miércoles, 5 de octubre de 2011

Bosques de Tierra del Fuego, un legado de Chile al futuro

Las diferencias que existen entre el hemisferio norte y sur son muchas y variadas, aunque normalmente las olvidemos o las demos por sentadas. Una de las desigualdades críticas es la distribución de las masas de tierra, epecialmente a altas latitudes. Mientras que el norte está dominado por tierra, el sur es fundamentalmente agua.

Es notable por ejemplo, que si una traza una línea imaginaria a la latitud 54, en el hemisferio norte esta línea cruzará mayoritariamente hábitat terrestre: incluyendo porciones de NorteAmérica, Norte de Europa, Siberia. Grandes extensiones de tierra, las que albergan enormes y diversas comunidades vegetales.
A la misma latitud por el sur (por el contrario), lo que hay es fundamentalmente agua, excepto por Tierra del Fuego (y la Antártica, pero ella está cubierta de hielo...al menos por ahora). Por ello las comunidades terrestres de plantas y animales encuentran un espacio muy limitado para desarrollarse en esta parte del mundo. De hecho, ese espacio existe sólo en Tierra del Fuego, en lo que vendría siendo un Arca de Noé austral, que bien manejada podría servir de navío para salvar el patrimonio natural de esta parte del mundo, y transportarlo hacia bien entrado el futuro.

Allí en Tierra del Fuego se encuentran los bosques templados (no tropicales) más importantes de esta parte del globo, y la mayoría de ellos están protegidos en Karukinka. Es una carpeta verde que bordea las 100 mil hectáreas, fundamentalmente bosques vírgenes, dominados principalmente por lenga. Este es un ecosistema majestuoso, imponente, a la vez que frágil, pues la riqueza de estos parajes está contenida justamente en su masa arbórea. Allí se concentra el poder esta tierra, y no en el suelo (que es muy pobre). Y si esta masa boscosa se retira (por explotación forestal por ejemplo) o se pierde (por incendio por ejemplo), su recuperación resulta muy muy poco probable.

Estos bosques son el hábitat de una variedad enorme de especies de plantas y animales, los que muchas veces encuentran en Tierra del Fuego sus poblaciones más australes. Son una fría y acogedora casa para carpinteros, cachañas, zorros, guanacos, rayaditos, cientos de hongos, hierbas, entre muchos muchos otros.

Y son estos bosques el único pulmón forestal activo en esta parte del mundo. Donde además de almacenar carbono en sus troncos, año a año capturan millones de toneladas de carbono adicional en sus hojas, retirando este gas invernadero de la atmósfera para dejarlo cautivo en su biomasa. Es esta una increíble contribución nacional a la mitigación del cambio climático global, que opera en estas altas latitudes australes. Desconocida por cierto, pero que cada vez será más necesaria y ciertamente más valiosa.

Además de ser hábitat y pulmón del sur del sur, estos bosques prestan otros diversos servicios a la población local (además de la población global): manteniendo ciclos de agua sanos, o generando un espacio extraordinario para el goce y deleite de la naturaleza. Una verdadera joya natural, chilena, que corona el fin de SudAmérica. Y que a medida que los humanos del mundo vayamos ocupando más y más rincones reomotos del planeta, su valor irá in crescendo. Y la necesidad de conservarlos también. De hecho en Tierra del Fuego, producto de su historia biogeográfica y su explotación, los bosques que están fuera de Karukinka, han sido en general explotados, y hoy no tiene la capacidad de recuperarse en el corto plazo. Nosotros creemos que los bosques de Karukinka merecen la oportunidad de tener un destino diferente: el de su supervivencia. Y es allí hacia donde estamos concentrando nuestros esfuerzos.

Los mejores bosques de Tierra del Fuego están en Karukinka, y nosotros en WCS estamos haciendo un esfuerzo casi sobrehumano por conservarlos, restaurarlos y manejarlos activamente para darles valor en pie, y permitir que se integren y promuevan la economía de la zona. Con sostenibilidad. Y dar lustre a esta joya fueguina, para que brille cada vez más, alumbrando el camino de la conservación nacional. Y para dejar un legado natural de lujo para las generaciones por venir.


La mayoría de las fotos son de Guy Wenborne.

martes, 4 de octubre de 2011

Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas: herramienta clave para la sostenibilidad nacional

A pesar del vértigo de velocidad que me produce el internet, durante este año he vivido una vida laboral que definitivamente corre más rápido que la vertiginosa web!! Se me han quedado en el tintero virtual varios temas esperando su turno para entrar a este líquido mundo, los que espero ir sacando de a poquito, y saldar mi deuda personal con ellos.

Pero lo que no puedo dejar pasar es todo el trabajo que hemos realizado muchos, para participar (e idealmente cambiar) el proyecto de ley que espera establecer el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas. Un servicio que esperamos se cree pronto y permita completar la estructura del trunco Ministerio de Medio Ambiente, nacido hace un par de años en nuestro querido paisito.

Este proyecto de ley fue entregado al Congreso a principios de año, y lo que debía ser una oportunidad para finalmente reconocer el valor de la biodiversidad no sólo como sustento de nuestra economía, sino como elemento clave para siquiera pensar en sostenibilidad, se ha transformado en la constatación más grotesca de la total ignorancia del Ejecutivo (quienes realizaron la propuesta) respecto de este tema, y de la tozudez de los grupos que piensan que interviniendo cada rincón de nuestro país (sin resguardo efectivo de la biodiversidad), encontraremos la llave mágica que llevará a Chile al tan ansiado como ilusorio desarrollo.

Pero la verdad más bruta, es que tal como es la Tierra la  que gira alrededor del Sol, la conservación de la biodiversidad es la clave no sólo para fortalecer una economía como la chilena que depende totalmente de la explotación directa de sus recursos naturales, sino para pensar siquiera en tener algo sobre que sostener nuestra sobrevivencia como grupo humano en el futuro.

Como suele suceder en estas situaciones, las gentes se han movido, organizado y dado lo mejor de si para poder entrar al mundo de las decisiones, e intentar poner un poco de cordura y generosidad en la discusión. Cordura, pues el desafío es mostrar a quienes no quieren ver que la conservación de la biodiversidad es la base biológica necesaria para crear y pensar en mantener una economía saludable. Y Generosidad, pues dada la naturaleza de la biodiversidad, los beneficios que deriven de su conservación podrán se compartidos por muchos, no sólo los que esperan hacer uso directo y casi sanguinario de este patrimonio nacional.

La líder natural en este proceso ha sido la Flavia Liberona, quien desde Terram ha convocado, movido, puesto paños fríos y certeros a la discusión que se ha generado entre muchos otros actores, incluyendo diversas ONGs y personas con competencias variadas en  el tema: WWF, CODEFF, Greenpeace, Ingenieros Forestales del Bosque Nativo, WCS, TNC, Académicos, Eduardo Fuentes, Katherine Kenrick, Carlos Weber, Juan Carlos Urquidi, entre muchos muchos otros.

Todos han participado haciendo disecciones al proyecto de Ley: tratando de rescatar el tejido sano, dejando de lado el canceroso. Porque es necesario salvar esto, y dejar un cuerpo de Ley que cobre vida lo antes posible, y de sustento al Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas.

Hemos presentado parte de nuestras propuestas en el Congreso, confiados que más de algún Honorable entenderá la magnitud del desafío y el tamaño de la oportunidad. Pero vamos a necesitar más, mucho más, para poder intentar revertir la creencia falaz que el mundo que nos acoge es proveedor infinito y que podrá satisfacer las infinitas ansias de riqueza de algunos.

Y para convencer a quien sea necesario en Chile, que la biodiversidad es el capital natural sobre el que se sostienen todas las actividades humas. De todos. Y que la gestión eficiente y efectiva de este capital debe ser hecha por un organismo competente y poderoso, visionario e integrador. Que hoy día no existe en Chile, y cuya carencia ha traído y seguirá trayendo numerosos y cada vez más desastrosos problemas a nuestra economía y nuestras gentes.

Yo estoy en esta pelea, aportando un granito de arena a esta construcción. Que espero caiga en el ojo de quien deba caer, obligándolo a refregarse los párpados, lavando la ceguera casi endémica de nuestros dirigentes. Y que ayude a la luz de la razón y la generosidad de entrar en su mente, para que vea la necesidad/oportunidad que Chile tiene hoy de reconocer que la biodiversidad es el elemento clave sobre el que nuestro país está parado y que es su conservación la que debemos fortalecer si es que pensamos proyectarnos seria y sanamente más allá de este siglo.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Reflexiones patrias en Tierra del Fuego, los valores que esperamos sumar!

Año tras año, desde que tengo memoria, las celebraciones dieciocheras ensalzan los valores patrios, y los supuestos grupos humanos que mejor los ejemplifican. Los símbolos utilizados para resumir el compromiso y amor a nuestra tierra, usados y amasados por tantos cada año, parecen estar escritos con fuego en piedra, pues poco cambian, y poco se han enriquecido a través de los años que mi memoria cuenta.

Pero reflexionando a la sombra de un nuevo dieciocho, siento que hay tanto más que alabar, tantos más que honrar, y tantos otros valores que valen y deberían materializarse en símbolos de nuestro país. Hay tanta savia corriendo por las venas de Chile, tanta sangre nueva y necesaria para este cuerpo patrio, que bien vale la pena honrarla ahora y usarla para construir el nuevo país que necesitamos, sin tener que esperar que ella se derrame en alguna batalla final, para recién reconocer lo obvio: que proviene de héroes.

Y parte de esta fina sangre mana a borbotones en Tierra del Fuego, furiosamente oxigenada por los vientos de Patagonia. Y está contenida en gran parte en la gente que trabaja hoy tratando de construir un Chile diferente, que crezca sobre si mismo, su gente, su flora, su fauna, sus mares y cielos. Y que construya para volver a construir, no para agotar y abandonar.

Nosotros en Karukinka tenemos parte de estas gentes: entusiastas creadores, esforzados trabajadores, fantásticos soñadores. Hombres y mujeres que día a día conectan su energía con el proyecto de conservar esta parte del mundo, y de darle valor en pie a la maravillosa biodiversidad de la zona. Y de construir una cultura nueva, la de la conservación, que se yerga sobre tanta historia pasada, aprendiendo de ella y superando sus errores. Intentando rescatar lo mejor de nosotros mismos, dando valor a los valores menos comunes de este moderno mundo, para intentar torcer un poco la mano al (supuesto) destino.

Vengan nuevos símbolos para nuestra tierra! Variados como sus gentes, desafiantes como los desafíos que sabemos debemos enfrentar! Que nuevas y multicolores flores se sumen a las coronas de nuestras celebraciones patrias! Que provengan de tantos rincones de Chile, donde día a día, noche a noche, paso a paso, sus gentes moldean sus propias vidas y las de sus comunidades para transformar este paisito. Con cooperación, con confianza, con compromiso, con honestidad, con ganas, con miedo, pero con valor también.

Nosotros desde Tierra del Fuego ofrecemos Karukinka en esta nueva construcción. Es no sólo un escenario único y bello para montar el nuevo Chile, sino que sus gentes son un buen ramillete de los héroes que siendo  gente común, hacen cosas extraordinarias día a día. Bien venga una tonada y un salud para ellos!

sábado, 10 de septiembre de 2011

Tenemos el mar, el mar, el mar!....lo tenemos?

Pequeño territorio, 
no pequeña nación; 
suelo reducido, 
inferior a las ambiciones 
y a la índole heroica de sus gentes. 
No importa: 
¡Tenemos el mar..., el mar.... el mar ...!*

Hace años que estas palabras nadan en mi cabeza, yendo de un lugar a otro, sin rumbo, en una gustosa deriva cerebral. Pero desde ayer, luego de la visita que hice a la Estación de Investigaciones Costeras que tiene la Universidad Católica en Las Cruces (ECIM), el grito de la Mistral ha salido a flote del fondo de mi cabeza, para pegarse definitivamente en mi corteza. Y recordarme para siempre lo que pocos parecen saber: que Chile es mar. Que depende de él como pulmón del aire. Y que ningún futuro es posible si lo hacemos dándole la espalda.

Llegamos a Las Cruces para conocer uno de los pocos ejemplos en los que se puede seguir un círculo de texto: el cual parte con ciencia, llega a la política (la grande, no la chica), baja al mundo terrenal y fangoso del manejo, para luego regresar a la ciencia con más y mejores preguntas. Este camino ha estado liderado por años por Juan Carlos Castilla, y quien por los mismos años también, ha caminado acompañado y apoyado por decenas de investigadores, y otros seres mortales. 


El ECIM está dirigido hoy día por Sergio Navarrete, quien con Miriam Fernández, lideran las investigaciones marinas que allí se realizan. Y viven en Las Cruces! La fonolita instalada hace décadas por Castilla, se ha transformado en una senda Estación Costera, que sirve de inspiradora aula para futuros biólogos marinos, y que recibe investigadores nacionales y de los otros, todo el año. Año tras año. 


Referente y ejemplo mundial: de ciencias marinas, de investigaciones de calidad, de impacto social, y de futuro esplendor para nuestro olvidado mar. Modelo exitoso y atractivo. Hasta ahora no ha sido replicado en nuestro país. Y escasamente recibe un apoyo proporcional a la entrega acumulada, o a la entrega por venir. 

Un ejemplo único, aunque deseablemente repetible, que quisimos mostrar a gerentes ambientales de diversas industrias, los que participan en la Cátedra de Ciencias Ecológicas, Conservación y Desarrollo. Y de la mano de este grupo excepcional de maestros, disfrutamos de conceptos y pintarrojas. Nos maravillamos tanto de la moderna infraestructura como del huiro danzante. Conocimos del poder de la enseñanza del laboratorio húmedo como de la roca desnuda. Sentimos la sangre correr por las venas de los investigadores, con la misma fuerza que el Pacífico golpea nuestra costa. 


Atisbamos al mismo tiempo el abismo abisal que nos espera: frío y muerto, si no nos embarcamos todos en la barca de la conservación marina. A la vez que vislumbramos las mil barcas posibles de armar para navegar esa ruta. Y las mil rutas que juntos podemos navegar para llegar al puerto de la conservación.

El mensaje es claro: tenemos que invertir, planificar, e integrar acciones de investigación, manejo y protección en los mares de Chile. De Arica a Tierra del Fuego. De la costa continental hasta la Isla de Pascua. Articulando actores: pescadores, empresas, visitantes, estudiantes, todos y tanto más. Mano a mano. Todos usuarios valiosos de nuestro mar. La demostración está hecha: las consecuencias son buenas para todos. Para la vida del mar. Y para la vida humana toda…que vino y depende indiscutiblemente de la vida de nuestra madremar.  

Larga vida al ECIM! Que su fuerza golpee nuestras vidas, una y otra vez con sus olas de ciencia, y que entre en nuestros cuerpos, bañando nuestros sueños de conservación y sosteniblidad marina por el tiempo que tardemos en hacerlos realidad!



*Gabriela Mistral (1924) Chile. En: Lectura para mujeres", México.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Inversión en conservación: la urgencia de hoy para el Chile de mañana

Hace semanas que no escribo nada en mi blog. No comenté nada del extraordinario proceso en el que estoy participando, junto a un montón de científicos, ONGs, agentes del mundo público, los que hemos sido convocados por Leonel Sierralta del Ministerio de Medio Ambiente para avanzar en la conservación marina nacional. Un excelente ejemplo de integración y cooperación. No compartí nada del día que pasé en la Cumbre de Sustentabilidad, invitada por Guillermo Turner, entre ministros, ejecutivos de empresas, un público entusiasta y positivo, además de la famosa y desconocida Erin Brockovic. Ni tampoco pude poner en palabras el extraordinario viaje que hicimos con la Sociedad de Ecologia y la Red de la Alta Dirección de la UDD, a Tregualemu y Constitución, apoyados por Masisa y Arauco. Donde de la mano de Javier Simonetti vimos cómo es posible usar las plantaciones de pino y generar espacios que ayuden a la conservación de la extraordinaria biodiversidad de esa zona. Tampoco me animé a escribir nada cuando lanzamos un corto animado que espera promocionar la ecología y conservación del guanaco! Y que fue gozado por cientos de estudiantes en la austral ciudad de Punta Arenas.

La verdad es que no me he animado a nada, pues a pesar de todos los éxitos que día a día logramos, ellos se escurren entre los dedos como arena de playa, cuando constato que todavía estamos básicamente solos en este camino. Con recursos extraordinariamente reducidos, insuficientes para la magnitud de los desafíos e inconmesurablemente mínimos en comparación al retorno que nuestra labor tiene para Chile. Y sobre todo...veo cómo día a día perdemos oportunidades de integración, por no ver lo que la inversión en conservación ofrece no sólo para el que la hace, o para el que la recibe, sino para servir de motor de cambio, de espacio de cooperación, de gozo mutuo, y finalmente de bienestar para tantos, nacidos y sobre todo por nacer.

El proyecto que dirijo en Tierra del Fuego se llama Karukinka. Es el emprendimiento en conservación más grande de esta isla. Un esfuerzo gigante por tener presencia en esta zona de singular valor: ambiental, estratégico, geopolítico, social, entre tantos otros. Es único por su origen: fue una donación. Es único por sus objetivos de conservación: los bosques subantárticos más grandes y mejor conservados que existen en el mundo. Las turberas más grandes que existen en esta provincia. Un ensamble extraordinario de especies chilenas, singulares, amenazadas. Único por su visión de conservación: basada en ciencias y educación, comprometida e integrada con la comunidad local, que espera posicionar a Chile en el mapa global de la conservación.


Cada día hacemos esfuerzos extraordinarios para lograr nuestros objetivos. Con capacidad, convencimiento, pasión. Y avanzamos. Allí casi al fin del mundo, sentimos que "hacemos patria" en el sentido más moderno y profundo de la palabra: creando un mundo nuevo, sano, integrado, positivo, cooperativo, sostenible, bello. Pero podríamos hacer tanto más. Tanto mucho más! si sólo contáramos con un poco de apoyo financiero. Y si éste fuera nacional, sería tan grande el camino que se nos abriría a todos! Cómo mostrar eso. Cómo convencer a otros. Cómo poner ojos a quien está ciego a este mundo.

Karukinka está al sur de Tierra del Fuego. Y para llegar a ella debemos viajar entre 7-12 horas (dependiendo del clima) desde Punta Arenas. Tenemos dos bases (Vicuña y Lago Escondido), donde nuestros guardaparques y científicos desarrollan gran parte de su actividad. Básicamente tenemos tres vecinos, dispersos en casi 70 km a la redonda. Una comunidad incipiente, visionaria y tremendamente esforzada. En invierno la temperatura desciende por debajo de los -15 °C. El agua se congela. Generamos energía con un generador a petróleo, el cual debemos acarrear desde Porvenir, la única ciudad que existe en nuestro lado de la Isla, distante 4-5 hrs de Karukinka. Todo lo que comemos y usamos debemos traerlo por tierra, ya sea de Punta Arenas o Porvenir. Una lechuga en Karukinka resulta un lujo asiático, el que nos damos día a día, y nos permite mantener un contingente permanente de guardas y científicos colonizando estos verdes parajes. Tenemos dos camionetas que están al límite, las cuales son insuficientes y que deberíamos haber cambiado hace dos años...pero que todavía no hemos podido. Todo cuesta en promedio un 20-30% más caro que en el resto de Chile. Todos viajamos a Karukinka con ganas y esperanza cada vez que lo hacemos. Con ganas porque es un lugar maravilloso. Con esperanza, porque creemos que nuestro trabajo permitirá transformar este sitio en un legado para las futuras generaciones: no sólo el espacio físico, sino la forma de desarrollar desarrollo y de crear país.

Nuestro trabajo casi en su totalidad está financiado hoy día por dineros de filantropía proveniente de nuestra base, en EE.UU. Es poco. Y cada vez menos debido en gran parte a las sucesivas crisis globales, las que han mermado y llevado al mínimo fondos de inversión de donantes y propios. Nuestro desafío hoy es complementar eso con aportes nacionales, y abrazar este proyecto nacional, transformándolo en un destino para la inversión criolla. Y por qué esto? Porque sabemos que la conservación es fuente de desarrollo. Y que Chile está en esta senda. Y que el mundo privado nacional puede beneficiarse, tanto o más que el mundo público, invirtiendo en ella. Y porque sabemos que hoy día muchas empresas hacen inversiones como parte de sus programas RSE u otros, que sabemos podríamos transformar en inversiones con gran sentido y futuro. Y porque sabemos que las inversiones que hoy necesitamos son pequeñas. Minúsculas erogaciones en proporción a la retribución que deriva de sumarse a un proyecto como el nuestro. Y porque vemos tantas tantas tantas posibilidades de establecer alianzas estratégicas, variadas, diversas, positivas, creativas, estimulantes y sobre todo de ayudar a abrir el verdadero mundo de la conservación al gran sector privado nacional. Porque somos expertos en ello. Como pocos por ahora. Como espero muchos mañana.

Ejemplos de espacios para la cooperación tenemos muchos, casi se puede decir "a gusto del consumidor". Porque la conservación es así: diversa, variada, creativa. Nuestro Programa de Educación, con el que hemos abierto la puerta a los niños de Porvenir, Puerto Edén, y de Magallanes al mundo de la ciencia de la conservación, posicionándolos a nivel nacional e internacional, necesita una inversión de 20 mil dólares al año (el grueso, incluyendo salarios, lo ponemos nosotros). Con montos similares  hemos generado materiales educativos escritos y audiovisuales, de carácter nacional, en castellano, cercanos a la gente, y hemos acercado a los niños de Magallanes al patrimonio natural más importante de esta parte del mundo. El que desconocían antes del nacimiento de Karukinka. Y al cual hoy aman y se sienten orgullosos de cuidar.
La costa Patagónica, una de las más grandes y ricas del mundo, nos baña y motiva para el desarrollo de nuestro Programa marino, el que tiene como desafío lograr la sostenibilidad de las industrias de la zona: pesca artesanal y turismo. Entre muchas otras cosas, realiza una expedición anual al Seno del Almirantazgo, fiordo ideal para desarrollar y poner a prueba modelos de conservación con desarrollo sostenible. Esta expedición  tiene un costo de 30 mil dólares, la que nos ha permitido develar la extraordinaria fauna marina de esta zona, explorar el mar interior de Magallanes, y generar un espacio de integración y cooperación entre investigadores nacionales y extranjeros, que esperamos nos ayude a posicionar el área dentro de las prioridades nacionales de conservación costera. Cada año tenemos más socios involucrados en este proceso, y cada año es más difícil conseguir los fondos para emprender el viaje.

El sur de Tierra del Fuego es reconocidamente un área crítica para el desarrollo del turismo de intereses especiales. En Karukinka tenemos un Plan de Uno Público que hemos implementado sólo en sus fases más primarias. Hoy estamos literalmente peleando el aporte de 50 mil dólares para poder construir un sendero de 30 km en el Valle La Paciencia, el que esperamos sea un eje del Circuito Karukinka, una ruta de más de 500 km que permitirá recorrer la zona y admirar parte de los parajes más espectaculares del mundo, incluyendo: Cordillera Darwin, su costa, sus glaciares. Este Sendero es una pequeña inversión, un pequeño paso para construir un Destino Mundial para visitantes outdoor. Pero tenemos que convencer a quien nos da el dinero, que es un negocio. Constante y sonante. Hoy. Ahora. Y eso no es tan sencillo considerando que es un área remota, casi sin gente, que recibe un par de cientos de visitantes al año ... por ahora. La inversión que necesitamos hoy debe ser más flexible. Generosa no sólo en montos, sino también en plazos, en ideales y en paciencia!
Y como creemos que el desarrollo, así como la conservación, debe ser planificado en base a elementos objetivos, que puedan ser puestos a prueba, y que pueda ser mejorado cada vez, y es por ello que realizamos investigaciones diversas, que apoyan nuestro trabajo de restauración de Patagonia, de erradicación de castores, o de conservación de turberas (amenazadas por minería), o de investigaciones marinas, las que requieren unos pocos miles cada año. Y que nos permitirán realizar la erradicación más grande de especies exóticas del mundo, o la conservación de los humedales más importantes de esta parte del globo, o el desarrollo de mecanismos de extracción sostenible de recursos marinos, respectivamente. Todas y cada una, iniciativas de conservación de nivel mundial, que necesitan ser conocidas y apoyadas, pues muchas tendrán injerencia directa sobre las industrias del mañana, y que hoy son las sostienen la economía nacional.
Entregamos incluso una Beca, de menos de 5 mil dólares, la que permite apoyar jóvenes investigadores que trabajan en Tierra del Fuego. Y recibimos decenas de estudiantes en práctica y voluntarios. Y decenas más son rechazados, pues no damos abasto para todos ellos!

Todos estos son espacios esperando ser colonizados por socios nacionales. Inversiones menores, con potenciales grandes retornos, enormes beneficios tangibles y sobre todo intangibles. Todos nuestro programas educativos podrían ser blanco de empresas comprometidas con educación ambiental, las que trabajan a lo largo de Chile. Además de los productos específicos como libros u otros, Karukinka puede ser usado como destino de giras de  trabajadores, sus hijos, de ejecutivos, espacio para la integración nacional, de goce estético, de energía de cambio.
Todo nuestro programa de conservación de turberas puede ser blanco de compensaciones en biodiversidad para la industria minera nacional. Inversiones mínimas para una industria millonaria, que ayudaría a mitigar problemas globales de balances de carbono, además de conservar el agua escasa en su industria, y escasa en el resto del planeta.

Y la conservación de nuestros bosques podría ser fácilmente blanco de inversiones en conservación hechas por la industria forestal nacional, la cual se construye mayoritariamente sobre especies exóticas. Karukinka podría ser su cara de conservación, de conservación de bosques nativos, complementaria a su producción. Ambas en una misma moneda llamada Chile.
Y por qué a industria pesquera y acuícola nacional no podría pensar en invertir en la conservación de los fiordos más importantes que existen en Patagonia, incluyendo el Seno del Almirantazgo? O la exitosísima Banca nacional no podría invertir en desarrollar aquí un negocio sustentable de turismo y de pesca? Una inversión futura, un negocio del siglo XXI?
Y vemos un espacio enorme para la inversión de industrias outdoor, de energías alternativas, de construcción para zonas extremas, quienes podrían usar Karukinka como un gran laboratorio natural para probar y promocionar sus productos, ayudando a construir este Destino, haciendo que el norte de los visitantes del mundo sea Patagonia Sur. Por qué no adoptar un Sendero en Karukinka, construirlo, proveerlo de materiales de promoción, por 3 mil dólares aportar con un módulo a los refugios que debemos disponer en estos senderos, para asegurar calor y vida a turistas, investigadores y estudiantes, y que cual módulos espaciales, debemos llevar al medio de este universo natural. Cápsulas de vida. Pasos hacia el futuro.

Todas invitaciones a conocer, a romper el hielo, a comenzar a saber, a preguntar, a mirar al sur. Vemos tantas posibilidades! Tenemos tanto que ofrecer! Y así como nosotros, muchos otros que hacen conservación a lo largo de Chile. Todos esperamos poder llegar a la persona correcta, a tocar su corazón, su cabeza y lograr que su bolsillo vea y apoye esta inversión que es necesaria y beneficiosa. Necesitamos abrir estos canales de cooperación, que nos ayuden a transportar el agua fresca y  limpia de la conservación, dejarla correr por las venas de nuestro país, que bañe nuestros cuerpos y nos permita refrescar el alma para transitar nuevos caminos. Para construir futuros. Para fortalecer relaciones. Para crear destinos: positivos, cooperativos, bellos.

miércoles, 3 de agosto de 2011

Discurso Apertura Cátedra Magistral en Ciencias Ecológicas, Conservación y Desarrollo

Lanzamos ayer una novedosa propuesta para destacar ejemplos positivos en los que las ciencias ecológicas, la industria y las políticas públicas se encuentran de manera positiva y sinérgica. Es la Cátedra Magistral de Ciencias Ecológicas, Conservación y Desarrollo, la cual organizamos con la Red de la Alta Dirección de la UDD, el Ministerio de Medio Ambiente y nosotros, la Sociedad de Ecología de Chile. Será este un viaje conceptual y práctico para conocer de ecología y su aplicación a problemas de conservación nacionales. Cada paso de esta travesía será dada de la mano de un ecólogo y alguna industria. Una apuesta novedosa y necesaria, de la que les contaré más adelante. Por ahora, va sólo mi discurso de apertura, entregado ayer en la sesión inaugural en el GAM.

Muy bueno días a todos. En nombre de la Sociedad de Ecología de Chile, y el mío propio, les doy la bienvenida al “Primer Módulo de la Cátedra Magistral en Ciencias Ecológicas, conservación y desarrollo”, el cual es un esfuerzo conjunto de la Red de la Alta Dirección de la Universidad del Desarrollo, la Sociedad de Ecología de Chile, el Ministerio de Medio Ambiente, y que ha sido finalmente posible gracias al apoyo que todos ustedes le están brindando hoy día aquí, con su presencia.

El avance de las ciencias es reconocido como uno de los elementos clave para el desarrollo, y nuestro país ha hecho esfuerzos en los últimos años por promover e incentivar la participación de las personas en el quehacer científico nacional. Es difícil sin embargo, imaginar cómo se materializa el aporte científico a la vida cotidiana de un país, como puede ser la industria, las políticas públicas, la educación, por nombrar algunos ejemplos.
En particular las ciencias ecológicas, mandatadas a escudriñar y entender la distribución y la abundancia de los organismos, son una joven rama de las ciencias biológicas demandada cada vez con más fuerza para apoyar el desarrollo sostenible y el manejo de los recursos naturales. En un país como el nuestro, primariamente productor de estos recursos, el manejo adecuado de los mismos puede determinar no sólo la viabilidad de una u otra industria, sino la sustentabilidad en el largo plazo de toda su economía.

El trabajo conjunto, activo y productivo de la industria con las ciencias ecológicas, en donde se aborden problemas de interés público, marca una ruta deseable para Chile, a la vez que poco conocida. Las ciencias ecológicas ofrecen conceptos clave, monedas de cambio, sobre los cuales potencialmente construir o materializar estos esfuerzos, como por ejemplo biodiversidad, conservación, servicios ecosistémicos, cuenca, manejo de recursos, entre muchos otros, los cuales son áridas peñas de transitar cuando se está fuera de la academia (e incluso a veces cuando se está dentro de ella!).

Es sin embargo, en la integración de estas ideas a las prácticas regulares de la industria o de las políticas públicas, donde estos conceptos se hacen patente, y surgen cual poderosa y útil aparición, que oh sorpresa! puede incluso agregar valor a las actividades humanas más allá de las fronteras de lo netamente científico o académico. Este espacio conjunto, de confluencia y sinergia es menos común, a la vez que más ineludible en el Chile que necesitamos construir: integrado, productivo y sostenible.

En Chile tenemos ecólogos de clase mundial, y también industrias poderosas, competitivas y posicionadas en la región y el globo. Los desafíos que ellas enfrentan son comunes, y dicen relación con el manejo sostenible del patrimonio natural del que directa o indirectamente dependen para mantener sus actividades en el tiempo.
Existen a la vez, espacios de borde, en donde tanto científicos como empresas han sido capaces de encontrarse, de dialogar y generar sitios para mirar al otro de frente y entender no sólo las necesidades, sino las inmensas posibilidades de cooperación entre unas y otras. Y allí, en la praxis del día a día, materializar los áridos conceptos de la ciencia, y verlos como puertas abiertas y como invitación a construir un camino conjunto, de beneficios variados, y al cual una vez que se ha entrado, es difícil volver atrás.

Es inspirador que hoy nos encontremos en el Centro Gabriela Mistral, la maestra más destacada de nuestro país, que a lo largo de toda su vida se entregó a generar espacios de aprendizaje que permitieran a su gente salir adelante. Y con ello alcanzó la gloria, y dio gloria a nuestro país, posicionándolo en mundo como pocos otros lo han hecho.

Decía Mistral que nuestro país era un “Pequeño territorio, no pequeña nación; suelo reducido, inferior a las ambiciones y a la índole heroica de sus gentes”. Es este espíritu emprendedor, el que Mistral define muy bellamente cuando indica que las “Patrias angostas o mínimas que se exhalan en radios grandes de influencia son siempre mayores y hasta se vuelven infinitas. Nadie puede echar sonda en su fondo; no puede saberse hasta dónde alcanzan, porque sus posibilidades son las mismas del alma individual, es decir, inmensurables”.
En la Sociedad de Ecología de Chile, creemos que hay inmensurables posibilidades de cooperación, esperando por ser alcanzadas y/o desarrolladas para ayudar a resolver los múltiples desafíos que tenemos como país. Ejemplo patente de ello es esta Cátedra Magistral, la cual es mayoritariamente el producto de la generosidad de todos sus participantes, científicos y empresas, y del interés común por poner en valor el trabajo que a veces por años ha sido desarrollado, laboriosa y visionariamente por sus participantes.

La Sociedad de Ecología de Chile es la agrupación de ecólogos profesionales de Chile, todos formados en la disciplina, posicionados en la academia, en el mundo público y privado, aplicando de formas variadas los conceptos clave que estructuran y definen esta ciencia. Un ramillete de lujo de estos profesionales dará forma a esta Cátedra, y es para mi un honor poder agradecer hoy día la participación y apoyo de Juan Armesto, Olga Barbosa, Juan Carlos Castilla, Juan Luis Celis, Manuel Contreras, Miriam Fernández, Pablo Marquet, Sergio Navarrete, Sonia Reyes, Ricardo Serrano, Leonel Sierralta y Javier Simonetti, todos miembros de la Sociedad de Ecología de Chile, los cuales han dispuesto de su tiempo y ganas para sumarse a esta aventura. Poniendo el mejor conocimiento científico a disposición de nuestros alumnos, y abriendo sus “laboratorios” para compartir su visión de las ciencias, su aplicación al desarrollo y su potencial impacto en políticas públicas.

Agradecemos a Josh Donlan, Stephan Halloy, Renato Quiñones,  Ray Vicuturine, científicos de Chile y el extranjero, que se han hecho eco de nuestra convocatoria, con muchas ganas y más experiencia, y están prontos y dispuestos para traerla a nuestras manos y alimentar, ayudando a saciar, nuestras interrogantes.
Agradecemos especialmente a Aguas Andinas, Arauco, Corporación de bosques de Zapallar, Masisa, Minera Los Pelambres y Viña Arboleda, quienes desde el mundo privado han dado su entusiasta respaldo a esta iniciativa, y generosamente se han dispuesto a abrir sus puertas y compartir el conocimiento que han ganado, poniendo el interés común a la par al menos, de sus intereses corporativos.

En conjunto, de la mano ciencia e industria, desarrollaremos el resto de esta Cátedra, visitando en cada módulo los laboratorios naturales que han surgido creativa y a veces desafiantemente por estos actores.
En este camino miraremos con otros ojos las plantaciones forestales en la costa del Maule, uno de los puntos más ricos de biodiversidad chilena.

Conoceremos el laboratorio costero más importante de esta parte del globo y sobre el que se han construido políticas públicas de conservación marina de impacto global.

Recorreremos nuestra ciudad, Santiago, descubriendo los innumerables espacios que ofrece para la conservación de la biodiversidad nativa y el bienestar urbano.

Tocaremos con nuestras manos el aporte hecho por la industria minera a la recuperación de humedales costeros, críticos  espacios para la vida de la mitad desértica de nuestro país.

Cataremos el valor que puede agregar una mirada ecológica a la floreciente industria del vino nacional, y finalmente, 
Conoceremos cómo la comunidad organizada puede promover la conservación de una de las zonas más ricas y más amenazadas del planeta, en los bosques de Zapallar. En este anfiteatro natural, en esa magnífica placa petri mediterránea, haremos nuestra última reflexión sobre lo vivido, de la mano del Ministerio de Medio Ambiente, el ente garante de la protección del patrimonio natural chileno. Nuestro socio calve en esta iniciativa.

La Cátedra Magistral que hoy inauguramos es única en su tipo, y cuando se piensa en innovación, es un ejemplo notable y criollo de la misma. Sin precedentes, se transforma el viaje que hoy iniciamos en un gran experimento, lo cual a la Sociedad de Ecología hace redoblar su entusiasmo, pues es la experimentación el sustento de cualquier ciencia, y es gracias a ellos que se han dado pasos enormes en la historia de nuestra humanidad.

Los invitamos hoy a sumarse con curiosidad y ganas a esta experiencia, a complementar nuestra propuesta con vuestros talentos, a abrir los espacios para el aprendizaje personal y corporativo. Esperamos en este proceso, ayudar a enriquecer y agregar valor a nuestros trabajos, y contribuir con esto a fortalecer el desarrollo de nuestro país, permitiéndole también un amplio futuro.
Muchas Gracias!

Gabriel Bunster también estuvo apoyándonos!
El Diario Financiero también encuentra nuestra propuesta interesante!

lunes, 25 de julio de 2011

Abriendo caminos para la conservación de Tierra del Fuego: el sendero La Paciencia y nuestra paciencia para hacerlo realidad!

Desde hace días que no escribo nada en este espacio...porque he estado con la cabeza y manos en otra: tratando de sacar adelante los informes, proyectos, propuestas que nos permitan obtener algo de los recursos que necesitamos para sacar adelante los desafíos más críticos que tenemos en Tierra del Fuego. Y eso agota!

Y entonces para poder reavivar la llama que mi corazón necesita para sacar adelante todos estos trabajos, viajo mentalmente a Karukinka, y recibo el viento fresco en la mi cara, y lleno mis pulmones con el fuego helado de Tierra del Fuego.
Cumbres del valle La Paciencia en Karukinka
Esta vez viajé al Valle La Paciencia, una de las vistas más bellas del sur de la isla: dos cordones de montañas verdes, cubiertas con los bosques más magníficos que existen en el lugar, con picos nevadamente imponentes, y en el fondo las aguas del increíble Lago Deseado corriendo hacia el Lago Despreciado, y desde allí fluyendo suavemente entre medio de las coloridas turberas del valle, tratando de alcanzar la costa, y llegar al anhelado mar en la Bahía La Paciencia. Bella y revitalizadora imagen....

Valle La Paciencia, desde Mirador en Karukinka
Desde hace años estamos empeñados en construir un sendero para visitantes en este Valle de la Paciencia, que permita conectar la tierra con el mar de Karukinka, y que abra un espacio para la contemplación y el goce de la naturaleza fueguina, y de nuestra visión de conservación. Es una ruta de casi 30 km, por terrenos remotos e inhabitados, que ofrece a los visitantes acceso a ríos, turberas, lagunas altoandinas, y una serie de paisajes sobrecogedores por su frágil grandeza. Decenas de aves, animales y plantas multicolores acompañan a los visitantes en la travesía. Un lindo desafío que ya se está acercando a la realidad.

Bahía La Paciencia  en Karukinka. Atrás PN Alberto De Agostini
Después de años logramos un apoyo de CORFO Innova, con  el que esperamos (y esperamos que todo salga bien!) poder materializar este largo anhelo el próximo verano. Estamos excitados y expectantes, pues sentimos que no sólo estamos construyendo un sendero para visitantes de Karukinka, sino que estamos abriendo nuevos caminos para que la conservación se abra paso en el sur de Tierra del Fuego. Será este sendero, parte del circuito Karukinka, una ruta de más de 500 km que estamos construyendo, y que esperamos nos ayude a poner en valor toda la zona, transformándola en destino global para visitantes outdoor. Ya hemos avanzado algo de esto, pero los desafíos más grandes esperan todavía por constuirse! Y este Sendero La Paciencia será nuestro primer mito derribado! Los invitamos desde ya a disfrutarlo, tal como yo lo disfruto ahora, mientras escribo estas palabras....y dejo estas imágenes para ayudar a refrescar la mente de otros...
Lago Deseado en Tierra del Fuego

Serranías de La Paciencia en Karukinka

Cóndores en Valle La Paciencia  en Karukinka

Rayadito en bosques del Valle La Paciencia, en Karukinka

Martín Pescador en Valle La Paciencia en Karukinka







Las fotos son de Guy Wenborne, Ricardo Muza y Stjepan Pavicic