruidoso todo el año.
Pero luego de dibujar vino lo más entretenido, pues armamos turbinas eólicas, para que ver cómo el viento se transforma de viento en luz. Las hicimos con pequeñas botellas plásticas, de las bebidas, y les pusimos una hélice y una pequeña turbina. Y por supuesto incluimos una pequeña lucecita roja! Un semáforo para que nos mostrara cómo funcionaba la cosa! Cada niño armó su propia turbina, para luego llevársela a casa y compartirla con su familia. Uno de los más pequeños, de primer año, era muy habiloso, y pudo armar su turbina sin mucho problema. De hecho, fue uno de los primeros en terminar, siendo que no tenía más de 8 años! Un pequeño ingeniero eólico fueguino había nacido!
Todos quedaron extasiados al ver que al mover el remolino se prendía la pequeña luz roja, y quedaba demostrado que habían hecho un excelente trabajo! Pero teníamos  que mostrar que el viento era nuestro amigo, y por eso salimos al patio para que las turbinas se movieran con el viento, pero oh! Que gran sorpresa! Justo ese día no había viento! Una cosa rara en Tierra del Fuego! Fue como un chiste ambiental! Pero los niños fueguinos saben cómo enfrentar la adversidad, y comenzaron a correr con las turbinas, transformándose ellos en viento  y haciendo que sus turbinas funcionaran y prendieran las luces rojas!
El pequeño habiloso, decía que iba a enterrar su turbina fuera de su casa, justo en la entrada, para que cuando hubiera viento se prendiera la luz y diera la bienvenida a las visitas. Los chicos quedaron felices con su trabajo, y entusiasmados de ver cómo funcionaba en grande. Entonces nosotros salimos y comenzamos a trabajar en la instalación de la turbina grande.  
Pablo Sills, el jefe del proyecto, es un arquitecto experto en el tema. Un gran entusiasta de la arquitectura sustentable y un gran profesor. Él fue el que compró y trajo la turbina a Tierra del Fuego y el que sabe todos sus secretos. Lo primero que hizo fue mostrar las piezas a los chichos, contándoles qué era cada una y para qué servía. Les mostró cómo iba a estar conectada a las baterías y cómo iban a permitir encender un set de luces que instalaríamos dentro de la escuela. Conversamos mucho con los chicos y ellos compartían sus propias experiencias. 
Uno de los más grandes, Erwin que vive en una estancia, se quedó un buen rato conversando sobre las turbinas. Él conocía de esto, pues tenía en su casa paneles solares. Entendía muy bien la importancia de esto,  pues  así no contaminaba como los motores típicos. Ya sabía del uso de molinos de viento, pero al armar su propia turbina, pudo entender muy buen cómo funcionaban.
A las cinco de la tarde, los chicos tuvieron que volver a sus casas. Se fueron contentos, cada uno afirmado de su pequeña turbina. Y cada uno sabiendo de la fuerza del viento que todos los días veían, y de cómo transformarla en luz para sus días. Algunos de ellos, volvieron luego de tomar el té a mirar cómo continuaba nuestro trabajo.
Eran más de las siete de la tarde y nosotros todavía no terminábamos, pues debíamos concluir la instalación de la turbina. Nos tomó todo el día. Finalmente lo logramos! Y paramos la turbina grande de la escuela, que era muy importante para la Directora, pues en Villa Cameron es muy frecuente que se corte la luz, ya que el generador que tienen es viejo y con poco mantenimiento. Entonces deja de funcionar y los chicos de la Escuela quedan a oscuras. Y esto es muy evidente en Tierra del Fuego, pues en invierno, la luz del día dura muy poco, y deben hacer todas sus clases con luz artificial. En pleno invierno, amanece cerca de las 9 de la mañana, pero ya las 4 de la tarde, la Escuela y todo el resto de la Isla, están a oscuras!
Ahora, que la turbina está instalada, los chicos de la Escuela, son los únicos en la Villa Cameron que cuentan con luz para trabajar cuando se estropea el generador! Y se juntan entonces en la sala común, y hablan, leen, juegan, o simplemente imaginan al resto del mundo, y se sienten más cerca, conectados con el resto de los niños del globo! Ellos sienten la magia de ver el salón alumbrado con una simple turbina que está afuera, en el patio y que además conocen perfectamente cómo funciona!
Sabemos que los chicos se entretuvieron mucho con nuestro taller, y que descubrieron cómo un recurso natural que es muy abundante en Tierra del Fuego, como es el viento, puede soplar luz. Ellos querrían tener trubinas en casa, y dejar e usar el motor de combustible. Saben y quieren cuidar este equipo para que dure, y entonces recuerdan a su profesora que debe apagar las ampolletas que no se usen y que deben dejar la turbina desconectada antes de salir de la escuela y regresar a casa.
Para nosotros, ha sido una experiencia maravillosa. Quedamos conectados por el viento con esto chicos, y ya estamos planificando nuevas actividades. Queremos llevarlos a Karukinka, el Parque que tenemos más al sur de Tierra del Fuego, y entusiasmarlos con la vida natural de la  Isla, y entusiasmarlo con la vida outdoor. Esperamos caminar un largo trecho con ellos, a aprender de sus deseos y ayudarlos a realizarlos. Juntos podemos hacer tanto más! 



miércoles, 8 de junio de 2011

Conservación en Patagonia, la oportunidad del cero frente a la nada

Cuenca destruida por castor en Karukinka
Terminando de leer un divertido libro sobre descubrimientos científicos que permitieron cambiar la visión del mundo, me topé con un relato que habla del descubrimiento del cero, y de la importancia que este número dio a las matemáticas. Este mismo cero es el número que ha estado rondando mi mente desde que conocí de la erradicación de especies invasoras, y de su efectividad para solucionar los problemas de conservación que derivan de ella. Tal como comenté hace unas semanas, es la invasión de castores uno de los problemas de conservación más graves que enfrenta Patagonia. Descubrimos, tal como lo hicieron los Babilonios hace centurias, que existe una posibilidad de resolver este problema de raíz: alcanzar el cero castor en toda la región.
Erradicación más grande de ratas del mundo:
isla Rabida, Galápagos, Foto D Ochoa (2011)

Antes de conocer del tema, yo pensaba que la erradicación de especies invasoras era una quimera, una cosa que sólo pasaba en lugares muy pequeños, y casi por casualidad. Ignorancia pura! pues a través de los años, y gracias al desarrollo de nuevas tecnologías como el SIG, la erradicación de pestes se ha desarrollado cada vez con más facilidad y frecuencia, existiendo hoy día cientos de ejemplos alrededor del mundo aplicados a decenas de especies: ratas, lauchas, cabras, gatos, conejos, chanchos, zarigüeyas, burros, ciervos, coipos y muchos otros. Más aún! Como inversión en conservación es la más rentable, pues se invierte el dinero en resolver el tema sólo una vez, y luego a otra cosa mariposa. Y tiene efectos "colaterales" interesantes: se aprende a trabajar por metas, en equipo, coordinada y sinérgicamente, a planificar y monitorear efectividad, a detectar fallas y corregirlas, entre otras cosas.

Represa gigante de castor en Tierra del Fuego
La erradicación de pestes tiene un eje glorioso que es el CERO. Este pequeño detalle determina una manera completamente diferente de enfrentar el tema de la invasión, pues se centra en el éxito del emprendimiento de conservación, y no se pierde en nada más. La erradicación no se conforma con conocer cuántos individuos han sido eliminados, cuánta gente ha participado, cuántas hectáreas se han abordado. Sólo interesa saber cuántos bichos invasores quedan y dónde están, para poder alcanzarlos y llegar a la meta única y final es que lograr el crítico número cero de invasores.

Ex bosque nativo: el legado mortal de castores

Este (aparentemente) mínimo cambio de eje, da vuelta por completo la visión para enfrentar este (y otros!) desafío. No es un cambio cosmético, sino críticamente de fondo, pues obliga a cambiar las maneras tradicionales con que los shilenos enfrentamos problemas que aparentemente son endémicos. Todo el trabajo, cada detalle del mismo, cada actor participante, cada decisión que se tome en el camino, debe apuntar a una sola meta: lograr un cero, y lo que es más importante aún: demostrar su existencia en la realidad. El cero no da espacio para excusas, ni para informes con lata data irrelevante, ni para argumentos falaces. Sólo tiene necesidad de conocer la dura y cruda realidad, de conocer y desnudar cada punto flaco de un plan, cada oportunidad de avance, saber con meticulosidad quirúrgica qué es lo que no funciona! Cuántos quedan? por qué no podemos llegar? quién debe hacerlo? cuándo dijo? cuál es la puerta que no se abre?

En el caso de nuestros castores patagónicos, se ha intentado controlar la especie por muchos años, se han gastado millones en el camino, y los resultados han sido siempre nulos: la población sigue creciendo, y peor aún, sigue expandiéndose a nuevos territorios, como una gangrena forestal. Esto puede seguir ocurriendo hasta el infinito, hasta que los castores estén instalados comiendo las paltas y viñas en los alrededores de Santiago. Puede fácilmente transformarse en otro mal endémico nacional: como la pobreza, la contaminación de Santiago, la mala salud pública. Todo puede seguir tal como está (o nada puede pasar), a menos que intentemos un nuevo camino, demos vuelta nuestros cerebros, dejemos de pensar de manera tradicional, y nos lancemos con fuerza a la piscina del cero.

Investigaciones para la erradicación en Karukinka:
castor marcado con tansmisor
Pero tampoco es llegar y lanzarse al vacío. El gran avance que implica el cero, está justamente en que obliga a realizar las cosas bien, a planificar cada detalle, a no dejar espacio para imprevistos, a convocar a todos quienes deban estar y a coordinar sus entradas en acción de manera precisa y efectiva, a experimentar y fallar de manera controlada, para mejorar y escalar en tamaño. Esto debe realizarse así, pues no es posible iniciar una tarea de tal envergadura, sin asegurar su completitud cabal. Cuando se tiene como meta el cero, se debe jugar a ganador en un juego que no es de azar, y en el que deben participar todos los que es necesario que estén.

En Patagonia hemos intentado avanzar así, anteponiendo el cero a la tradición de lo común, y planificando la acción antes que ella ocurra. Hemos logrado recorrer un camino único en su tipo donde realizamos por primera vez en Chile un estudio específico para ver si era posible pensar en el cero castor. Convocamos ayuda de expertos: toda la experiencia humana existente en el mundo en el tema ha estado participando directa o indirectamente de este proceso. Hemos hecho este trabajo a la escala ecológica apropiada: trabajando mano a mano con los vecinos argentinos. Hemos diseñado hojas de ruta claras y transparentes, las que están listas para guiar el inicio del proceso. Hemos convocado muchas voluntades, pero aún necesitamos más, para poder asegurar que la piscina a la que nos lancemos esté rebosante con agua fresca.

Pensar en cero no es sin embargo nuevo en Chile, y las grandes satisfacciones de quienes han emprendido un camino nulo nunca podrán ser alcanzadas por quienes se queden en la senda opuesta. Cero niños desnutridos en Chile, cero colas en los consultorios, cero escolares sin escuela luego del terremoto. Son todos ceros que hemos abrazado como país! El cero es nuevo para castores en Patagonia, y creo que la decisión de entrar en la senda del cero nos abrirá muchas puertas para ver que es posible llegar donde nunca pensamos. Partiendo de cero, podríamos comenzar a restaurar nuestra Patagonia y sacarle todo el brillo a nuestro helado tesoro natural. Partiendo de cero podríamos cambiar nuestra visión del mundo, y montarnos sobre nuestro futuro ahora. Y luego de los castores, pensar en los otros ceros que nos esperan: cero pobres, cero estudiantes capaces sin alternativas, cero industrias ambientalmente irresponsables, cero....piensa en tus ceros y empieza a soñar!
Ecosistemas patagónicos, nuestra meta es restaurarlos para dales largo futuro

martes, 31 de mayo de 2011

Lanzando Explora Magallanes, la invitación está hecha!

Museo Regional, la noche del lanzamiento

Hace unos días lanzamos los dos primeros volúmenes de las Guías Explora Magallanes en el Museo Regional de Magallaes, un esfuerzo conjunto de Wildlife Conservation Society, Pehuén Editores y el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes. Tuvimos una velada encantadora y deliciosa! Todo gracias a todas las personas que nos acompañaron y repletaron la sala del Museo, y que escucharon nuestras historias, vieron nuestras fotos, y compartieron sus buenos deseos y alegría por el trabajo realizado. 

Yo hice un discurso esa noche. Y sorprendí incluso a mis colegas, pues no se esperaban mis sentidas palabras! La verdad es que yo estaba muy feliz, pues nos tomó mucho tiempo y trabajo llegar a ese momento, y en el camino, construimos tanto más!

Siguiendo la sugerencia hecha por Fiorella Repetto, dejo en este sitio, parte de ese momento. Con sus fotos, con mis pensamientos y con mi discurso!

"Buenas noches a todos.
Quiero comenzar mis palabras agradeciendo a la Dueña de Casa, Paola Grendi  y todo su equipo, quienes muy generosa y entusiastamente nos han acogido en este Museo para dar a conocer este trabajo. Tal como ellos, nuestro esfuerzo tiene como objetivo promover el patrimonio de Magallanes, en el sentido más amplio de la palabra. Esperamos con estas Guías Explora, sumarnos los esfuerzos de tantos como Paola, aportando otro grano de arena para construir una cultura nacional en la que se conozca, se le de valor y como resultado de eso, se decida cuidar el patrimonio natural y cultural de nuestro país. 


Agradezco especialmente a Paola Vezzani, quien ha sido como agua fresca para Karukinka, abriendo espacios de diálogo, conocimiento y cooperación, los cuales se han transformado en campo fértil para la producción y crecimiento de ideas, todas las cuales esperan servir de abono para el fomento de una cultura de la conservación en Magallanes y el resto de Chile. 

Pehuén y nosotros, disfrutando de Karukinka 
A través de Paola, extiendo mis agradecimientos al Fondo del Libro, y a quienes dentro de él, nos apoyaron en esta idea editorial. Esperamos que este proyecto aporte al fomento de la lectura de nuestro país, y que ella permita abrir la puerta a chilenos y visitantes de muchas partes al extraordinario acervo patagónico, y promocionar su conservación. 

Quiero agradecer a Pehuén Editores, en el nombre de su Director, Sebastián Barros, quienes han visto en nuestro trabajo una oportunidad de cooperación, y se han lanzado a la aventura de hacer un producto con base patrimonial natural, extendiendo su mirada al escenario natural que recibe y moldea el patrimonio cultural que su casa Editorial publica desde hace más de dos décadas. Esperamos que este trabajo tenga el retorno comercial necesario, que nos permitirá hacer crecer esta colección serie, facilitando la materialización de una seguidilla de títulos que tenemos en carpeta, todos basados en nuestros trabajos de investigación, educación y conservación en Magallanes.

Agradezco con especial cuidado a Paola Etchegaray un motor clave en este trabajo. A todo el extraordinario equipo de WCS, y a todos los socios que a lo largo de los años se han integrado a nuestro proyecto de conservación, y que nos han servido de guía, apoyo y motor para seguir adelante. Esperamos que esta serie Explora Magallanes nos ayude a “sacar del closet” y a mostrar el enorme y comprometido esfuerzo que tantos desarrollamos en Patagonia, haciendo investigaciones, estimulando el aprendizaje, promoviendo el conocimiento y trabajando día a día para conservar estos parajes y su biota, y construir con ello un legado que pueda llegar a muchas generaciones en el futuro.

Agradezco especial y fuertemente a cada uno de ustedes. Los presentes hoy en este Museo Regional, todos los que se han animado a sumarse a esta celebración, manifestando no sólo una curiosidad por conocer este producto,  sino por apoyar el trabajo que WCS está desarrollando desde hace unos años en Tierra del Fuego.

Como muchos de ustedes saben, Wildlife Conservation Society trabaja desde el año 2004 en la instalación de un proyecto de conservación llamado Karukinka, el que se basa  en el desarrollo de investigaciones y educación para la conservación, con el objetivo de abordar problemas críticos que nos  permitan generan condiciones en las que la vida silvestre pueda coexistir en armonía con los seres humanos. WCS hace este trabajo en Magallanes, y en el resto del mundo, porque cree que es esencial para mantener la integridad de la vida en nuestro planeta. Producto de este trabajo de años, a lo largo de los cuales hemos sido acogidos por muchos socios, es que fuimos capaces de proponer el nacimiento de la Serie Explora Magallanes, la que tiene como objetivo poner en papel, algunas de las historias que para los Magallánicos son cosa común, y que para los visitantes de Chile y el extranjero, constituyen maravillas.  

Pocos lugares en el Mundo tienen lo que tiene Patagonia: una huella humana pequeña, y grandes extensiones de territorios y maritorios naturales, los que cobijan a una variada y única biodiversidad de plantas y animales, todo embebido en historias humanas de desgarrador valor. Esta biodiversidad es el sustento de diversas actividades económicas, cuya permanencia en el tiempo o sustentabilidad, depende que seamos capaces de mantener esta “base de vida” sana y floreciente.

Wildlife Conservation Society trabaja en esto, y cada día promueve la conservación de la biodiversidad en Tierra del Fuego y otras partes, tal como lo hacen otro número importante de iniciativas nacionales. La Serie Explora Magallanes, pretende mostrar estas iniciativas, darlas a conocer, a lo largo y ancho de Chile, y en un esfuerzo adicional, llegar a audiencias de otros países. En sí misma es ejemplo de actividad económica, a la cual queremos darle también sustentabilidad! 

Creemos que hay una oportunidad enorme en Magallanes de levantarse con fuerza sobre su patrimonio natural y cultural, y de servir de soporte y ejemplo para el resto del país, mostrando que es posible conservar y crecer. Desde WCS esperamos aportar en esa construcción, con lo que sabemos hacer: conservación de la biodiversidad.

Y sobre todo promover la integración, tan necesaria como escasa, pegamento clave para construir un futuro grande y sólido. Fomentar alianzas como la de WCS, Pehuén y el Consejo de la Cultura; asociaciones nuevas, desafiantes, inesperadas, locas, cuerdas….todas las que sean necesarias, que nos permitan realizar todas las tareas requeridas, sumar a toda la gente que se necesite para conservar cada rincón bello de nuestra tierra, cada especie de planta y animal, así como cada proceso ecológico clave para mantener la exquisita vida de este rincón del planeta.  
Muchas gracias!" 
Fotos de Ricardo Muza, Pehuén y National Geographic

lunes, 30 de mayo de 2011

La naturaleza hace bien! acá, allá o en Patagoniá!

La semana pasada, entremedio de toda la ebullición por las aguas del Río Baker, leí dos comentarios dramáticos, no sólo por lo equivocados, sino porque me parece que son creencia de la mayoría: que "la naturaleza es algo que queda lejos", y que "las personas merecen más protección que los árboles". En el primer caso se piensa que la naturaleza es algo perdido, que queda en algún lugar alejado de Patagonia, o en otra parte del mundo, y que definitivamente está fuera de la vida de la gran mayoría de las personas. Y en el segundo caso, el comentario supone que es posible proteger a las personas por sobre otros componentes de la naturaleza, como si la especie humana pudiese vivir en un mundo vacío de otras especies.

En ambos ejemplos se refleja la idea que la naturaleza (o biodiversidad) y el ser humano son dos cosas independientes y separadas, y que sea lo que sea que estamos decidiendo, tenemos que elegir entre una y otra: o la naturaleza o "nosotros".  Disyuntivas fuertemente arraigadas en la gente, pero que no son en absoluto reales. Esta creencia está tan profundamente errada, que sus efectos saltan a la vista por doquier hoy día, siendo en gran parte responsable de los graves problemas medioambientales que vivimos todos, en nuestro planeta. 

La naturaleza es la que sostiene la presencia de los humanos en la Tierra, directa o indirectamente, lo veamos o no, nos guste o no. Todo el aire que respiramos, toda el agua que bebemos, todos los alimentos que comemos, todas las casas que construimos, la ropa que vestimos, y mucho más, está directa o indirectamente relacionada con la naturaleza. Y mientras más y más sana sea el estado de la naturaleza, en toda su complejidad, mejor será la calidad de vida de nosotros los humanos, y mayor bienestar tendremos. Y mientras mejor tratemos a la naturaleza, aquí, allá, en la China o en la Antártica, podremos aspirar a disfrutar de este bienestar por un tiempo más prolongado.

La naturaleza nos hace bien. La veamos o no. Vivamos en Conchalí, Paso Hondo o en Curepto. Y nos damos cuenta de lo mucho que la necesitamos cuando nos falta, pues es allí cuando queda la embarrada. Cuando sobrepastoreamos los cerros de la IV Región, con cabras que son especies introducidas, perdemos la cobertura vegetal clave para mantener el ciclo del agua. No llueve, los pozos se secan, la hambruna arrecia. Millones de pesos invertidos año a año para asistir (no resolver problemas) a comunidades de agricultores y cabreros. Sin cubierta vegetal se pierde el suelo. Sin suelo, no hay agricultura. Chile potencia agrícola? con qué ropa! perdón, con qué suelo? 

En Santiago, la naturaleza nos falta cada invierno, cuando llueve y el agua corre por las calles, lavando pavimento, autos, casas, y todo a su paso. Cuán diferente serían nuestros inviernos, si tuviésemos forestadas todas y cada una de las laderas de nuestra precordillera. Con boldos, peumos, quillayes, lingues, y todo un montón de especies chilenas, únicas en el mundo. Haciendo lo que hacen: afirmar y generar suelo, captar aguas, rellenar las napas subterráneas, y servir de esponja natural para absorber y almacenar el preciado elemento. Cuánto nos hubiésemos ahorrado de muerte y sufrimiento el año 1993 si hubiésemos tenido esa naturaleza en la Quebrada de Macul! dispuesta a aguantar y frenar el aluvión de ese día

Y la naturaleza nos falta cada vez más, cuando queremos cosechar locos, o machas  de nuestras costas! Si hubiésemos cuidado nuestra naturaleza costera, seríamos capaces de tener poblaciones bullantes de estas especies a lo largo de Shile, reproduciéndose y restaurando año a año las costas. Y si tuviésemos la naturaleza que teníamos, no enfrentaríamos cada año más y más severas mareas rojas, obligando a nuestros pescadores a permanecer de brazos cruzados mientras se calma el azote escarlata.

De vuelta a Santiago, ahogados en medio de una nube tóxica de smog, pensamos en qué bueno sería tener nuestra naturaleza metida en cada rincón de la ciudad. Con árboles nativos en cada calle, cada plaza, en cada rincón de nuestras vidas, que no pierden sus hojas en invierno, que usan poca agua, captando carbono y ayudando a limpiar el aire día a día. Y liberando precioso oxígeno durante la noche. Y cuánto nos ayudaría tener de vuelta la naturaleza en Santiago, poblando los cerros de Renca, de Chena, incluyendo no sólo plantas nativas, sino animales también. Cómo nos vendría de bien, ver pudúes y guanacos, y huemules en los paseos de curso al cerro! Y tener en las plazas chercanes, queltehues, fío fíos, diucas, jilgueros, cometocinos, y tantos otros bichos bellos que son nuestra naturaleza!

Y mucha falta nos hace también mantener la tan mentada naturaleza en lugares muy remotos como Tierra del Fuego, donde la actividad económica principal que es la ganadería, requiere de pastos vigorosos, que casi no existen, pues la tierra se ha agotado en más de un 75% por años de sobreexplotación y por la llegada de malezas. O en Isla de Pascua, donde volamos todos los árboles nativos. Elegimos allí a las personas por sobre los árboles! Y el resultado no fue el más idílico para los pascuenses, que casi se extinguieron del lugar, por hambre! Hoy es re' poco lo que se produce en esa tierra, la que depende casi totalmente del continente para subsistir. Recién ahora se intenta recuperar algunos árboles, a costos altísimos, y probablemente no seamos capaces de traer de vuelta sus bosques nunca... Y qué bien que nos haría tener de nuestro lado a la naturaleza cada vez que deseamos comer merluza frita, o jurel en escabeche, todas especies naturales que poblaban por miles nuestro mar, y que naturalmente ya casi no existen, pues han valido siempre menos que los humanos! Como éstos hay mil ejemplos. A lo largo de nuestro país, a lo ancho de nuestro mundo y en lo profundo de nuestros mares y lagos.

La verdad, tal como que la tierra es la que da vuelta alrededor del sol (y no al revés!), es que somos naturaleza, y dependemos de ella en toda su complejidad y grandiosidad para poder seguir existiendo. Y la necesitamos donde estemos, y donde no estamos también, la veamos o no. Y mientras más pronto podamos entender esto, más pronto podremos comenzar a resolver los muchos problemas ambientales que nos hemos creado, justamente por pensar que la naturaleza está lejos de nosotros y por sentir que las personas pueden sobrevivir sin ella.

La mirada del mundo desarrollado: el ejemplo de Inglaterra. Somos o no somos los ingleses de américa?

lunes, 16 de mayo de 2011

Explora el patrimonio de Magallanes: la serie que nace en Karukinka

Guanaco curioso en Karukinka
Es un hecho reconocido que poco conocemos y por lo tanto poco valoramos el patrimonio de nuestro país. Y que los caminos que tenemos que recorrer para paliar esto son muchos, y deben ser emprendidos por muchas cabezas y sus respectivos corazones. Una cosa obvia, es conocer acabada y científicamente lo que tenemos  en Shile. Plantas, animales, ecosistemas, en toda su diversidad, en toda su complejidad, esperan (algunos por no mucho más tiempo) la llegada de expertos que los descubran, describan, den a conocer y pongan en valor. A lo largo de todo nuestro país, a lo largo de todo nuestro mar. Desde las profundidades de nuestro Pacífico, hasta las cimas de nuestros Andes. Hemos hecho esfuerzos...desde Gay hasta nuestros días! Pero la tarea está muy lejos de ser completada.

Y por otra parte, sabemos que el valor de este conocimiento experto sólo tiene sentido para la conservación cuando llega al lego. Cuando toca la cabeza de un niño, y se fija en su corazón a medida que crece. Y enriquece las bibliotecas de escuelas y familias, y se mete en la vida de cada uno como el aire o el agua.

Sea cual sea la ruta que tomemos, es un largo camino. Tan largo como la senda que hemos recorrido en Karukinka para dar a luz a una pequeña "nena": la serie Explora Magallanes, la cual esperamos ayude a Shile a conocerse a si mismo. Y ayude a promocionar el valor de nuestro patrimonio natural y cultural, tanto dentro, como fuera de nuestro paisito. Esta serie Explora Magallanes nace con dos volúmenes: uno dedicado a Puerto Edén y el Parque Nacional Bernardo O'Higgins; y el otro dedicado a otras áreas protegidas de Magallanes. Ambos son el resultado de un trabajo de años, el cual hemos destilado al máximo para transformarlo en un producto breve, ameno, bello e inspirador tanto como informativo. Están en castellano e inglés, pues queremos que pongan esta zona a la mano de un público global.

Este trabajo ha sido posible gracias al apoyo del Consejo de la Cultura y las Artes, y gracias a que Pehuén Editores han creído que vale la pena hacerlo. Una asociación interesante, que esperamos dure por mucho tiempo! Pues tal como el trabajo que hacemos en Tierra del Fuego, sabemos que este esfuerzo no puede ser puntual, sino que de debe ser de largo aliento. Es así que esperamos que esta "nena" que echamos al mundo pueda crecer en los próximos años, alimentada con el trabajo de conservación que realizamos en Magallanes, y fortalecida con la participación de tantos colaboradores! Tenemos una lista interesante de nuevos volúmenes en mente, construidos igualmente en base al trabajo ya realizado, la que esperamos ir completando en la medida que consigamos los apoyos (léase fondos) necesarios!

El lanzamiento "rimbombante" de esta serie será el próximo jueves (19 Mayo) en el Museo Regional de Magallanes (gracias Paola Vezzani  y Paola Grendi por vuestro apoyo!) en la tarde. Pero nosotros ya lo venimos celebrando desde hace meses, cuando con Pehuén y el apoyo de Paola Etchegaray, nos ganamos los fondos del Libro! Nos pasa cada vez que alguien cree en nuestro proyecto de conservación: nos hacemos más grandes! Como cuando un padre felicita a su hijo al dar un pequeño y tambaleante paso. El estímulo finalmente estimula! Y nos alienta a lograr más y mejor!

Albatros de ceja negra enfrente de Karukinka,
Seno del Almirantazgo
No nos olvidamos sin embargo que en el mundo verdadero, el valor de este trabajo se medirá por su tiraje. Así es que yo los invito a buscarlo y comprarlo! La idea es que sea asequible en precio. Mucho más barato que pasar una tarde en el cine, comiendo cabritas...perdón... pop corn! Y la idea es que circule y quede como referencia, y se pueda hojear y re-hojear, para disfrutar de fotos, para aprender algo de inglés, para ver ¿dónde dijiste que quedaba Puerto Edén?? ¿Y Carlos III? Me dices que es el único Parque Marino que existe en Shile?? Teniendo tanta costa, qué pérdida de oportunidad! Y Karukin...que?? Voy volando a comprarlo!

Las fotos son de K Redford  y de A Vila, y las portadas son las de las Guías.


Links: 
- El Magallánico, "Guías Explora Magallanes" rescata patrimonio natural de nuestra Patagonia.
- Radio Polar, "WILDFILE CONSERVATION SOCIETY Y EDITORIAL PEHUÉN LANZAN GUÍA EXPLORA MAGALLANES
- Diario Financiero, "Una guía para conocer Magallanes"

jueves, 5 de mayo de 2011

Héroes del nuevo siglo: Guardaparques de Tierra del Fuego!

El mundo está lleno de héroes, eso es un hecho. Es un hecho también que casi todos ellos son anónimos, desconocidos ejemplos y derrochadas fuentes de inspiración. Una pérdida inútil. Especialmente en nuestro paisito, cuyo sino pareciera ser la (supuesta) escasez de personajes de elevado carácter, capaces de vivir epopeyas, y de eventualmente inspirar a otros coterráneos a seguir su ejemplo. Pues bien, como dije estoy convencida que heroes tenemos muchos, y espero aquí ayudar a su promoción, para ver si por ahí alguien se inspira o se siente reflejado...eso, además de honrar un poco a nuestros héroes y saldar un poco la deuda de reconocimiento que tenemos con tantos!
 

Entre los grandes héroes nacionales quiero destacar a los guardaparques de Karukinka! Un pequeño y selecto grupo de aguerridas mujeres y hombres que trabajan en Tierra del Fuego, conservando uno de los parajes más remotos y bellos de nuestra tierra. Y por qué son héroes?! Porque tienen atributos especiales, habilidades deseadas por muchos, pero compartidas por pocos. La primera es que se han hecho a si mismos. Sabemos que la carrera de guardaparque no es la que más vende en Shile, incluyendo Magallanes. Nuestros guardas han construido su propio camino, a puro pulso y con puras ganas. Vienen de oficios diferentes y variados, desde baquianos locales, hasta recepcionistas, pasando por cocineros o agentes de banco. Todos ellos, desde sus ganas y entusiasmo, han permitido que el trabajo de terreno se les meta en sus vidas, y han entregado parte de ellas a alimentar el sueño de proteger y promocionar Karukinka, y permitir que este legado alcance a generaciones futuras.
Construyendo un puente colgante en el mítico Río Grande
de Tierra del Fuego
La paciencia es otro de los atributos de nuestros heroicos compañeros. Hay que tener mucha, muchísima paciencia para disponerse a trabajar en algo que no se conoce, que queda muy lejos de casa, y donde se deben atender variadas y cambiantes cuestiones, que van desde mantener leña para sobrellevar el invierno, cocinar para si mismos o visitantes, explicar cien veces las mismas cosas a estudiantes en práctica, recibir a visitantes perdidos a media noche, rescatar guanacos atrapados en cercos de púas, pasando por caminar kilómetros de río para encontrar y capturar castores invasores no deseados. Y con este trabajo de hormiga, el de construir día a día los ladrillos sobre los cuales estamos armando la conservación en el sur de Tierra del Fuego. Estos guardaparques le están cambiando la cara al sur de la Patagonia! Generando nuevos mundos. Ser héroes no se trata de eso, acaso?
Guardaparques de Karukinka, guiando
visitantes en el Seno del Almirantazgo,
Tierra del Fuego
Estos héroes nacionales tienen temple, y tienen una cabeza tan dura como creativa. Todo necesario para resolver los temas que día a día afrontan en las soledades de Tierra del Fuego. Fuertes para apoyar al científico o visitante que lo necesite, para abrir la senda que los lleva al cerro, y para repararla cada año. Temple con serenidad para resolver los problemas que surgen a cada momento, con los recursos que se tienen a la mano. Lo mejor de la picardía del shileno medio aflora en esos parajes. En medio del mate y del viento.

Emprendedores natos, dispuestos a asumir desafíos nuevos una y otra vez, que les permitan asumir esta novel labor de mejor manera. Adquiriendo conocimientos variados y diversos, que van desde manejar, primeros auxilios, inglés, montañismo, hacer pan, disponer una mesa, guiar a escolares, hacer construcciones, arrear vacas ajenas, conocer la delicada flor, llegar al fondo de una turbera, entre tantas cosas!


¡Equipo de Karukinka en pleno! 
Y por sobre todo está el amor de los guardaparques por estas tierras, sus gentes, sus soledades, y el interés en participar en todas las tareas que tienen que ver con su conservación, incluyendo investigaciones, educación, actividades de divulgación y todo lo que sea compartir y mostrar el valor de esta zona.

Caminando de la mano con guardaparques como los de Karukinka me siento segura y acogida. Y veo que el futuro se acerca, paso a paso, firme y sin vuelta atrás. Gracias a ellos, entre otros, creo que estamos construyendo un pedazo de Chile mejor, por allá lejos....pero por suerte cada día más cerca!